ECONOMíA › INQUIETUD EN EL MERCADO FINANCIERO INTERNACIONAL

Aire frío por la espalda

Bajaron las acciones y los bonos en la plaza local. También retrocedieron los mercados internacionales. Y los metales, con el oro a la cabeza, registraron una fuerte caída. Miedo a la FED.

 Por Claudio Zlotnik

La pregunta ya recorre las veinte manzanas de la city. ¿La euforia en el mercado de los metales terminará tan abruptamente como la que a comienzos de siglo apuntaló a las “puntocom”? ¿Explotará la burbuja? Ayer, el precio del oro se derrumbó un 4,8 por ciento y el de la plata, un 8,5 por ciento. La tendencia fue acompañada por el cobre, el aluminio y la mayoría de los commodities que habían aumentado explosivamente en las últimas semanas. Lo ocurrido con los metales se inscribe en un proceso más amplio, ligado a la elevada especulación existente en el mercado financiero internacional, con alto impacto en la Bolsa argentina. El índice MerVal cayó 3 por ciento y los bonos retrocedieron un 1,2 por ciento en promedio. En este marco, Economía decidió vender un bono por 200 millones de dólares a Venezuela para evitar el mercado voluntario de crédito. Todos estos movimientos tienen origen en la incertidumbre que genera la economía de Estados Unidos.

La posibilidad de que la Reserva Federal (banca central estadounidense) continúe el ciclo alcista de la tasa de interés alteró a los financistas. Hasta la semana pasada existía consenso de que la FED aplicaría el freno y dejaría de ajustar el costo del dinero, al menos hasta el tercer trimestre del año. Ahora esa chance quedó en minoría. La tasa de corto plazo se encuentra en el 5 por ciento anual y en Wall Street sospechan que el mes que viene escalará otro cuarto de punto, tendencia que se sostendría al menos hasta fin de año.

El cambio en el panorama internacional agitó los mercados. Ayer se notó una huida de capitales desde los emergentes: a la fuerte caída del MerVal –que acumula una pérdida del 7,6 por ciento en tres ruedas– se sumaron los retrocesos de hasta 2,7 por ciento en los títulos públicos. Ese fue el caso del Par en dólares. También retrocedieron los activos financieros en Brasil (la Bolsa de San Pablo cedió 2,2 por ciento) y en Chile (0,8%). El proceso se hizo evidente en la cotización del real, donde la cotización del dólar pasó de 2,0 a 2,22 en pocas jornadas. En tanto, en el microclima propiciado por la estacionalidad de la cosecha gruesa, el Banco Central tuvo que comprar 100 millones de dólares para sostener el dólar en 3,06 pesos.

La huida de los inversores incluye a los metales. La onza de oro, que el jueves último tocó un máximo de 721 dólares, terminó ayer en 679. El desplome incluyó a la plata, al aluminio y al cobre. Este mercado, tradicionalmente conservador y que adquiere cierta dimensión durante los ciclos inflacionarios y de crisis, había tomado gran protagonismo en las últimas semanas. A nivel internacional hubo fuertes apuestas de parte de fondos de inversión internacionales, que no hicieron más que potenciar la disparada. Después de esas históricas subas, la incipiente salida de los grandes inversores tuvo el efecto contrario al de su ingreso: exacerbó la caída en las cotizaciones.

Felisa Miceli tomó nota del nerviosismo que impera en el mercado. Si bien se había previsto una próxima licitación de Bonar V, título en dólares a cinco años de plazo del que Economía se venía valiendo para financiarse, la ministra prefirió volver a la vieja estrategia: hará una colocación directa de Boden 2012 a Venezuela. La operación se concretará a una tasa del 7,59 por ciento anual, de acuerdo conlo adelantado a este diario desde el Palacio de Hacienda. Es un costo menor al 8,06 por ciento afrontado en la última licitación de Bonar, con vencimiento en 2011.

Entre hoy y mañana se conocerán datos claves sobre la economía estadounidense. Primero saldrá el índice de precios al por mayor y mañana será el turno de la inflación minorista. Si se confirman los temores de un recalentamiento inflacionario, es muy probable que el escenario internacional se desestabilice. Por ahora, la huida de los inversores hacia los conservadores bonos del Tesoro estadounidense hizo que la tasa implícita de los estos títulos bajara ayer al 5,15 por ciento. No es la primera vez que el escenario financiero amaga con ensombrecerse. Cada tanto aparece el fantasma de la aparente inconsistencia de la todavía pujante economía estadounidense.

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El índice MerVal bajó 3 por ciento, los bonos, 1,2 en promedio y el oro, 4,8 por ciento.
 
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