ECONOMíA › PANORAMA ECONOMICO

Feriados

 Por Alfredo Zaiat

El lunes y martes pasados fueron feriados de Carnaval, y el próximo miércoles será por única vez por la conmemoración del Bicentenario de la Batalla de Salta. En menos de dos meses ya se habrán consumido cinco de los diecinueve feriados de este año. Dos serán en domingo (el 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción de María) y uno en sábado (el 25 de mayo). El régimen de feriados oficiales del ’13 se ubica así entre los más nutridos en comparación internacional, entre los que se destaca China con 27, Colombia con 18, Japón y Chile 17 cada uno, Corea del Sur 16, Rusia 15, España 12 y Francia con 11 días no laborables a nivel nacional durante este año (www.qppstudio.net). En esos países se suman otros días no incluidos como obligatorios en el listado oficial, por ejemplo el 1° de mayo en Corea o los regionales en España o el Día del Veterano de Guerra el 11 de noviembre en Estados Unidos. El sistema de feriados de China se complementa con uno limitado de vacaciones anuales de apenas 10 días, según la Guía Mundial de Beneficios y Empleo elaborada por la multinacional Mercer. En el calendario argentino la cantidad de feriados ha aumentado en los últimos años por la incorporación de nuevas fechas conmemorativas, algunas fijas y otras excepcionales (como el 31 de enero, Bicentenario de la Asamblea General Constituyente de 1813), y por los denominados puente. En 2007, en total había once y en éste habrá diecinueve. El incremento de los feriados ha abierto el debate sobre cuál es su impacto económico. Ha provocado una fuerte resistencia en medios de comunicación conservadores, previsible respaldo del oficialismo y de rubros vinculados al turismo, algunas críticas moderadas del ámbito industrial y controversias en el sector comercial, dependiendo del tipo de actividad durante esos días de descanso laboral.

No existen muchos estudios académicos ni empíricos a nivel mundial acerca del efecto de los feriados sobre la producción de bienes y servicios. Quienes se oponen a más días de ocio irrumpen con la idea de que trabajar más horas significa generar más riquezas y, por lo tanto, mayor bienestar general. Por lo tanto, los días no laborables provocan una disminución del Producto y, en términos sociales, juzgan que son una invitación a la vagancia, un desafío a la cultura del esfuerzo y el trabajo y un símbolo del populismo demagógico que fomenta el consumo más que el ahorro. En cambio, los partidarios de los feriados afirman que de esa forma se incentiva el turismo interno y servicios vinculados, sector que tiene cada vez más importancia en el PBI. Destacan que en materia laboral lo relevante es la productividad del trabajo más que la cantidad de horas trabajadas. Además, observan que el descanso, el ocio y la diversión en familia y con amigos mejoran el estado de ánimo de la población.

Es muy difícil cuantificar los efectos reales de los feriados en la economía, y es obvio que su impacto dependerá de cada rubro. Sin el presente calendario ampliado, la actividad turística y sus relacionadas descenderían y algunas áreas del comercio y de la industria registrarían más jornadas laborables e ingresos. Lo opuesto sucedería, como en la actualidad. El saldo final de cuál de esas opciones generaría más riqueza neta son estimaciones no contundentes, sesgadas por el respaldo o el rechazo al nuevo régimen de feriados. Abonando esta última posición, el economista Ricardo Delgado asegura que el costo económico de cada día feriado es equivalente a 4300 millones de pesos en forma neta, al calcular lo que se gana y pierde en términos de producción de bienes y prestación de servicios en todos los sectores de la economía. Como en el ’13 habrá diecinueve, la merma económica ascendería a un monto total de 81.700 millones de pesos. El director de la consultora Analytica precisa que habrá un impacto negativo especialmente en la industria, en el sistema financiero y bancario, en el comercio y sobre todo en el sector de la construcción, al paralizarse las actividades. También en comisionistas y autónomos.

En ese cálculo no se considera la capacidad de adaptación de la producción por parte de las empresas, ya sea por adelantamiento de operaciones (por caso, en el sector comercial y en profesionales independientes) o por recuperación con horas extras en la industria. Esto último implicaría un mayor costo empresario, pero también más ingresos para los trabajadores, lo que equilibraría en el agregado global de la economía. Conociendo el calendario de feriados, las compañías pueden planificar el ritmo de producción para cumplir con las metas previstas. Esta posición la defiende el economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, quien afirma que “sólo en algunos casos en que el aumento del costo de producción no haga viable la producción en sí misma o sea imposible compensar en otros horarios (bancos) habría un efecto negativo directo de los feriados”. Aunque indica que, incluso en este caso, hay que tener en cuenta que lo que se pierde por un lado puede ganarse por el otro.

En una columna de opinión publicada en diciembre de 2011 en el diario El Día, de La Plata, “Todo el año es Carnaval”, el economista Martín Tetaz informa que escasean las mediciones científicas del impacto económico de los feriados. Menciona el trabajo de Joachim Merz y Lars Osberg de las universidades alemanas de Lueneburg y Dalhousie, respectivamente, ilustrando que esos investigadores, aprovechando las diferencias de feriados locales en distintas regiones alemanas, aplicaron una encuesta de uso del tiempo y demostraron que los feriados mejoran la coordinación del tiempo libre de la población. Profesor de la Universidad Nacional de La Plata y especializado en Economía del Comportamiento, Tetaz afirma que “es evidente que sin la intervención del gobierno, cuando las personas piden un franco en sus trabajos, resulta poco probable que justo todos coincidan en el día libre que consiguen”. Concluye que el feriado nacional al coordinar el receso no sólo sirve para que las personas fortalezcan sus vínculos familiares y afectivos, sino que “logran que la cantidad y calidad de tiempo dedicado a las relaciones sociales también aumente en los otros días, porque se han nutrido y robustecido los relacionamientos”. Otras investigaciones destacan que los feriados incrementan los niveles de felicidad de la población, una ganancia de expectativas desde el punto de vista anímico del colectivo social que no es capturada en términos del PBI, pero favorecería la generación de riqueza.

Respecto de la pérdida de horas de trabajo por los feriados, Tetaz observa que el análisis estadístico y las investigaciones enseñan que para incrementar el PBI no hay que trabajar más, sino que hay que hacerlo mejor, dotando a los trabajadores de un mayor capital y una mejor tecnología. Esto implica que la productividad laboral es la clave para evaluar con más precisión el impacto económico de los feriados en cada país.

El calendario de feriados también involucra un debate filosófico y social en relación con el derecho del ocio recreativo. La Asociación Internacional de Recreación (WRLA), con sede en Ginebra, Suiza, adoptó la “Carta del Ocio” en 1981 sosteniendo que se trata de un servicio social tan importante como la salud y la educación, que los gobernantes tienen obligación de reconocer y proteger, además de promover el empleo, condición imprescindible para disfrutar en plenitud los días de descanso. Para ello consagra que el derecho al ocio debe ser amplio y garantizando su acceso, con variedad y calidad, no sólo para los sectores acomodados de la sociedad, sino también para trabajadores y grupos vulnerables, ya sea en los fines de semanas, vacaciones o en el calendario nacional de feriados.

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