ECONOMíA

Sin reintegro a exportaciones para bajar el precio de los alimentos

Del paquete de medidas, la que puede tener un efecto rápido sobre precios es la eliminación “transitoria” de reintegros a las exportaciones de los denominados “bienes salario”. O sea, alimentos. En los hechos, implica un aumento de las retenciones. Quejas empresarias.

 Por Claudio Scaletta

El paquete de medidas para combatir la inflación presentado por el ministro Roberto Lavagna incluyó una sola resolución que puede tener algún efecto sobre los precios en el corto plazo. Se trata de la eliminación “transitoria” de los reintegros a las exportaciones de los llamados “bienes salario”. Es decir, aquellos que componen mayoritariamente la canasta de consumo de los sectores asalariados. En principio, la medida tiene el mismo efecto que una suba de retenciones, aunque el peso para las cuentas públicas será marginal: sobre retenciones proyectadas para 2006 de 13 mil millones de pesos, el ahorro fiscal por la eliminación de los reintegros rondará los 240 millones.
Los bienes cuyos reintegros fueron eliminados son carnes de todo tipo, pollo, pescado, huevos, lácteos, miel, hortalizas, infusiones, arroz, harinas, aceites y un conjunto de derivados de estos productos.
En materia de precios, los bienes que se venden al exterior tienen un comportamiento singular. Su valor no es determinado por los costos de producción junto a la demanda interna, sino por los precios pagados en el mercado internacional. Dado que una parte significativa de las exportaciones locales son alimentos, los que a su vez forman parte de la canasta de consumo de la mayoría de la población, esto representa un problema. En un contexto de tipo de cambio alto y precios internacionales crecientes, los consumidores con ingresos fijos (asalariados) resultan perjudicados por partida doble.
Las retenciones lograron compensar parcialmente la situación, pero, a todas luces, no fueron suficientes. Si bien el Gobierno respondió a algunas remarcaciones de productos clave de la canasta básica alimentaria con la amenaza de incrementar el tributo a las exportaciones, una advertencia que sólo se hizo efectiva para los lácteos, la decisión de eliminar reintegros tiene un efecto similar. La lógica es que si un producto se vende al exterior a 100 pesos y se le aplican retenciones del 20 por ciento, el precio interno tenderá a ser de 80. Si al mismo producto se le realizan reintegros del 5 por ciento, el precio local tenderá a 85 pesos. Es decir, mientras las retenciones bajan los precios, los reintegros lo suben; por eso, eliminar reintegros resulta equivalente a aumentar retenciones.
El razonamiento teórico excluye sin embargo dos aspectos clave vinculados entre sí. La primera, son los mecanismos oligopólicos de formación de precios. La segunda, la convalidación de las subas por parte de los compradores. Ambos factores suponen que la medida podrá influir en el freno de futuros aumentos, pero no en bajas de los valores ya alcanzados. Una fuente del equipo económico dijo a este diario que el espíritu de la medida es dar una nueva señal de que el Gobierno no se quedará con los brazos cruzados frente a las remarcaciones. La fuente rechazó los primeras quejas que se escucharon entre los empresarios, para quienes la medida desalentaría las exportaciones. “Parecen desconocer el esfuerzo que está haciendo la sociedad para mantener un tipo de cambio que, a pesar de las retenciones, sigue siendo muy competitivo”, argumentó el funcionario.
De los alrededor de 240 millones de pesos de costo fiscal que, anualizados, ahorrará el fisco, cerca de 150 millones dejarán de ser recibidos por la industria cárnica, uno de los sectores más afectados por la medida y, también, uno de los que más aumentaron precios en 2005. La carne tiene retenciones del 5 por ciento y recibía hasta ahora reintegros del 5 por ciento para los cortes de menos de 5 kilos, alrededor de la mitad de sus exportaciones y del 2,7 por ciento para el resto. Las ventas al exterior del sector serán este año de casi 1250 millones de dólares.
En otro de los rubros críticos en materia de precios, los lácteos, que hasta ahora recibían reintegros del 4,5 por ciento promedio, la medida podría ser menos eficaz. La empresa que posee alrededor del 60 por ciento del mercado interno prácticamente no exporta. Además, resulta poco probable que la baja surja como producto de la competencia con las restantes firmas, ya que sólo unas pocas controlan casi la totalidad del mercado. Aquí el Gobierno estima que será necesario complementar con la “Cláusula de Necesidad de Competencia”, también anunciada ayer.

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El sector cárnico es el que más pierde con la eliminación de los reintegros a las exportaciones.
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