ECONOMíA › NUEVO CONFLICTO COMERCIAL
ENTRE ARGENTINA Y BRASIL, SIN SOLUCION

El Mercosur sobrevive pero no madura

Nuevamente la competencia de intereses entre los grupos industriales de ambos países tensa la relación bilateral.

 Por Cledis Candelaresi

La propuesta argentina de aplicar salvaguardas provisorias por un año, renovables por dos semestres más, no tuvo ayer una respuesta concreta de parte de la delegación brasileña que vino a Buenos Aires a discutir estas cuestiones, aunque los gestos de la comitiva del país vecino fueron más bien en sentido contrario. El debate técnico-político continuará dentro de treinta días en otra reunión similar, promesa que relativiza lo que podría considerarse un fracaso liso y llano en las negociaciones. La semana próxima los presidentes del bloque y de los países asociados se encontrarán en la cumbre anual de Ouro Preto, donde Argentina insistirá con revisar los mecanismos comerciales del Mercosur. Mientras, habrá “consultas” sobre los problemas “específicos”.
El de ayer fue un encuentro de viceministros de los que se realizan cada veinte o treinta días. Pero no tuvo el rango de rutina, no sólo por lo caliente del temario sino por la presencia de funcionarios de otras áreas ajenas a las diplomáticas que pretendieron dar soporte técnico a un cónclave decisivo. Los colaboradores de Bielsa, Alfredo Chiaradía y Eduardo Sigal, junto al embajador en Brasil, Juan Pablo Lohlé, estuvieron escoltados por el secretario de Industria, Alberto Dumont, y el subsecretario de Programación de Economía, Sebastián Katz. La delegación brasileña, presidida por el vicecanciller Samuel Pinheiro Guimaraes, sumó a otros como el responsable de Industria, Marcio Fortes, y el negociador comercial Ademar Bahadian.
Ni los unos ni los otros tuvieron ánimo rupturista, pero sí una intransigencia que de a ratos tensó bastante el clima de la discusión en el Palacio San Martín. Argentina esperaba una respuesta concreta, incluida una eventual contraoferta, a la propuesta elevada por Roberto Lavagna de instrumentar mecanismos para equilibrar el comercio en situaciones muy particulares, como un desfasaje importante en los tipos de cambio o un aumento abrupto de las importaciones de un sector. Estas salvaguardas, presumiblemente cupos, cuotas o suba de aranceles, serían provisorias y no automáticas: el sector industrial afectado tiene que probar el daño de la competencia, investigación mediante.
Los funcionarios petistas no dieron un no rotundo, pero argumentaron que los últimos meses se está achicando la brecha comercial en detrimento de Argentina que, paulatinamente, les está vendiendo más productos con valor agregado. Al mismo tiempo, la revaluación del real iría mermando la capacidad exportadora del país vecino.
Sus pares kirchneristas saben que en esos dichos hay mucho de cierto. También tienen presente que los sectores más vulnerables a la competencia de Brasil, como los textiles, calzados o bienes de línea blanca –aquellos que promovieron la voluntad de aplicar salvaguardas– en ningún caso representan más del 10 por ciento del comercio bilateral. Pero la avalancha de productos made in Brazil, que este año generaron para Buenos Aires un déficit bilateral de 1600 millones de dólares, estimula al gobierno argentino a pedir a sus socios del Mercosur que se revise el Tratado de Asunción, que inhibe la imposición de cupos, aranceles u otras salvaguardas intrabloque.
Esta cuestión podría ser al menos identificada como tema de agenda la semana próxima en la cumbre de Belho Horizonte y Ouro Preto. Allí se discutirán aspectos institucionales, como la creación de un parlamento del Mercosur, cuestiones sobre las que hay más afinidad entre las partes. Finalmente, para discutir las cuestiones comerciales Argentina se reserva una carta: la conferencia diplomática especial que acordó con Brasil convocar para 2005.
“Las delegaciones volverán a reunirse dentro de un mes para continuar el examen de los proyectos presentados y otras eventuales iniciativas destinadas a profundizar el desarrollo conjunto de los dos países (...) y la concreción de políticas comunes en inversiones, comercio, industria y agricultura, de forma de superar asimetrías y promover el desarrolloarmónico y equilibrado de las partes”, reza el comunicado difundido ayer. Prueba de que el Mercosur busca sobrevivir en medio de una severa crisis.

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Argentina y Brasil siguen sin encontrar un camino común a sus intereses comerciales.
 
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