ECONOMíA › BLEJER VIAJO A WASHINGTON. AL REGRESO, DEFINIRIA SU RENUNCIA

Se fue y volverá, pero no por mucho

Tomó distancia del conflicto con Economía volviendo por unos días a Washington. De paso, va preparando el terreno para su próxima mudanza. Fuentes oficiales confirmaron que el compromiso con Duhalde es quedarse apenas por un par de semanas.

 Por Claudio Zlotnik

El “gesto patriótico” al que apeló Eduardo Duhalde para retener a Mario Blejer tiene fecha de vencimiento. Ayer, el banquero viajó a Washington con la firme decisión de despegarse de la receta que Economía tiene para levantar el corralito. De hecho, eludió la concreción de una reunión con Roberto Lavagna para no dejar a la luz pública el choque de opiniones entre ambos, lo que lo hubiese eyectado del poder en forma automática. En el entorno del titular del Banco Central califican de “irreversible” la situación y admiten que el desenlace ocurriría dentro de las próximas dos semanas, una vez que Duhalde le encuentre reemplazante. Aldo Pignanelli, vice del Central, dejaría su puesto en el mismo momento que Blejer.
“La relación con Economía está totalmente cortada. Ya dimos nuestra opinión sobre el corralito y si nos volvíamos a sentar con ellos, se iba a reavivar el conflicto. Y ése no fue el compromiso tomado con Duhalde”, señaló a Página/12 un alto funcionario del BCRA. Después que Lavagna desistió de aplicar un Plan Bonex II, como querían en el Central, las conversaciones entre el Palacio de Hacienda y el Central se quebraron. “Si se reunía con Lavagna, hubiesen quedado expuestas las diferencias y a Blejer no le hubiese quedado otra salida que la renuncia. Para evitar el traspié, viajó a Estados Unidos, donde reside su familia”, contó la fuente.
La aceptación de Blejer de quedarse un tiempo adicional en el Central llevó algo de calma al mercado cambiario. El dólar “oficial” cayó dos centavos en la punta vendedora: 3,40 pesos. El “libre” bajó de 3,59 a 3,50 pesos, y el mayorista descendió a 3,38, cinco centavos menos que el día anterior. El BCRA vendió 40 millones de dólares en la plaza financiera, por lo que en la semana ya lleva inyectados 183 millones.
En la puja por el corralito, el FMI jugó a favor de Blejer. Públicamente, Anne Krueger reclamó el canje compulsivo de depósitos por bonos. Pero en los encuentros de Lavagna con la cúpula del Fondo en Washington, los ejecutivos del organismo quitaron el pie del acelerador. Le hicieron saber al ministro que el tema del corralito era la prioridad para empezar a normalizar la economía. Pero, a la vez, dejaron en claro que el Bonex II no era la única alternativa para resolver la cuestión.
Como Blejer, en el FMI también piensan que la utilización de depósitos reprogramados para la compra de bienes registrables podría desembocar en una hiperinflación. Por tal motivo, en el organismo quieren que la operatoria sea restringida. En la reglamentación del decreto, Economía debería permitir que sólo una parte del bien pueda comprarse con depósitos, mientras que para el resto debería utilizarse efectivo. De esta manera se acotaría la fuga del corralito y no se incentivaría a los fabricantes de autos y a las constructoras de participar de la operación.
Si bien el proyecto sobre el corralito quedó íntegramente en manos de Lavagna, en el ministerio buscan enviar una señal tanto al BC como al FMI. Analizan la instrumentación de límites para la adquisición de bienes: en la lista figuran autos cero kilómetro, inmuebles en construcción, bienes del Estado, la suscripción de acciones pertenecientes a empresas listadas en la Bolsa, títulos de deuda privados, el ingreso a círculos de ahorro y el pago de impuestos.
Otro dato que iría en contra de las aspiraciones de Lavagna radica en que los bancos están ofreciendo resistencia para aceptar esos bonos como cancelación de deudas. No quieren incrementar sus carteras con títulos públicos de un Estado insolvente. Por último, una fuente del organismo se preguntaba, no sin malicia, en diálogo con este diario: “¿Habrá mucha gente dispuesta a incrementar su consumo en una Argentina en crisis? Si fuera por mí, optaría por un bono en dólares. Aunque sea de largo plazo podría venderlo en el mercado con una quita y obtener efectivo”, razonó el técnico del Fondo.
Después de las entrevistas en Estados Unidos, en el FMI quedó la misma sensación que en su momento dejó Jorge Remes Lenicov: que es un técnicorespetable y previsible, como les gusta a los funcionarios de Washington, pero que adolece de un equipo de colaboradores idóneo para enfrentar la grave crisis. “Convocó a funcionarios con limitaciones técnicas”, reseñó un hombre del organismo. En este punto también hay una coincidencia con la óptica del Banco Central. Blejer y sus colaboradores más íntimos suelen cuestionar la capacidad técnica de Guillermo Nielsen, el secretario de Finanzas por cuyas manos pasó el diseño del levantamiento del corralito.
El otro tema abordado en las reuniones entre Lavagna y la gente del Fondo fue la situación de las provincias. Es sabido que el FMI pugna por un fuerte ajuste fiscal en los distritos del interior. Pero a Lavagna también le quedó claro que la presión del FMI tiene sus límites. Concretamente, un default de la Argentina con los organismos internacionales podría desembocar en una rebaja de la calificación que las agencias otorgan a esas instituciones.
El Banco Mundial, por ejemplo, se fondea emitiendo títulos de deuda que son colocados entre inversores privados. Si al Banco Mundial le degradan la calificación porque uno de sus principales acreedores dejó de pagarle, lo más probable es que se incremente el costo de su fondeo. Por eso los organismos podrían moderar, aunque sea tenuemente, sus reclamos de ajuste a la Argentina para hacérselo accesible. Ese fue el motivo que despertó el optimismo de Lavagna con respecto a un acuerdo cercano.
En Nueva York y en Washington, sin embargo, siguen siendo escépticos. Dos reconocidos expertos de Wall Street coincidieron en que el escenario más probable es que detrás de la partida de Blejer sobrevendría la del propio jefe de Estado. Y auguran un desenlace rápido, que se produciría en las próximas semanas.

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Mario Blejer, que por ahora sigue siendo el presidente del Banco Central. Un viaje terapéutico.
 
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