DEPORTES › ESTUDIANTES VENCIO 3-0 A SAN LORENZO Y SE TREPO A LA PUNTA DEL CERTAMEN

La mejor despedida posible

En el último partido de Juan Sebastián Verón ante su gente, el conjunto platense venció sin problemas a un “muletto” rival que casi no opuso resistencia. Joaquín Correa y Franco Jara, en dos ocasiones, marcaron los tantos. “Más no puedo pedir”, dijo la Bruja.

La despedida de Juan Sebastián Verón del público de Estudiantes eclipsó un dato clave: gracias a su victoria 3-0 ante San Lorenzo, el conjunto platense saltó a la punta del campeonato y espera un tropiezo de los líderes River y Gimnasia para llegar con más chances a la última jornada. Pero claro, el imán del emblema pincha en la última década opacó, al menos ayer, la chance de lograr un nuevo título la próxima semana o, aunque sea, forzar un desempate.

Banderas para la ocasión y canciones en su honor desde mucho antes del inicio del partido marcaron la jornada en el estadio Ciudad de La Plata. Y como el encuentro se definió pronto –o al menos la sensación con el 2-0 de arranque era ésa–, la escenografía se pareció más a la de un partido homenaje que a un duelo clave entre un candidato como Estudiantes con un aspirante –hasta ayer– como San Lorenzo.

Es que el conjunto de Mauricio Pellegrino logró abstraerse de la emoción por Verón y salió a hacer su tarea con solvencia. En realidad, Verón fue el primero en encolumnarse en la causa y lideró a un equipo convencido, que se mostró muy superior al “muletto” que puso Bauza, más pensado en la revancha ante Cruzeiro de la semana que viene por los cuartos de final de la Copa Libertadores que en el juego en La Plata.

Entonces, no sorprendió que Estudiantes se colocara en ventaja con estupendo remate de Joaquín Correa, que clavó la pelota en el ángulo de Alvarez desde la medialuna. Y un rato más tarde, una mala entrega de Voboril derivó en una corrida bárbara de Carrillo, que terminó cediéndole el gol a Franco Jara. Con el 2-0 tempranero, el desarrollo perdió interés. Estudiantes regulaba, su gente vivaba a Verón y San Lorenzo mostraba su impotencia para revertir la situación.

Ante ese panorama, las únicas incógnitas pasaban por saber si Estudiantes iba a aprovechar los espacios que le regalaba San Lorenzo y, sobre todo, el momento exacto en que Verón iba a dejar su última jugada como futbolista ante su gente. Y llegó primero el gol: otro regalo defensivo de San Lorenzo, esta vez con una entrega para Jara, que se fue solito y definió cruzado ante el achique de Alvarez.

Y ahí llegó el momento más sentido y menos esperado por los hinchas. Verón le hizo una seña a Pellegrino, que mandó a la cancha a Damonte para que ocupara su lugar. Por eso, tronó el “olé/olé/Bruja/Bruja” como nunca, como muestra de agradecimiento, de despedida y de esperanza. “Nosotros teníamos un compromiso difícil y el equipo respondió bien. Esta es mi casa, nací acá y me retiro acá. Un futbolista, más no puedo pedir”, indicó el ídolo, que la semana que viene, con un grupo de pibes solidarios y atrevidos, buscará, a esta altura de su trayectoria un premio extra: el campeonato de la despedida.

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Verón recibió una plaqueta como homenaje por los 500 partidos en su carrera.
Imagen: Télam
 
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