ECONOMíA › LA INCIDENCIA DE LA BOLETA DE LUZ Y DE GAS EN EL SALARIO

Una factura aún liviana

Un informe oficial destaca que, pese al aumento, lo que pagan los trabajadores del Area Metropolitana es un porcentaje bajo del sueldo en términos históricos y con respecto a las provincias.

 Por Fernando Krakowiak

Pese al aumento en las boletas de luz y gas, su incidencia en el salario promedio de bolsillo de los trabajadores de Capital Federal y Gran Buenos Aires seguirá siendo baja en términos históricos, y con respecto al interior del país y naciones limítrofes. Según un informe del Ministerio de Economía, con el nuevo monto fijo que se agrega a partir de este mes, la factura de electricidad de un usuario con un consumo de 500 kw/h por bimestre pasará a representar de 0,5 a 0,7 por ciento del sueldo promedio de un trabajador del Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mientras que en el período 1995-2003 el costo de ese servicio equivalía a 2,8 por ciento y en 2007 a 1,6 por ciento del salario. En el caso de un usuario de gas con un consumo de 500 m3 por año, el aumento eleva la incidencia de la factura en el salario de 0,28 a 0,48 por ciento, cuando en 2007 representaba un 1,23 por ciento. La baja relativa de la incidencia de estos servicios en el salario durante los últimos años se explica por el incremento promedio de 476 por ciento que desde 2003 registraron los sueldos en un contexto de tarifas congeladas y subsidios crecientes.

“Los subsidios no fueron un error. Son una política deliberada de este gobierno, una política que está encaminada a generar competitividad y mejorar los salarios”, aseguró el viernes el secretario de Política Económica, Axel Kicillof, cuando acompañó al ministro de Planificación, Julio De Vido, durante el anuncio del aumento en las boletas de luz y gas.

En el informe de Economía se puede ver cómo la incidencia de una factura de electricidad de 500 kw/h por bimestre en el salario promedio de un trabajador del AMBA bajó de 2,8 por ciento en 1995-2003 a 2,4 en 2005, 1,9 en 2006, 1,6 en 2007, 1,2 en 2008, 1 por ciento en 2009, 0,8 en 2010 y 0,6 en 2011, para recién subir este mes de 0,5 a 0,7 por ciento con la adición del cargo fijo destinado al mantenimiento y la expansión de la red de distribución eléctrica. La incidencia de la factura de gas, por su parte, bajó de 1,23 por ciento en 2007 a 0,94 en 2008, 0,78 en 2009, 0,62 en 2010, 0,31 en 2011 y subió ahora de 0,28 a 0,48 por ciento.

Economía también destaca que mientras una factura de luz con un consumo de 500 kw/h representará ahora el 0,7 por ciento del salario de bolsillo de un trabajador del AMBA, en Córdoba llega al 4 por ciento, en Entre Ríos al 3,9, en Santa Fe y Salta al 3,1, en Neuquén al 1,9 y en Mendoza al 1,2 por ciento. Kicillof explicó el viernes que eso es porque las distribuidoras eléctricas provinciales fueron aumentando las tarifas, pese a recibir el precio de la energía mayorista subsidiado como Edenor y Edesur. A raíz de ello, y para tratar de evitar inequidades, ahora el gobierno nacional les reduce a las distribuidoras provinciales que cobran más caro el subsidio que otorga a través de Cammesa en igual proporción. A su vez, el informe oficial destaca que esa factura eléctrica del AMBA aún es sustancialmente menor (0,7 por ciento del salario) a la que se cobra en Chile (2,9), en Brasil (6,1) y en Uruguay (12,2 por ciento).

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Kicillof reivindicó los subsidios como política pública.
Imagen: Télam
 
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