EL MUNDO › GISCARD RECHAZA LA ENTRADA DE ANKARA EN LA UE

Cuento de la buena pipa turca

Ahora que es democrática, Turquía de vuelta no podrá entrar en la Unión Europea, pero ahora porque es musulmana. El ex presidente francés Valery Giscard d’Estaing causó un revuelo ayer al declarar lo que muchos políticos europeos piensan en privado: no se debe permitir que Turquía se una a la UE. Giscard no tiene voz en este tema altamente sensible, pero como presidente de la convención que examina el futuro constitucional de Europa ejerce considerable influencia intelectual. Sus declaraciones a Le Monde pueden causar un verdadero daño político en un momento en que los gobiernos están considerando en dar al país mayormente mulsulmán, aunque oficialmente secular, una muy ansiada fecha para comenzar las negociaciones para ser miembro de la Unión Europea.
Con una población de 68 millones de habitantes, Turquía sería el segundo miembro en tamaño, después de Alemania, en la Unión Europea. Giscard fue lo suficientemente diplomático para aludir solamente al carácter musulmán de Turquía y a su alta tasa de natalidad, aunque dijo que tenía “una cultura diferente, un enfoque diferente y una forma de vida diferente”. No fue, sin embargo, ambiguo sobre el tema de ser miembro de la Unión Europea. “Turquía es un país que está cerca de Europa, un país importante... pero no es un país europeo –dijo Giscard–. Su capital no está en Europa, el 95 por ciento de su población está afuera.” Las declaraciones de Giscard reavivan las sospechas de que los motivos esgrimidos por la UE para excluir a Turquía –antes su legislación represiva y ahora su fe musulmana– son meros pretextos para evitar un perjuicio económico.
Las perspectivas de Turquía de pertenecer a la Unión Europea parecieron mejorar en los últimos meses gracias a las esperadas reformas introducidas por el gobierno anterior sobre la pena de muerte, los derechos humanos y el idioma kurdo. Estados Unidos está apoyando fuertemente su membresía, por su estratégica ubicación al lado de Irak. Pero la victoria en las elecciones de esta semana del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) despertó nuevas preocupaciones sobre la influencia islamista. En teoría, no debería existir ningún problema: el líder del AKP, Recep Tayyip Erdogan, es pro reformista y pro europeo y ha hecho de la entrada a la Unión Europea su más alta prioridad. En la práctica, sin embargo, las sospechas del establishment militar turco respecto al partido vencedor son ampliamente compartida en Bruselas y otros lados de la Unión.
Erdogan se negó a reaccionar a los comentarios de Giscard. “Turquía es miembro del Consejo de Europa, miembro de OCDE y miembro de la OTAN”, dijo. “Decir una cosa así sobre un país que es miembro de esas organizaciones, no es otra cosa que emoción.” Un vocero del gobierno británico, dijo: “Turquía es un país europeo que tiene todo el derecho de pertenecer si reúne las condiciones”. Por ahora, todo lo que la UE dio a Turquía es “una fecha para fijar una fecha” para entablar conversaciones sobre una futura membresía.

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