DEPORTES › DIAZ NO QUISO IRSE A RIVER Y CONTINUARA UN AÑO MAS EN SAN LORENZO

El no de Ramón, una jugada maestra

Parecía que Aguilar lo convencía de regresar, pero el técnico tenía la venganza preparada ante el presidente que lo echó hace cinco años. Por eso rechazó el ofrecimiento, consiguió que el club de Boedo le mejorara su contrato y se jactó de haber cumplido la palabra que había empeñado.

Ramón Díaz llevó a cabo una jugada maestra. Con sólo un movimiento, el riojano desairó a José María Aguilar, logró un aumento sustancial en su contrato, cumplió con la palabra empeñada y, de paso, se posicionó muy bien ante el resto de las instituciones del fútbol argentino, sacándose de encima el prejuicio de que iba a quedarse en el club sólo hasta que apareciera River. Con su anuncio de que continuará ligado a San Lorenzo por una temporada más, Ramón consumó una venganza muy dulce frente al presidente que lo echó de River hace cinco años.

Los movimientos ajedrecísticos de Ramón Díaz no le pudieron salir mejor. Luego de reunirse con los dirigentes de River, arreglar los números de su supuesto contrato y hasta armar una lista de refuerzos que incluía a varios jugadores de San Lorenzo, el técnico cambió de postura de manera radical. Por la mañana se reunió con el titular del club de Boedo, Rafael Savino, y terminó de arreglar su continuidad. Luego, se la comunicó a sus futbolistas, que arrancaban con la práctica. Y más tarde, él formuló la comunicación oficial, en la que destacó el valor de la palabra empeñada como principal razón de su decisión.

“Todo el mundo sabe que quiero volver a River, pero esto es una demostración de que existe la palabra, que existen los compromisos. No hay una persona en el mundo que quiera volver a River como yo, pero hay un compromiso de lealtad con la gente que nos apoyó y nos viene acompañando”, comentó Díaz, que de esa forma dejó muy bien parado a Savino. Lo concreto es que más allá del respeto por la palabra empeñada, a Díaz le sirvió para renegociar. De esa manera, su nuevo contrato rondará el 1,4 millón de dólares, con un premio extra de 500 mil en caso de obtener la Copa Libertadores. “Fue todo mérito del presidente. Tinelli no tuvo nada que ver. Tengo que agradecerle al presidente y a toda la comisión porque no me olvido de que hace un año fue el club que me abrió la puerta después de cuatro años y esas son cosas importantes para un profesional”, explicó el técnico.

Lo cierto es que la decisión que tomó Díaz significa un duro golpe para Aguilar. Con River campeón del Clausura 2002, el presidente resolvió cambiar el enfoque de su gestión y apostó a la llegada de Manuel Pellegrini. Y ahora, en el momento más crítico de su mandato, Aguilar apeló de nuevo a Díaz para zafar del temporal. Con el orgullo lastimado, el presidente se rebajó a llamar al hombre al que había descartado cinco años antes.

Con ese panorama, Ramón encontró el escenario perfecto para su jugada. Primero, dio todas las señales posibles para casi garantizar su regreso al club en el que debutó como jugador y como entrenador. Luego, negoció con San Lorenzo un sustancial aumento en su contrato, pese a que supuestamente ya tenía su nuevo vínculo acordado de palabra antes de la aparición de River. Y, por último, descartó el ofrecimiento de River y se quedó en San Lorenzo, donde afrontará el desafío de disputar la Copa Libertadores.

Incluso, hasta se dio un gustito personal, al ningunear a Aguilar. Si bien cuando lo contactaron por primera vez exigió que en las negociaciones estuviera involucrado el presidente, para darlas por terminadas y agradecer por el ofrecimiento se dirigió al secretario Mario Israel y no a Aguilar. La venganza estaba consumada.

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Ramón Díaz en conferencia: “Todo el mundo sabe que quiero volver a River”.
Imagen: DYN
 
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