EL MUNDO › SIRIA SALE DEL AISLAMIENTO DE LA ERA BUSH

Al Assad en París

La recepción del líder sirio contrasta con la escala discreta que realizó el miércoles en la capital francesa el premier israelí Benjamin Netanyahu, que se fue sin foto con Sarkozy.

 Por Eduardo Febbro

Desde París

Bachar Al Assad se volvió un hombre respetable, respetado y recibido por los grandes de este mundo. El presidente sirio llegó ayer a París para entrevistarse con Nicolas Sarkozy en un contexto en el que Siria recupera un lugar destacado en la escena internacional luego del aislamiento al que la administración norteamericana sometió a Damasco durante 8 años. Bush había incluido a Siria en el famoso “eje del mal” pero Nicolas Sarkozy le abrió las puertas de la legitimidad cuando, el pasado 14 de julio, invitó a Bachar Al Assad al desfile de la fiesta nacional francesa.

La recepción de Bachar Al Assad contrasta con la escala discreta que realizó el miércoles en la capital francesa el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Proveniente de Washington, Netanyahu pasó sin foto oficial y al término de la reunión con Sarkozy un escueto comunicado conjunto dio cuenta de la visita. Después, uno de los consejeros del jefe del Ejecutivo israelí reveló que, durante el encuentro con Sarkozy, Netanyahu se había pronunciado a favor de encontrarse con Bachar Al Assad para iniciar discusiones “sin condiciones”. Ayer, apenas se reunió con Nicolas Sarkozy, Bachar Al Assad barrió con una frase la tímida propuesta israelí: “Siria –dijo– no tiene condiciones. Siria tiene derechos y nunca los cederá”. Según martilló el jefe de Estado, “todos estos juegos de palabras por parte de Israel apuntan a que no haya ni exigencias ni derechos que puedan ser restituidos o recuperados”. En lo concreto, Bachar Al Assad explicó que hoy no existía un “socio israelí capaz de avanzar” y repitió que cualquier negociación con Israel pasa insalvablemente por la restitución de los territorios ocupados por el Estado israelí en la meseta del Golán durante la Guerra de los Seis Días, 1967, anexados en 1981. El viernes, el presidente sirio reiteró las críticas que ya había formulado antes de llegar a Francia en una entrevista publicada por el diario Le Figaro. Bachar Al Assad se había felicitado por el “nuevo enfoque” de la administración Obama y, al mismo tiempo, confesó su “decepción” por la ausencia de resultados concretos y pidió a Washington un “plan de acción” para Medio Oriente. Ayer, el mandatario recalcó en París la necesidad de que Washington se comprometa más profundamente y consideró que, en Medio Oriente, “el punto débil es el padrino norteamericano”. Según Al Assad, “lo que el presidente Obama dijo sobre el tema de la paz es una buena cosa, estamos de acuerdo con el sobre los principios. ¿Pero cuál es el plan de acción ?”.

Bachar Al Assad se mostró en posición de fuerza. Las tensiones entre Francia e Irán derivadas del arresto en Teherán de la estudiante francesa Clotilde Reiss, detenida durante las manifestaciones que siguieron a la controvertida reelección de Mahmud Ahmadinejad, ponen a Damasco en una posición ideal para mediar a favor de la francesa ante su aliado iraní. En los últimos años Damasco ha hecho una serie de gestos importantes para normalizar sus relaciones con Occidente. Facilitó el desbloqueo de la situación en el Líbano, reforzó el control en la frontera iraquí para detener el flujo de combatientes árabes al tiempo que sigue siendo un interlocutor determinante para cualquier diálogo con el grupo fundamentalista palestino Hamas en la franja de Gaza y con el otro actor religioso del Líbano, el Hezbolá, ambos bajo la influencia de Siria.

En este conflicto polifacético, Irán, Hamas, Hezbolá, Siria es un actor clave. Su peso puede variar según el curso de las negociaciones con Israel. Pese a la importancia del contencioso entre Damasco y Tel Aviv, ambos entablaron negociaciones fructuosas en el año 2000 y, luego, a través de Turquía. Sin embargo, Ankara puso fin a la mediación a raíz de la ofensiva que Israel lanzó contra la Franja de Gaza entre finales de 2008 y enero de 2009. En un plano más interno, la oposición política Siria pidió a Francia que apoyara sus reivindicaciones para obtener la liberación de los presos políticos así como sus reclamos de más democracia, derecho que no existe en Siria. Los partidos de la oposición laica y los Hermanos Musulmanes, instalados en Londres, firmaron en 2005 un texto llamado La Declaración de Damasco, en el cual formulaban ideas para un sistema político más abierto y democrático. A finales de 2007 se creó en Siria una suerte de Consejo Nacional de la Declaración de Damasco pero muchos de sus miembros fueron arrestados y encarcelados.

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Sarkozy y Al Assad se saludan en la entrada del Palacio Elíseo, de París.
 
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