ECONOMíA › BAJO EL DESEMPLEO EN EL ULTIMO AÑO PERO
SEGUN LA NUEVA METODOLOGIA ES DEL 16 POR CIENTO

Primer avance tras 10 años de retroceso

Las nuevas cifras divulgadas ayer por el Indec señalan que hay 3,5 millones de personas con problemas serios de empleo, entre subocupados y desocupados, sólo en áreas urbanas. Un estudio de la Consultora Equis revela que los egresados secundarios están peor que los que tienen sólo estudios primarios.

 Por David Cufré

El hiperdesempleo que se instaló en la Argentina a mediados de los ‘90 sigue presente. Las estadísticas marcan que cuatro de cada diez jóvenes de 25 años nunca tuvieron oportunidad de conseguir su primer trabajo. No importa el nivel educativo, la primarización de la economía quebró la relación entre formación y empleabilidad. Los datos que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec revelan que la crisis ocupacional sigue exigiendo medidas decisivas. Esperar a que el crecimiento de la economía repare los profundos desacoples que se produjeron en la sociedad después de tanto tiempo de altísima desocupación equivale a resignarse a graves desigualdades durante muchos años más. En su primera evaluación de los resultados difundidos ayer, Roberto Lavagna prefirió resaltar la fuerte creación de puestos de trabajo del último año y medio y que el desempleo bajó más de cuatro puntos en lo que va del año. A pesar de ello, la nueva metodología utilizada por el Indec sitúa la desocupación del tercer trimestre en el 16,3 por ciento.
La semana pasada, el ministro de Economía prohibió al Indec entregar en fecha las cifras del desempleo. En su lugar, dio a conocer una estimación –de cuestionable rigor técnico– que ubicaba la desocupación en el 14,3 por ciento. El dato surgía de extrapolar la información obtenida con la nueva metodología de la EPH al viejo sistema. Lavagna ayer negó que haya tenido intención de confundir a la opinión pública con la mezcla de indicadores.
Y tuvo que aceptar que la cifra oficial de desocupación es 16,3 por ciento. Pero esto también merece una aclaración, porque ese número considera como ocupados a los beneficiarios de los Planes Jefas y Jefes de Hogar. Si se toma a esas personas como desocupadas, el desempleo trepa al 21,4 por ciento.
En números absolutos, la tasa del 16,3 por ciento equivale a 1.724.000 personas sin trabajo (sólo en áreas urbanas), mientras que el 21,4 por ciento representa 2.114.000. En ambos casos hay una mejora respecto al segundo trimestre, cuando la desocupación era del 17,8 y 23,0 por ciento, respectivamente. La subocupación, en tanto, fue en el tercer trimestre del 16,6 por ciento (1.751.000 personas), contra el 17,8 del trimestre anterior.
El número total de personas con problemas laborales que entrega el Indec (3.475.000) engloba a una población económicamente activa de 10,5 millones, que forman parte de una población urbana de 23 millones. En el Gran Buenos Aires, la desocupación fue del 19,3 por ciento, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 13,0. El nivel más alto se registró en Rosario (19,4%), mientras que el más bajo se dio en la región patagónica (8,6%).
El informe oficial del Indec extiende su análisis más allá de los números. En primer lugar, el organismo entrega una valiosa explicación de las razones que justificaron el cambio metodológico de la EPH. “La década del ‘90 –señala– generó un mercado de trabajo muy diferente al que existía al momento de la formulación inicial de la encuesta, en la década del ‘70, cuyas principales características eran la estabilidad de los empleos y el carácter formal de las ocupaciones urbanas.” Para poder captar mejor la nueva realidad del mercado laboral fue necesario ajustar el relevamiento.
Tras ello, el Indec describe por primera vez los efectos sobre el empleo de las políticas ultraliberales: “Creció considerablemente la desocupación, desapareció la estabilidad laboral, surgieron nuevas formas de contratación y en general, el empleo antes estable se vio precarizado y flexibilizado”. Este marco no cambia por más que la economía crezca y genere puestos de trabajo. Lavagna mencionó ayer que entre mayo de 2002 y octubre pasado se crearon 1.377.000 empleos. Pero nada dijo sobre la calidad y los salarios de esos trabajos y mucho menos si eran formales o en negro.
La consultora Equis, del sociólogo Artemio López, agregó más elementos para comprender mejor la realidad del mercado laboral. Uno muy llamativo es que la tasa de desocupación entre las personas que completaron el secundario es mayor que entre los que terminaron el primario: 20,4 por ciento contra 17,4. Todavía más notable es que en el universo de quienes tienen nivel terciario incompleto, el desempleo es mayor: 22,2 por ciento. Las cifras surgen de la EPH y están consideradas a nivel nacional. “Se distorsionó el vínculo entre escolarización y empleabilidad”, indicó López, cuya conclusión fue que se están creando puestos que demandan baja calificación. Esto demuestra el deterioro en la calidad del empleo y constituye una señal de alerta, por el golpe a las expectativas que la sociedad puede tener de la educación.
También en base a datos oficiales, Equis desagregó el desempleo por tramos de edad. Entre los jóvenes de 15 y 19 años, el 54,7 por ciento de los que buscan trabajo no lo consiguen. Los adolescentes se incorporaron masivamente al mercado laboral (la tasa de actividad ronda el 25 por ciento) por la caída en el nivel de ingresos del grupo familiar. El segundo tramo más afectado es el de 20 a 24 años, con un desempleo del 32,9 por ciento.

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El fuerte crecimiento del año redujo el desempleo en más de 4 puntos, pero sigue elevado.
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