DEPORTES › BALACERA EN LA INTERNA DE LA BARRA DE RIVER

La violencia arrincona a Aguilar

El dirigente trata de frenar los reclamos de los hinchas, pero respaldó a Passarella. “Dar un paso al costado no sería feliz.”

La casa de uno de los jefes de la barra brava de River fue baleada en la madrugada de ayer, en el marco de una crisis cada vez más profunda que llevó al presidente del club, José María Aguilar, a asegurar que no va a renunciar al cargo, a pesar de los fuertes cuestionamientos de los hinchas el domingo, después del empate contra Independiente. El dirigente volvió a respaldar al entrenador Daniel Passarella.

La casa baleada es la de Adrián Rousseau, uno de los líderes de la barra, enfrentado con el sector que capitanean los hermanos Schlenker. La vivienda fue baleada en la madrugada de ayer por dos hombres que se desplazaban en una moto. Según informaron algunos vecinos, al parecer hubo entre seis y siete disparos, y los impactos quedaron reflejados en el portón de entrada. El hecho ocurrió a la 0.30 de ayer en Altolaguirre al 3000.

Peritos de la policía comprobaron los daños de seis impactos de bala en las paredes externas de la vivienda, pero sin registrarse víctimas.

El ataque fue evaluado como la continuidad de los violentos episodios desatados el domingo en el Monumental, en el marco de los cuales dos personas resultaron heridas de arma blanca, una de ellas de suma gravedad.

El presidente Aguilar se mostró “preocupado” porque el domingo hubo heridos en un enfrentamiento ocurrido en las calles aledañas al estadio, aunque confesó que no le sorprende. “Nosotros hace tiempo que estamos combatiendo la violencia y denunciando los hechos”, sostuvo en su defensa.

“River tiene problemas con el personal del club y la integración que estuvimos buscando no se pudo dar. Hace poco dije que 50 tarados no podían dominar a toda una tribuna. Bueno, otra vez volvieron los hechos de violencia, que son lamentables”, agregó el directivo.

Aguilar insistió en que “dar un paso al costado no sería una decisión feliz” y ratificó el respaldo a Passarella, duramente cuestionado por los hinchas a causa de la floja campaña del equipo, que está a seis puntos del líder, San Lorenzo –dirigido por Ramón Díaz–, al que se enfrentará el domingo.

“Van a seguir puteándonos dos años y siete meses más”, dijo Passarella después del empate con Independiente, y aseguró que no piensa renunciar y que se irá solamente si se lo pide Aguilar. El entrenador tiene contrato firmado con River hasta fines de 2009. “Trabajé en climas más hostiles que el de ahora e incluso arriesgué mi vida –recordó el técnico–. Si tengo que venir al club con custodia, lo voy a hacer. Sólo si (el presidente) Aguilar me lo pide, me voy a ir.” “Nunca echamos a un técnico y tampoco vamos a hacerlo ahora”, subrayó por su parte Aguilar.

El domingo, tres hinchas de River sufrieron heridas de arma blanca en enfrentamientos registrados después del empate contra Independiente.

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Aguilar se toma la cabeza, pero no quiere darle la espalda a Daniel Passarella.
 
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