DEPORTES › AMARGO SABOR EN NUÑEZ: RIVER EMPATO EN EL MONUMENTAL

Un trago de Cienciano con fernet

El equipo de Manuel Pellegrini no pudo ganar la primera final de la Copa Sudamericana, un partido emotivo en el que los peruanos, con pocas llegadas, convirtieron tres tantos y estuvieron a punto de ganar. Marcelo Salas, en su retorno, salvó el empate.

 Por Facundo Martínez

River saboreó por un rato la victoria en la primera final de la Copa Sudamericana, pero el partido tuvo más sabor a triunfo del Cienciano. Finalmente fue empate, y el resultado no deja tranquilo al equipo de Manuel Pellegrini pensando en la revancha, el viernes 19 en Arequipa. Fue más en el primer tiempo, pero los cambios no funcionaron y lo que se temía –que la última línea provocara problemas– sucedió: los peruanos atacaron poco, pero embocaron tres goles de cabeza.
La salida de River fue una verdadera fiesta porque, más allá del mal momento que atraviesa, el hincha estaba entusiasmado con esta final, al punto que ocupó el 70 por ciento del estadio. Se palpaba la necesidad de reconciliarse con el equipo.
Pero cuando empezó a correr la pelota, la preocupación por la línea del fondo era tan evidente como la desconfianza. Con las líneas retrasadas, le costaba controlar la pelota y le faltaba precisión en los pases. El Cienciano centró su juego en el medio campo, intentando llegar con pelotazos a Carty, el único delantero, que muchas veces cayó en fuera de juego.
Fue después del primer cuarto de hora que River encontró por el lateral de Coudet una salida para inquietar a Ibáñez. Portilla no podía frenar al volante, que llegaba con facilidad al fondo, y sus centros comenzaron a inquietar, como con un toque de Maxi López que pegó en el cuerpo del arquero Ibáñez
Con esas llegadas, el local se agrandó y ejerció mayor presión. Pero tras un tiro de esquina, el Cienciano abrió sorpresivamente el marcador, cuando, tras un corner de García, Costanzo salió mal, Acasiete cabeceó al segundo palo, hubo un rebote y Portilla la mandó adentro.
Era injusto, porque poco habían hecho los visitantes. Pero River consiguió enseguida la igualdad, incluso antes de que los hinchas asimilaran el golpe, con un zurdazo de media vuelta de López, que encontró la pelota en el área, después de un grosero error de Lugo, y la cruzó al segundo palo de Ibáñez.
El complemento encontró a River con mejor actitud y tras un intento de González, llegó enseguida el segundo gol de López, quien conectó otro centro de Coudet. Pero con la ventaja empezó a notarse el cansancio en los jugadores y Pellegrini metió mano en el banco. El ingreso de Salas, que en apariencia era para liquidar el partido, pero tras un error defensivo, el Cienciano empató con un cabezazo de Carty, solo entre los centrales.
Un error infantil de Costanzo, al tomar la pelota fuera del área les permitió a los peruanos, tras el tiro libre, ponerse en ventaja con un cabezazo de Portilla. Los nervios terminaron comiéndose el buen juego del local que, sobre el final, sin resignarse, se lanzó con todo al ataque. Salas, que no pareció estar del todo bien fisicamente, se perdió el empate y, segundos más tarde, picó en posición adelantada y se zambulló para empatar con la cabeza.

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La salida de River, con la amargura del empate que pudo haber sido una clara victoria.
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