ECONOMíA › CONVOCAN A NO COMPRAR HOY EN SUPERMERCADOS Y ESTACIONES DE SERVICIO

Un día para parar de consumir

Fue convocada a través de las redes sociales por agrupaciones kirchneristas en rechazo a los aumentos desmedidos de precios. La Unión de Consumidores anunció su apoyo a la propuesta.

Una página de Facebook promueve “no cargar combustibles ni comprar en los supermercados”.

El “apagón de consumo” para hoy, convocado hace una semana por agrupaciones kirchneristas a través de las redes sociales, despertó expectativas incluso entre sectores no vinculados con el Gobierno y se espera un acatamiento importante de la medida. Tanto a través de Twitter como en Facebook ayer se divulgaron nuevas consignas referidas a la campaña, que propone no hacer compras en supermercados, estaciones de servicio ni cadenas de electrodomésticos como protesta ante el aumento desmedido de precios. Incluso la Unión de Consumidores Argentinos apoyó la propuesta a través de su titular, Fernando Blanco Muiño, quien sostuvo que “la sociedad civil, a través de esta medida, puede hacer notar el desagrado y el fastidio que les genera a los consumidores la actitud de estos formadores de precios”.

La iniciativa, como un espejo de las protestas contra el Gobierno que crecieron al calor de Internet en los últimos dos años, no tiene organizadores visibles, aunque desde el anonimato se ve el trazo de algunas agrupaciones y figuras vinculadas con el kirchnerismo. El sábado pasado se crearon las cuentas de Twitter y Facebook que sirvieron de base para la divulgación de consignas relacionadas con el boicot: “Todos unidos, 7 de febrero, huelga de compras en Argentina”, “24 horas sin comprar combustibles ni productos en los supermercados”, “Hagamos valer nuestra fuerza como consumidores y hagámonos respetar como ciudadanos”, “Paremos con la especulación”, entre otras.

En pocos días, la propuesta sumó casi 26 mil adhesiones en Facebook, logró que el hashtag #apagóndeconsumo sea trending topic en Twitter y llegó a las portadas de los medios de información online, que ayer casi sin excepciones dieron noticia del boicot al consumo. También, por supuesto, despertaron reacciones acaloradas entre los comentaristas opositores al Gobierno, que no sólo se burlaron o repudiaron la convocatoria sino que, en algunos casos, llegaron a anunciar que hoy realizarían más compras que las habituales para contrarrestar el efecto de la medida.

“Es una idea que ha surgido de las redes sociales y nosotros como entidad adherimos, convocamos y difundimos –señaló Blanco Muiño, titular de la Unión de Consumidores–. La idea es que (mañana) en todo el día no compremos en supermercados, cadenas de electrodomésticos ni estaciones de servicio.” En una entrevista radial, explicó que se eligieron esos tres rubros para plantear la medida de fuerza porque “por un lado dicen una cosa y después en su cadena de comercialización hacen otra”. Para Blanco Muiño, “la sociedad civil, a través de esta medida, puede hacer notar el desagrado y el fastidio que les genera a los consumidores la actitud de estos formadores de precios”.

En ese sentido, convocó a que los argentinos “mañana no vayan a un supermercado, que no carguen nafta”, para demostrar “con esta acción que los consumidores unidos podemos ejercer una presión sobre estos formadores de precios”. Además, solicitó al gobierno nacional que “ejerza toda la legislación que tiene; defensa del consumidor, defensa de la competencia y lealtad comercial, que se le apliquen las multas a esta gente por cobrar aumentos no autorizados, o que firman acuerdos y después los productos no están en las góndolas”. El apagón de consumo “es una medida que desde la sociedad civil y en forma pacífica demuestra lo que los argentinos queremos para nuestro futuro, que no es esta incertidumbre”, concluyó.

No es la primera vez, en la historia reciente de la Argentina, que se intenta combatir subas excesivas de precios acudiendo a una campaña de boicot. El caso más notorio fue en 2007, cuando ante un aumento exorbitante del tomate, las entidades de consumidores y la cámara de supermercados chinos convocaron a no comprarlo, logrando que el precio bajara un treinta por ciento en pocos días.

Dos años antes, fue el propio gobierno nacional, en ese entonces a cargo de Néstor Kirchner, quien llamó a evitar consumir en las estaciones de servicio de Shell, luego de que decidieran unilateralmente un aumento en la nafta. En esa ocasión, las ventas de la petrolera holandesa cayeron hasta un sesenta por ciento mientras duró la medida, que estuvo respaldada por militantes de agrupaciones oficialistas. Hoy, Shell vuelve a ser una de las empresas que se encuentra en la mira de la nueva iniciativa.

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