ECONOMíA › EL DOLAR BAJO OTRO ESCALON Y SE ESPERAN MEDIDAS PARA FRENAR LA CAIDA

Cuando ya nada resulte, llamen al Fondo

No es mucho lo que el Banco Central puede hacer por contener la caída del dólar. El directorio presidido por Prat Gay evalúa un replanteo al Fondo de las restricciones de emisión, para volver a comprar divisas ahora que la inflación parece un riesgo superado.

 Por Claudio Zlotnik

No bien baje del avión que lo traiga desde Milán, Alfonso Prat Gay decidirá si toma nuevas medidas para frenar la caída del dólar. Ayer, la moneda estadounidense cerró a 2,96 pesos para la compra y 3,01 para la venta, aunque en el mercado mayorista quebró la barrera de los 3 pesos y terminó en 2,97. Fuentes del Banco Central dijeron a Página/12 que se analizan dos iniciativas: elevar el tope mensual para comprar divisas, actualmente en 200.000 dólares, y liberar los giros al exterior para cancelar deudas empresarias.
No son las únicas normas que están en vista. Esta tarde, directores del Central darán forma a un proyecto que cambia las reglas prudenciales de los bancos, lo que permitirá reclasificar a los deudores. El tema es muy importante ya que en la propia entidad monetaria calcularon que la mora de las compañías con el sistema financiero trepa al 30 por ciento.
Para evitar una baja más profunda del tipo de cambio, el Central intervino activamente. No sólo adquirió los 6,1 millones de dólares que liquidaron los exportadores sino que se quedó con los 11,2 millones que a su vez le vendieron los bancos. Este escenario da cuenta de la nula demanda de billetes verdes que hay en el mercado, a pesar de la proximidad de las elecciones.
En el Banco Central, lo mismo que en las oficinas de los financistas, creen que la retracción del tipo de cambio es un movimiento lógico tras la fuerte devaluación, con un dólar que tocó 4 pesos. Al mismo tiempo, los bancos funcionan como una aspiradora de fondos al ofrecer tasas pasivas de entre 15 y 20 por ciento anual, para plazos fijos a un mes de plazo. La aparente contradicción entre un dólar quieto con tasas altas tiene una explicación: las casas matrices de las entidades extranjeras dieron la orden de mantener un nivel elevado de liquidez para evitar cualquier contratiempo. Esa disponibilidad alcanza a 12.500 millones de pesos.
La semana pasada, Prat Gay admitió que seguiría levantando las restricciones cambiarias. Economía y el Central coinciden en la estrategia de mantener alto el tipo de cambio: Lavagna no quiere perder los recursos que le dejan las retenciones a las exportaciones, que son proporcionales a la cotización del dólar, y el Banco Central, a su vez, tiene limitaciones para intervenir y sostener al dólar, ya que el acuerdo con el Fondo Monetario le pone límites a la expansión monetaria. Es decir: el Central no es libre de emitir todos los pesos que sean necesarios para comprar divisas en el mercado. Este mes, ya adquirió 120 millones de dólares.
En la city sospechan que aunque Prat Gay siga quitando controles, el tipo de cambio continuará cayendo. De todos modos, no quedan demasiados cepos por eliminar: subir el tope a las compras mensuales de divisas y liberar los giros al extranjero por parte de las empresas endeudadas. Por ahora, las compañías pueden cancelar deuda siempre y cuando logren una quita y una refinanciación de los pasivos. Ahora se analiza levantar estas condicionalidades. El objetivo que persiguen ambas medidas es el mismo: potenciar la demanda de divisas y habilitar un alza de la paridad cambiaria, que se encuentra en el punto más bajo desde el 30 de abril pasado.
Mientras tanto, el directorio del Central se apresta a aprobar una medida para reclasificar a los deudores bancarios, de manera de adecuar su categorización frente al sistema financiero de acuerdo con la realidad económica post-convertibilidad. Si bien la mora se encuentra en un 30 por ciento de la cartera comercial, de unos 28.000 millones de pesos, en el propio Central estiman que el incumplimiento podría ascender a la mitad de los préstamos si no fuera por los “dibujos” que, sospechan, los bancos hacen en sus balances.
El impacto de la iniciativa es doble: por un lado libera fondos de las entidades financieras ya que éstas deben previsionar por los créditos en mora. Por el otro, permitirá que muchas empresas beneficiadas por la devaluación o que han mejorado su situación desde el peor momento de lacrisis vuelvan a ser sujeto de préstamos. Para medir su capacidad, el Central investigaría ya no sólo si una compañía paga o no su crédito sino también su flujo de fondos. Esta es una manera de saber si es una empresa viable o no. En el proyecto que maneja el directorio de la autoridad monetaria todavía falta definir cuál será el tamaño de empresa que se beneficiará con los cambios. A los bancos, además, les darían más tiempo para cumplir con el previsionamiento de los nuevos incumplidores. La mayor flexibilidad que se les daría a las entidades financieras fue un reclamo directo del Fondo Monetario.
En las últimas semanas, el Central cambió diversos parámetros para ponerlos a tono con el nuevo modelo económico: flexibilizó el otorgamiento de auxilio financiero a los bancos en problemas y disminuyó la cantidad de dinero que las entidades deben inmovilizar por los depósitos que reciben. También es una manera de adecuar las reglas a la nueva realidad.

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Los precios de pizarra de la apertura (ver foto) fueron barridos muy pronto por la caída.
 
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