ECONOMíA › EL TRIUNFO DE PRO LE DA OTRA CHANCE A LA ORTODOXIA ECONOMICA

De la convertibilidad a la ciudad

Macri les confiará el manejo de las cuentas públicas a economistas de perfil neoliberal. Es su regreso al primer plano tras el desprestigio por la caída del uno a uno. Hacienda quedará para Néstor Grindetti, ex alto ejecutivo del grupo Socma.

 Por David Cufré

El triunfo de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires es también una revancha para el pensamiento económico neoliberal. Le permite a la ortodoxia volver a gestionar. Es su regreso a un espacio de poder significativo después del descrédito que le valió la caída de la convertibilidad, agravado por los errores de diagnóstico posteriores, con vaticinios de un dólar a 10 pesos y demás. El jefe de Gobierno electo ya dijo que le confiará la Secretaría de Hacienda a Néstor Grindetti, un convencido representante de ese espacio. Su primera misión será enfrentar un déficit fiscal abultado, que este año llegaría, según su propia estimación, a 1000 millones de pesos.

Grindetti es actualmente director del Banco Ciudad en representación de PRO. Su historia lo muestra con una carrera de más de dos décadas en el grupo Macri, hasta alcanzar altos cargos ejecutivos en Socma. Es el presidente de la fundación Creer y Crecer, que elabora propuestas económicas para la ciudad. Su aspiración, sin embargo, es competir en octubre por la intendencia de Lanús, aunque es consciente de que no será fácil imponerse en el distrito de Manuel Quindimil y también acepta el traje de secretario de Hacienda porteño.

“Sería razonable aumentar” el impuesto Inmobiliario (ABL), aseguró hace dos semanas, cuando le preguntaron si habría que modificar la estructura impositiva de la ciudad. La sugerencia le costó el reto de su jefe y rápidamente tuvo que volver sobre sus pasos. En su retractación, sostuvo que “hay una decisión política fuerte del macrismo de no aumentar los impuestos”. Esa es ahora una promesa de campaña. Otra semejante es que no habrá despidos de empleados públicos, aunque la plataforma de PRO señala que “habrá que accionar en el gasto en personal”. Grindetti aseguró que se pondrá el foco sobre “los contratos políticos de la gestión Telerman”.

Lo primero que intentará el macrismo es que el actual jefe de Gobierno empiece a achicar el gasto público, para contener el déficit fiscal lo más posible, y dejar que sea él quien cargue con ese costo político. La otra estrategia que adelantó el propio Grindetti es repetir lo que hizo la ortodoxia en los noventa: apelar al endeudamiento. Por esa vía, la convertibilidad compró tiempo, aunque sólo sirvió para postergar el estallido y hacerlo más dramático.

A diferencia de la mayoría de las provincias, la Ciudad de Buenos Aires presenta un nivel de endeudamiento moderado. En términos de stock, representa sólo un 26 por ciento del total de los recursos percibidos en 2006 y el 2,6 por ciento de su PBG. Sólo cuatro provincias pueden exhibir números mejores, según destaca un informe de la consultora Economía & Regiones. Eso le facilita a la nueva gestión la emisión de títulos públicos. “Todo lo que sean grandes obras públicas, como las hídricas y los subterráneos, se harán a través de endeudamiento de largo plazo”, afirmó Grindetti a este diario semanas atrás y repitió el concepto en otros medios. Es decir, el gobierno de PRO promete que hará las obras utilizando el crédito disponible.

En el último año, la ciudad no logró sostener el aumento de la recaudación de su principal impuesto: Ingresos Brutos. Ese gravamen aporta el 72 por ciento de los recursos del distrito. En el primer cuatrimestre, por ejemplo, aumentó 21,1 por ciento, mientras que el IVA a nivel nacional (son impuestos comparables) creció 31,2 por ciento. En 2006, la recaudación de Ingresos Brutos subió 26,5 por ciento y la del IVA, 27,7. De 2003 a 2005, en cambio, el gravamen municipal superó al nacional, con una brecha promedio de 10 por ciento.

De acuerdo con la consultora Economía & Regiones, los ingresos de la ciudad convergieron hacia su tasa natural de crecimiento, después de un período excepcional de 2003 a 2005. Por lo tanto, su evaluación es que no se puede esperar que la recaudación tributaria vuelva a los niveles de aquellos años. “Esta convergencia traslada el problema del ajuste del déficit fiscal a la estructura de gastos”, concluye la consultora que comanda Rogelio Frigerio. Por ahora, Grindetti mencionó que habrá recortes por el lado del “gasto político” y mediante un sistema de compras más eficiente. Puso como ejemplo las compras que realizan los hospitales públicos, que deberían ser centralizadas, en lugar de que cada uno haga la suya.

En este sentido, también afirmó que se buscará que las obras sociales paguen por los pacientes que son atendidos por los hospitales de la ciudad, y que la provincia de Buenos Aires haga lo propio por sus ciudadanos que crucen a Capital Federal.

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La primera misión para el macrismo será enfrentar un déficit fiscal de 1000 millones de pesos.
 
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