DEPORTES › GABRIEL MILITO LE DIJO ADIóS A LA PELOTA EN AVELLANEDA

Se despidió el Mariscal Rojo

En el estadio de Independiente, el ex zaguero le puso un formal punto final a su carrera, tan sacudida por las lesiones, ante un asombroso marco que le tributó fervoroso cariño. Se presentaron muchas figuras, no estuvo Lionel Messi.

“Este es mi lugar en el mundo, tengo un fuerte sentido de pertenencia a este club. Me hubiese gustado jugar más años, pero cumplí mi sueño, el de retirarme en Independiente.” Gabriel Milito, uno de los ídolos de la historia reciente del club, cerró su extensa campaña con una verdadera fiesta en el estadio que fue su segunda casa. Allí, anoche, y ante unos 30 mil espectadores, vivió su fiesta de despedida con el informal encuentro que disputaron dos equipos íntimamente ligados con la carrera del zaguero, el Mariscal Rojo.

“Este club no sólo me enseñó a jugar al fútbol, sino también valores de la vida, una enseñanza que me siguió a lo largo de mi carrera”, afirmó el homenajeado antes de que empezara el encuentro entre los Amigos de Milito, un combinado de estrellas internacionales, y el Independiente Campeón del 2002, con el que se consagrara hace poco más de una década.

En los Amigos de Milito, dirigido por José Pekerman, jugaron Nico y Esteban Cambiasso, Ponzio, Burdisso, Javier Mascherano, D’Alessandro, Elizari, Juan Verón, Maxi Rodríguez, Diego Forlán y Diego Milito. En el Campeón 2002 que condujo, como entonces, Américo Gallego, actuaron Leo Díaz, Juan José Serrizuela, Hernán Franco, el propio Milito, Federico Domínguez, Diego Castagno Suárez, Pablo Guiñazú, Daniel Montenegro y Federico Insúa, además de Hernán Fredes y Facundo Parra, y en el que luego entraron Garnero y Eluchans.

Luego, en el segundo tiempo, habría más cambios, pero el resultado no se modificó. Anotó Maxi Rodríguez para los Amigos, empató Insúa con un bombazo al ángulo y desniveló el gran protagonista de la noche.

Salió jugando desde el fondo, salvó un gol sobre la raya, convirtió de penal (nunca había hecho nada así en su carrera), terminó jugando con sus hijos en la cancha y se despidió entre una marea de aplausos y cariño. Se abrazó con su familia en el centro del campo, escuchó cantar “Honrar la vida” a Patricia Sosa, saludó al gobernador Daniel Scioli y se dejó llevar por el “¡Milito, Milito!” con el que la tribuna lo arrulló tantas tardes de gloria y que ayer volvió a tributarle como homenaje, por última ocasión.

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Gabriel Milito vivió en Avellaneda su gran noche de despedida futbolística.
Imagen: DyN
 
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