ECONOMIA › ENTREVISTA AL LEGISLADOR ROBERTO FELETTI, TITULAR DE LA COMISION DE HACIENDA DE LA CAMARA DE DIPUTADOS

“Es un Presupuesto que transmite tranquilidad”

Feletti defendió la decisión de disponer de una porción de las reservas para pago de deuda y gastos de capital. Además, el diputado aseguró que el Gobierno no tiene previsto realizar una devaluación abrupta ni recurrir al endeudamiento externo.

 Por Tomás Lukin

“La decisión del Gobierno de disponer una porción de las reservas internacionales para disminuir la deuda externa y equipar sus empresas públicas pone muy nerviosos a la ortodoxia y la derecha porque pierden un mecanismo para financiar la fuga de capitales”, afirmó el diputado del Frente para la Victoria Roberto Feletti. Durante una entrevista con Página/12, el legislador ponderó la posibilidad de destinar una parte del Fondo del Desendeudamiento 2013 a financiar la importación de equipamiento en el caso de que las reservas utilizadas sean inferiores a los 7967 millones de dólares presupuestados. Con la visita del viceministro de Economía, Axel Kicillof, y el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, comienza hoy el debate legislativo en la Comisión de Hacienda y Presupuesto que preside Feletti. El diputado sostuvo que las políticas de administración comercial y de control a la compra de divisas continuarán. “El tipo de cambio no está atrasado y es competitivo. Este gobierno no va a realizar una devaluación abrupta, ni va a recurrir al endeudamiento externo”, afirmó Feletti (ver aparte).

–El proyecto del Presupuesto prevé un crecimiento del 3,4 por ciento para 2012 que gatillaría el pago del cupón del PIB. Ese desembolso fue incluido en el Fondo del Desendeudamiento 2013 y, en caso de que eso no suceda, se habilita el uso de el excedente de reservas para gastos de capital. ¿Cuál es el objetivo?

–El Gobierno prevé un sector externo mucho más cómodo. Ese escenario estará dado por una mejor relación con Brasil, un intercambio más compensado y recuperación económica del país vecino, la apuesta firme a mejorar la política energética, y, en tercer lugar, por el menor peso de los vencimientos de deuda. Además, se espera una cosecha de soja de 56 millones toneladas con precios sostenidos al alza. En total, se alcanzará un superávit comercial de 13 mil millones de dólares. Con ese sector externo más cómodo y el buen nivel de reservas, se contempla la posibilidad de utilizar esos recursos para una dinámica distinta al pago de deuda externa, como puede ser el equipamiento de bienes de capital y necesidades de infraestructura que pueden contribuir a lograr el autoabastecimiento energético.

–¿Por ejemplo se refiere a equipamiento para la producción de hidrocarburos no convencionales?

–Puede ser. El Presupuesto explicita que si los dólares están disponibles porque los vencimientos son menores a los estimados, se pueden utilizar para financiar la importación de bienes de capital e infraestructura del exterior. Esos gastos deben tener un impacto monetario neutro y, por lo tanto, si existe un excedente podrían usarse. Es una decisión bastante lógica. Cuando se comenzó con el Fondo del Desendeudamiento en 2010 fue uno de los reclamos de sectores de la oposición como Proyecto Sur y el Frente Amplio Progresista.

–La decisión de habilitar el uso de las reservas para gastos de capital además de la cancelación de deuda externa reavivó los cuestionamientos sobre la viabilidad de esa política.

–Para la derecha las reservas del Banco Central son el reaseguro para dolarizar sus ganancias y fugar capitales. La decisión del Gobierno de disponer esos activos para disminuir la deuda externa o equipar sus empresas públicas los pone muy nerviosos porque pierden un mecanismo para convertir sus ganancias en moneda extranjera.

–Entre 2007 y 2011 se fugaron del sistema local alrededor de 81 mil millones de dólares, una cifra muy elevada que solamente es comparable con la fuga que se registró durante la tablita de Martínez de Hoz y la debacle de 1978 a 1982.

–Son dos procesos muy distintos. Entre 1978 y 1982 se registró un período de valorización financiera y apertura financiera con flotación cambiaria. Los capitales se fugaban y la deuda quedaba en el Estado. Este gobierno no es caprichoso, administra la cuenta corriente, pero no recurre al endeudamiento externo, ni busca atraer capitales de corto plazo. En este período hubo dolarización de ahorros, eso refleja la existencia de un buen nivel de excedente. Nunca trabajamos con la cuenta capital, pero cuando se estrecha la cuenta corriente aparecen las regulaciones del mercado cambiario.

–¿La existencia de un frente externo “más cómodo” permitiría relajar la administración del comercio exterior?

–El Gobierno busca una mayor sustentabilidad del sector externo para seguir financiando el crecimiento. Esa sustentabilidad está dada por el proceso de sustitución de importaciones, el autoabastecimiento energético, la continuidad de la política de desendeudamiento y un intercambio más compensado con Brasil. Son todas medidas que apuntan al ahorro de divisas.

–¿Las medidas de control para la compra de divisas también son necesarias para asegurar la sustentabilidad del sector externo?

–Como parte de este esquema se trabaja para desvincular al sector externo de la política monetaria, ése fue el núcleo duro de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central: poder emitir moneda con independencia del nivel de reservas internacionales. En esa lógica y hasta que se complete el proceso de pesificación, o sea que el peso se convierta en una moneda de reserva de valor, va a ser necesario mantener esas restricciones. Son instrumentos que están en muchos países. Hay sectores de la población que no lo entienden y, entre otras cosas, salieron a reclamar. Nosotros queremos inducir al ahorro en pesos.

–Diputados de distintos partidos cuestionaron la credibilidad de estimaciones macroeconómicas incluidas en el Presupuesto 2013.

–El argumento de que las estimaciones están dibujadas solamente justifica una tarea de obstrucción. La oposición tiene un discurso vacío. Hay que recordar que en 2010 dejaron al Gobierno sin presupuesto, un disparate. Cuando era viceministro de Economía, me tocó venir al Congreso tres años seguidos entre 2009 y 2011. En todas las ocasiones dijeron lo mismo. Este Presupuesto recoge los lineamientos de una política fiscal consistente para mejorar las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo, no contiene un impuestazo, no se recortan los salarios docentes, no ajusta el gasto y avanza en el desendeudamiento externo. Es un Presupuesto que transmite tranquilidad a quienes tienen que tomar decisiones: prevé un gasto expansivo, autofinanciado, un superávit fiscal razonable y obras de infraestructura.

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“El tipo de cambio no está atrasado y es competitivo”, aseguró Feletti, quien hoy presidirá el inicio del debate.
Imagen: Pablo Piovano
 
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