EL PAíS › LEONARDO ESPERA A LA JUSTICIA

“No puedo acusar”

 Por I. H. y R. K.

“No puede decir ni que fue un atentado ni nada, no puedo acusar a nadie. Esto queda en manos de la Justicia”, dijo ayer Daniel Leonardo, el cuñado de Mauricio Macri que fue atacado y baleado el miércoles en la puerta de su casa. Leonardo, casado con Sandra, una de las hermanas del jefe de Gobierno porteño, es una de las personas que fueron espiadas por una organización que hasta ahora tiene como figura central al ex policía Ciro James, también ex asesor en el Ministerio de Educación de la ciudad durante la gestión macrista. El juez Norberto Oyarbide, a cargo de la investigación del espionaje, volvió a inclinarse ayer por la teoría del atentado. La fiscalía de Ituzaingó que investiga el episodio, en cambio, lo sigue calificando como una “tentativa de robo agravado”.

Leonardo, un parapsicólogo de 49 años, había apuntado a su suegro Franco Macri y a su cuñado Mauricio al enterarse, la semana pasada, de que había tenido el teléfono pinchado. El miércoles fue atacado cuando estaba saliendo de su casa: dos hombres se le abalanzaron y en el forcejeo recibió un disparo de una pistola calibre 22 robada. El arma se encasquilló y los atacantes salieron corriendo. La bala, dijo su abogado Luis Conde, “caminó toda la muñeca, salió y le dio en la ingle”. Por esto, dijo, fue sometido a una cirugía de la mano. Conde le dijo a Página/12 que cree “en un 80 por ciento que fue una tentativa de homicidio”. En la misma línea, el juez Oyarbide resaltó: “no le tocaron la billetera ni un reloj muy costoso, no sé dónde está el robo”.

El detenido es Julio César Granda, tiene 28 años y antecedentes penales. Su coequiper logró escapar. Cuando ayer le quisieron tomar indagatoria Granda se negó a declarar por consejo de su defensora oficial y sigue preso por tentativa de robo agravado. Su celular fue secuestrado y la fiscalía trabaja en el análisis de sus llamados. Leonardo va a declarar seguramente la semana próxima. Leonardo dijo ayer que Mauricio Macri –quien también había hablado de un hecho de inseguridad común– lo llamó preocupándose por su salud. “El padre no”, remató.

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