ECONOMíA › BRASIL PRONOSTICA QUE SERá LA QUINTA ECONOMíA MUNDIAL

Líder con claroscuro

Después de que se difundiera que subió al sexto puesto, el ministro de Hacienda brasileño ya se ve en el quinto. El PBI de Brasil crece, pero sigue lejos en la tabla de desarrollo humano.

 Por Javier Lewkowicz

“El Fondo Monetario Internacional prevé que Brasil sea la quinta economía del mundo en 2015, pero yo creo que eso ocurrirá antes”, vaticinó ayer el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega. Esta semana se conoció que el país vecino pasó a ubicar el sexto puesto en el ranking, ya que superó a Gran Bretaña. Quedó detrás de Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Francia, aunque, según Mantega, próximamente también quedará relegado el país galo. Más allá de la relevancia de Brasil en el concierto de la economía mundial, analistas cuestionan el tipo de liderazgo que tiene en el Cono Sur. Brasil cerraría el año con un crecimiento económico de alrededor del 3 por ciento, por debajo del promedio de la región.

El tamaño de la economía es calculado por los organismos internacionales a través del PIB en términos nominales y convertido a dólares. Estados Unidos, que está en el primer puesto, prácticamente equivale a la suma de China, Japón y Alemania juntos, que ocupan el segundo, tercer y cuarto lugar. Luego viene Francia, que está apenas por encima de Brasil, Gran Bretaña, Italia, Canadá, Rusia y la India. Argentina está en el puesto 27.

“La velocidad de crecimiento de Brasil supera a la de las naciones europeas y por eso es inexorable que superemos a Francia en un futuro próximo y quién sabe si a Alemania también”, dijo Mantega, para quien “la generación de empleo y una inflación bajo control son los principales soportes para que Brasil se mantenga en la vanguardia del crecimiento”.

Sin embargo, el propio Mantega recordó que el crecimiento de Brasil entre 2003 y 2010 fue de un promedio del 4,5 por ciento, por debajo de la media de la región. “Brasil creció este año frente a un escenario mundial negativo”, destacó ayer la presidenta, Dilma Rousseff. En el tercer trimestre la economía brasileña no creció y la recuperación no es clara. Aun así, el gobierno afirma que en 2012 el crecimiento estará entre el 4 y el 5 por ciento.

La relevancia que tiene en el PIB mundial ubica a Brasil con la potencialidad de ejercer un dominio regional al estilo de Japón en Asia, Estados Unidos en Norteamérica o Alemania en Europa. El economista Matías Vernengo, profesor de la Universidad de Utah, es crítico del tipo de liderazgo que tiene Brasil. “La realidad es que Brasil no ayuda mucho. Al contrario, tiene superávit comercial con la región, lo mismo que sucede con Alemania, que es superavitaria con Grecia por ejemplo, y por ello es en gran medida responsable de los problemas de Europa. Es contradictorio que una potencia hegemónica tenga superávit comercial con sus socios. Tampoco ofrece el financiamiento del Bndes, no tiene una política fuerte de inversiones en los países vecinos ni está dispuesto a ceder en las negociaciones comerciales. Más allá de su fuerte industria, Brasil se reprimarizó y es gran exportador de soja, mineral de hierro y acero”, indicó a Página/12.

El tamaño de la economía brasileña no guarda relación con el grado de desarrollo económico. Según el Indice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, Brasil está en el puesto 84, tiene un bajo PIB per cápita y niveles de educación y salud poco satisfactorios. Según reconoció Mantega, Brasil, en este contexto de mejor desempeño de los países de la periferia en relación con los del centro, podría tardar veinte años en igualar el nivel de vida de los países europeos.

La política de apreciación del real que surge de la aplicación del esquema de metas de inflación, que redunda en una suba de tasas y entrada de capitales, es perjudicial para la industria de Brasil. El gobierno de Dilma ha reforzado la política comercial para mitigar esos efectos. En ese sentido se inscribe el pedido que hizo a la OMC para elevar el impuesto de importación sobre prendas de vestir y productos textiles provenientes desde China, que entrará en vigencia el año próximo. “Hay casos de trajes chinos que ingresan por tres dólares, hasta por 1,50 dólar. Este precio no paga ni siquiera los botones”, dijo Mantega. Una medida de similares características, que castiga con dureza las operaciones de dumping, fue tomada en el sector de juguetes. Junto a la reciente suba del arancel del Mercosur, amplía el margen político para que los países de la región protejan sus industrias de la importación.

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“Más allá de su fuerte industria, Brasil se reprimarizó”, afirmó el economista Matías Vernengo.
 
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