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Síganme contra mi villano favorito, dirá Bush hoy a los estadounidenses

Mientras se prepara para dirigir hoy a los estadounidenses un mensaje televisado “más fuerte que nunca” sobre Saddam Hussein, el presidente Bush ha ordenado crear un dossier de crímenes de guerra contra el dictador iraquí y algunos de sus familiares.

Por David Teather
Desde Nueva York

Estados Unidos ha empezado a recopilar un dossier de crímenes de guerra para acusar judicialmente al líder iraquí Saddam Hussein de genocidio, limpieza étnica, ejecuciones masivas y otros crímenes contra la humanidad. El trabajo forma parte de la campaña de la Casa Blanca para convencer al Congreso norteamericano y al Consejo de Seguridad de la ONU de la necesidad de aprobar resoluciones fuertes contra Irak. El presidente George W. Bush, que hoy presentará sus razones en la televisión nacional de Estados Unidos, mantuvo la presión durante el fin de semana, advirtiendo en su habitual mensaje radial de los sábados que “la demora, la indecisión y la inacción no son opciones para los estadounidenses, porque pueden llevar a un horror masivo e inesperado”. La amenaza para los norteamericanos, dijo, era “grave y creciente”.
El dossier contra Saddam y al menos otros 12 funcionarios iraquíes está siendo preparado por el Departamento de Estado, el Pentágono y expertos de inteligencia. “Necesitamos hacer nuestro trabajo para documentar los abusos, para recopilar las pruebas que señalan a los responsables –dijo Pierre-Richard Prosper, embajador itinerante del Departamento de Estado para crímenes de guerra, a Los Angeles Times–. Tiene que haber un principio de que se pague por lo que ha ocurrido. No se pueden borrar las muertes de más de 100.000 personas.” La mitad de la docena de nombres en la lista son miembros de la familia de Saddam: dos hijos, tres medio hermanos y un primo. El primo, Ali Hassan Majid, recibió el apodo de “Ali el químico”, por su papel en una operación de 1988 que usó armas químicas para matar a decenas de miles de kurdos en el norte de Irak. Funcionarios estadounidenses estiman que durante los 23 años del régimen de Saddam fueron muertos al menos 130.000 civiles.
La administración está planeando procesar judicialmente a estos líderes dentro de un Irak post-Saddam para desviar las críticas a su propio rechazo a suscribir el tratado del Tribunal Penal Internacional. La campaña de relaciones públicas del presidente está escalando mientras el Congreso se prepara para un voto crucial esta semana sobre una resolución que autorizaría a la administración a un ataque contra Bagdad. Se espera que el voto le dé al presidente un gran apoyo bipartidario, aunque la semana pasada la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, condicionó fuertemente los términos en que Bush estaría autorizado a atacar, y no se espera que el Senado, de mayoría demócrata, le vaya en zaga. Tom Daschle, líder de la mayoría demócrata del Senado, dijo que esperaba conseguir una resolución moderada, aunque admitió que el presidente parecía haber contenido el impacto de las demandas en favor de un enfoque multilateral. Sin embargo, ése es el tono de la resolución de la Cámara, que hace depender el ataque del mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que seguía ayer profundamente dividido sobre el tema. El senador demócrata Edward Kennedy fue ayer una de las voces de disenso. “La administración no ha probado que éste sea un peligro claro, presente e inminente para Estados Unidos”, sostuvo.
También entre la gente se registraba una inquietud creciente sobre la urgencia y los motivos de un ataque. Alrededor de 15.000 personas –según los organizadores– se congregaron en el Central Park de Nueva York para manifestarse contra la guerra bajo la consigna “No en nuestro nombre”. Entre los manifestantes estuvieron figuras del jet-set de Hollywood como la actriz Susan Sarandon –que clamó contra la “locura de una guerra en que morirán miles de personas”– y su marido Tim Robbins, que denunció: “Este gobierno está sediento de petróleo. Luego vendrá Colombia”. Unas 5000 personas se manifestaron en Portland, Oregon, cantando: “No más guerra”, y también hubo bolsones de manifestantes en Austin, Texas. “Tal vez esto haga llegar al mundo el mensaje de que no todo Estados Unidos está con Bush”. El portavoz presidencial Ari Fleisher indicó que en su mensaje de hoy Bush no anunciaría ninguna política nueva ni ofrecería ninguna nueva prueba contra Saddam Hussein. Afirmó que, en lugar de eso, la defensa de un ataque contra Saddam se montaría en un reempaquetamiento de la argumentación ya formulada. De acuerdo con algunos asesores, el discurso todavía se estaba preparando ayer, pero que el presidente presentaría sus argumentos con una fuerza sin precedentes. La construcción de apoyo interno es especialmente relevante con vistas a las elecciones legislativas del 5 de noviembre.
Ha habido informes de que Estados Unidos estaría preparándose para un masivo despliegue de fuerzas en torno a Irak en las próximas semanas. Pero se dice que el Departamento de Defensa está limitándose a lo mínimo en un esfuerzo para evitar poner en peligro los esfuerzos políticos para conseguir apoyo a la acción militar tanto en Washington como en Naciones Unidas, en cuyo Consejo de Seguridad Rusia, Francia y China siguen resistiéndose a entregar al presidente lo que equivaldría a una carta blanca para invadir Irak.

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George W. Bush saluda mientras pasea con su padre, el ex presidente George Bush, ayer.
La campaña de relaciones públicas escala mientras el Congreso se prepara para votar esta semana.
 
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