ECONOMIA

El Banco Central cambia para ser menos previsible

La estrategia de defensa del dólar, comprando sobre el cierre, era como una garantía de cotización para los operadores. El BCRA buscará dar menos certeza al mercado. Ayer lo dejó caer 1,5 centavos.

 Por Claudio Zlotnik

En el segmento mayorista, el dólar tocó ayer el mínimo del año –2,878 pesos– y cerró muy cerca, a 2,88, gracias a la intervención del Banco Central. Significó una caída de un centavo y medio con respecto al cierre del último viernes. En las casas de cambio, el cierre fue a 2,90 pesos, un centavo menos. Ajenos a este pequeño retroceso del tipo de cambio, funcionarios de la autoridad monetaria se muestran seguros de que le ganarán la pulseada a los inversores y que mantendrán al dólar en los niveles actuales. Para reforzar los nuevos controles a los capitales golondrina, ayer el BCRA sacó una nueva medida para quitarle presiones al mercado. En tanto, desde la mesa de operaciones del Central pusieron en marcha una nueva estrategia de intervención en el mercado cambiario.
Los operadores tomaron este cambio como una señal de lo que vendrá: creen que la autoridad monetaria propiciará una mayor volatilidad del mercado. La idea pasa por ejercer una política de intervención menos predecible. El objetivo sería darles menos certezas a los corredores sobre el valor del dólar y así quitarles incentivos para montarse a la bicicleta financiera.
Lo tradicional de los últimos meses fue que el Central salía a comprar dólares en los últimos minutos de la jornada. Así le ponía el precio final a la cotización. El inconveniente de esta estrategia fue que quedó montado un negocio sin riesgos para los operadores: los bancos y los exportadores sabían desde el comienzo del día que, si el billete verde se iba para abajo, al final el Central lo levantaría y podrían venderle los dólares más caro de lo que los habían comprado. En el entorno de Roberto Lavagna solían criticar la política de intervención del BCRA porque consideraban que debía introducirse una dosis de incertidumbre cambiaria en el corto plazo.
Ayer el Central desorientó a los operadores. En lugar de salir a comprar al final de la jornada lo hizo en distintas oportunidades a lo largo del día. A las 15 hubo grandes bancos y compañías exportadoras que se quedaron con los billetes verdes en su poder. Esta vez el BCRA se abstuvo de intervenir justo antes de la chicharra del cierre.
En el directorio del Central consideran que la pelea para sostener el tipo de cambio ya está ganada. Que a lo sumo restan algunas semanas con fuertes liquidaciones por parte de los exportadores y que después, la oferta de divisas se contraerá. A los funcionarios no se les escapa que los productores aceleraron este año las ventas de cereales para evitar lo sucedido hace un año, cuando especularon y terminaron perdiendo porque hubo una fuerte caída de los precios de los commodities.
Hay otro factor estacional que complicó el tema cambiario en las últimas jornadas: la oferta de dólares de parte de las empresas que pagaron el anticipo del impuesto a las Ganancias. A pesar de que el Gobierno logró que algunas empresas líderes pagaran con su caja en lugar de vender divisas, la presión se sintió –de hecho, fue una de las razones que explican la baja de ayer– pero la situación se normalizará a partir de mañana.
A pesar de que en las próximas semanas disminuirá la oferta de dólares, el Banco Central sigue tomando medidas para quitarle presión al mercado cambiario. Ayer extendió de 90 a 120 días hábiles el plazo máximo para que los exportadores liquiden sus divisas. La última vez que se había ampliado ese período fue hace dos años, momento en el que también se habían endurecido los controles a los capitales golondrina. La obligación para liquidar las divisas a los exportadores en el mercado local fue impuesta en el año 2002. En aquel momento, el plazo máximo era de 15 días hábiles.
En la city aseguran que los mayores controles a los capitales especulativos tendrán una pobre eficacia. Los financistas empezaron a presionar al Gobierno para que, justamente, desarme definitivamente los mecanismos de restricción cambiaria. Como la obligación de vender los dólares en la Argentina (con la excepción de las petroleras y las mineras) o el ya mencionado plazo máximo para liquidarlas.

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Martín Redrado, presidente del Banco Central. Asoma una nueva estrategia, con menor previsibilidad.
 
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