ECONOMíA › INTEGRACION PRODUCTIVA

“Recomponer la autonomía nacional”

 Por Martín Schorr *

En el corto plazo sería auspicioso avanzar sobre varios frentes en forma simultánea. Por un lado, en un mejoramiento significativo en la distribución del ingreso, con la consiguiente “ampliación” del mercado interno. La instrumentación de un shock redistributivo de recomposición de los ingresos del conjunto de la clase trabajadora y de combate al empleo “en negro”, sino también con la implementación de otras medidas, entre las que se destacan: a) la aplicación de una política de universalización de ingresos, b) una modificación radical en la –actualmente muy regresiva– estructura tributaria, c) la imposición de gravámenes sobre la renta financiera y sobre la generada por los capitales de argentinos en el exterior, d) el incremento de las retenciones a las exportaciones (el mismo debería ser diferencial de acuerdo con las características del producto en cuestión en términos de competitividad, grado de elaboración, generación de valor agregado y puestos de trabajo), e) el abaratamiento en el costo de los servicios públicos para las pymes, f) la reestatización del sistema previsional y g) la creación de un Banco Nacional de Fomento Industrial que otorgue prioridad en la asignación de créditos (en términos de costos, plazos) a las características de las inversiones a financiar.
Es importante tener en cuenta que el mencionado shock no sólo resulta central para reactivar el mercado interno (hacia donde se canaliza buena parte de la producción fabril de nuestro país –en especial, la de las pymes–) y, en consecuencia, aumentar la demanda hacia la industria, sino también para incrementar las exportaciones manufactureras: en muchos casos, sólo a partir de una recuperación de la demanda interna se alcanzarán escalas que permitan sentar las bases para el surgimiento y/o la recuperación y/o la consolidación de procesos sustitutivos de bienes finales, así como avanzar hacia un diferente perfil de las exportaciones.
Por otro lado, en una profunda modificación de la estructura arancelaria en el marco de una significativa redefinición del grado de apertura de la economía y la industria locales. Ello, a partir de un aumento en los márgenes efectivos de protección de los productos elaborados en las ramas de mayor contenido de ciencia y tecnología, valor agregado y creación de empleo. Esta suba en la protección de determinadas actividades debería ser acompañada por una profunda mejora en la aplicación de los mecanismos anti dumping y en el funcionamiento de la Aduana, y por políticas de fomento y/o de promoción a tales sectores.
Todo esto con la finalidad de ir fortaleciéndolos para que, en una segunda etapa, caracterizada por una reducción gradual de la protección, puedan enfrentar a la competencia externa e, incluso, colocar parte de su producción en el mercado mundial (políticas de estas características se aplicaron en varios de los países más exitosos en la actual fase de desarrollo capitalista –es el caso de varios “tigres asiáticos”–).
Medidas de esta naturaleza deberían articularse con otra igualmente indispensable: la formulación y la implementación de una política de afianzamiento y/o de reconstrucción de ramas estratégicas de la estructura productiva doméstica. Esto permitiría, a un mismo tiempo, satisfacer la mayor demanda asociada al shock redistributivo con más producción local y menos importaciones, reduciendo las presiones sobre el sector externo; disminuir el excesivo grado de primarización que caracteriza a nuestra industria y, como resultado de todo lo mencionado, lograr cierta recomposición de la autonomía nacional.
Cuanto antes se encare esta cuestión mucho mejor, dado que la necesaria reintegración productiva del país no es algo que se vaya a lograr de la noche a la mañana: recuérdese que la estructura fabril que tenía la Argentina a mediados de los ’70 –aquella que el golpe de Estado de marzo de 1976 vino a alterar de modo drástico y regresivo– había sido el resultado de casi medio siglo de fuerte activismo estatal y de acumulación de una importante masa crítica, y su concreción se hizo con complicaciones económicas y político-sociales de muy distinto tipo.

* Extracto del documento “La industria argentina: trayectoria reciente y desafíos futuros”, trabajo que se presenta en las jornadas del Plan Fénix que se desarrollan desde el martes hasta mañana.

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