EL MUNDO › PIEDAD CORDOBA, SENADORA DE LA OPOSICION

“Colombia es un vecino incómodo”

 Por Yolanda Guerrero *

Desde Madrid

La senadora Piedad Córdoba (Medellín, 1955) se declara infatigable en su búsqueda de la paz en Colombia. Después de que el presidente de su país, Alvaro Uribe, suspendiera su mediación y la del mandatario venezolano, Hugo Chávez, ante las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Córdoba ha viajado por medio mundo (incluido EE.UU., donde ha visitado a guerrilleros presos como Simón Trinidad y Sonia). Esta semana, el destino de Córdoba (líder del ala izquierdista del opositor Partido Liberal) ha sido España, uno de los países amigos de un proceso de paz, hoy en punto muerto.

Piedad Córdoba explica a este diario que el origen del actual enquistamiento se remonta al 1º de marzo, día en que el ejército colombiano atacó un campamento insurgente en territorio ecuatoriano y mató al dirigente Raúl Reyes: “Supuso un golpe mortal a la confianza de las FARC en el gobierno. Francia ha sido la gran perjudicada, porque incluso ha enviado un avión, con los costos políticos que eso tiene”. Y aquel 1º de marzo, continúa la senadora, también se truncó una posibilidad real de que la rehén colombiano-francesa Ingrid Betancourt recuperase la libertad: “Las cosas iban muy bien para la liberación de uno de los gringos secuestrados. Y en ese paquete iba también Ingrid. Pero todo quedó abortado por lo sucedido el 1º de marzo”.

Lo más indignante, a su juicio, del caso Ingrid es la manipulación política “de la manera más perversa, descarada y cínica” a que ha sido sometido. “El gobierno de Uribe dijo que se iba a morir y permitió que Francia enviase un avión sólo para tapar un escándalo político, porque el mismo día en que dijeron que Ingrid se moría habían apresado a tres parlamentarios acusados de relación con los paramilitares. Fue algo escandaloso.”

Para la senadora, el conflicto de su país trasciende las fronteras, porque “se ha regionalizado de forma preocupante”. Y menciona las fumigaciones de cultivos de coca en la frontera con Ecuador que, unidas al ataque en el que murió Reyes, han enrarecido las relaciones entre los dos países. “Además, muchos paramilitares se han adueñado de regiones enteras de Ecuador, algunos incluso se han entrenado en la zona boliviana de Santa Cruz para desestabilizar al gobierno de Evo Morales. Los países vecinos empiezan a exigir una solución al conflicto armado colombiano, porque todos sufren las consecuencias”, explica. Es una crisis que “se ha hecho inmanejable para los demás países de la zona. Colombia se ha vuelto un vecino incómodo”.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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