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Las redes de informantes civiles debutan con centenares de muertos

Alvaro Uribe, el presidente de línea dura de Colombia, estrenó en los últimos días sus nuevas redes de informantes civiles. El resultado fueron acciones de la Fuerza Aérea y el Ejército en las que fueron muertos al menos 200 integrantes de las FARC, principal guerrilla del país.

Fue una operación militar de tres días y un punto a favor de la gestión de Alvaro Uribe, que contó por primera vez en la práctica con la anunciada colaboración de civiles informantes: la Fuerza Aérea colombiana atacó en un área rural del municipio de Ituango, en los límites entre los departamentos de Antioquia y Chocó y fronterizo con Panamá, y acabó con la vida de 200 rebeldes de la principal guerrilla colombiana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “Sabemos que los golpeamos muy fuerte. Lo que he recibido por información de inteligencia es que son unas 200 bajas aproximadamente y ese es un número considerable”, afirmó el general Héctor Velasco, comandante de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC).
La Fuerza Aérea confirmó que para la operación trabajaron también los denominados “civiles informantes” brindando apoyo logístico a los militares. El operativo en cuestión comenzó a realizarse hace más de un mes con trabajos de inteligencia, pero la faz operativa propiamente dicha requirió de tres días. Además, El comandante de la Fuerza Aérea recordó también que en operaciones que se desarrollan desde el pasado 7 de agosto en la zona del cañón del río Duda (sudeste), “por lo menos otros 100 guerrilleros fueron abatidos en bombardeos de la FAC”. El comandante de la FAC en Ituango, general José Urueña, confirmó que el accionar forma parte de la campaña lanzada por las fuerzas militares para retomar el control de una vasta zona, conocida como el “Cañón de la Llorona”.
La ofensiva aérea, la más intensa que se desplegó desde la asunción presidencial de Uribe, el pasado 7 de agosto, coincide con la desplegada por las tropas en los últimos dos días en los departamentos de Antioquia, norte de Santander y Cundinamarca, del que Bogotá es capital. El general Urueña precisó que en las operaciones de la FAC han participado aviones Mirage, Kaffir y Arpía, así como tropas de la Cuarta Brigada del Ejército. Según el oficial, las tropas no han podido recuperar los cadáveres de los guerrilleros abatidos debido a que en la zona existen varios campos minados.
Asimismo, el general Urueña reveló que las fuerzas armadas han realizado en las últimas semanas más de 85 operaciones contrainsurgentes en Ituango y zonas aledañas, en las cuales se ha golpeado la estructura de las FARC y demás organizaciones ilegales. “Continuaremos con las operaciones hasta tanto podamos, con el apoyo de la población civil, vencer a los grupos subversivos”, advirtió el jefe militar. A todo esto, la FAC denunció que las FARC y los grupos paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cuentan con aviación propia para sus negocios de narcotráfico y el traslado de cabecillas. El comandante Velasco señaló que es muy posible que cerca de la propia capital de la República, en escuelas y aeropuertos pequeños, varios de los miembros de esos grupos armados realicen sus entrenamientos como pilotos. También se informó del camuflaje de aeronaves narcos que fueron pintadas con colores militares para pasar inadvertidas. Desde luego, esta flotilla puede convertirse en la base de una incipiente fuerza aérea.
El accionar militar está sustentado en la iniciativa gubernamental de fortalecer las fuerzas armadas: les otorgó facultades especiales para realizar capturas o allanamientos sin una orden judicial previa; anunció la creación de “zonas de rehabilitación”, donde podrán restringir la movilización de las personas y el derecho a residencia.
Pero hay grupos disconformes. Por empezar, el debate se caldea en cuanto al proyecto que el gobierno envió el jueves al Congreso para el cobro de mayores impuestos. Esto, como suele suceder, es resistido por los sectores que más deberán pagar, que son los empresarios. Segundo, están los campesinos e indígenas que desde el sábado continúan su protesta, en diversas regiones del país, en rechazo a la política agraria del gobierno, al Plan Colombia de lucha contrainsurgente financiado por Estados Unidos, y la proyectada Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Según voceros de los manifestantes, la protesta dejó el jueves duros enfrentamientos con la fuerza pública, especialmente en el departamento deCauca (sudoeste), cuando policías antimotines impidieron el ingreso de alimentos y de más personas a la concentración. De acuerdo con fuentes oficiales, unos 6000 campesinos e indígenas se encuentran ubicados en tres puntos distintos del departamento de Cauca.

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Un soldado del ejército custodia los cadáveres de 13 guerrilleros de las FARC abatidos.
 
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