EL MUNDO › UNA CORTE CIVIL DE NUEVA YORK ESTARá A CARGO DE LOS CINCO SOSPECHOSOS

Juzgan a los acusados por el 9/11

Los acusados, que incluyen a Khalid Sheik Mohammed, el autodeclarado cerebro de los ataques de Al Qaida en 2001, serán transferidos desde el campo militar estadounidense en Guantánamo, Cuba, donde están detenidos actualmente.

 Por David Usborne *

Desde Nueva York

Más de ocho años después de que dos aviones secuestrados se estrellaran contra las Torres Gemelas en Manhattan matando a miles y desatando guerras en el exterior, cinco hombres acusados de ayudar a planear la masacre serán traídos a juicio en una corte civil a pocas cuadras de Zona Cero. Los acusados, que incluyen a Khalid Sheik Mohammed, el auto declarado cerebro de los ataques de Al Qaida en 2001, serán transferidos, posiblemente en una semanas, a la ciudad de Nueva York desde el fortificado campo militar estadounidense en Guantánamo, Cuba, donde están detenidos actualmente.

La decisión, anunciada ayer por el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, es vital para los planes del presidente Barack Obama de cumplir la promesa que hizo al asumir de cerrar Guantánamo, aunque los funcionarios estadounidenses conceden ahora que la fecha original para el cierre, el 22 de enero del año que viene, puede no cumplirse.

Además de que traer a los cinco acusados del 9 de septiembre a la escena de su crimen trajo cierto resquemor –no menor en aquellos preocupados por lo que implica en seguridad que ellos lleguen a Nueva York–, Holder anunció que otros cinco detenidos de alto perfil en Guantánamo también serán transferidos para un juicio en un tribunal militar. No dijo dónde tendrían lugar los juicios.

No había ningún detalle sobre la naturaleza precisa de los cargos contra los cinco del 9 de septiembre. Pero Mohammed y los cuatro otros que irán a Manhattan –Waleedbin Attash, Ramzi Binalshibh, Mustafa Ahmad al Hawsawi y Ali Abd al Aziz Ali– enfrentarán la pena de muerte si son convictos, dijo Holder. El presidente Obama, que quiere borrar la percepción de que Estados Unidos fue hipócrita en su tratamiento de los detenidos al no darles las adecuadas protecciones de justicia civil, afirmó su confianza en la decisión. “Estoy absolutamente convencido de que Khalid Sheik Mohammed será sometido a las más precisas exigencias de la Justicia”, les dijo a los periodistas en Tokio, en el primer día de su gira asiática.

Pero no hay manera de ocultar los riesgos legales y políticos que tiene el traer a los cinco a Nueva York. La tarea de los fiscales se verá complicada sobre todo por la historia pasada de técnicas de “interrogatorios extremos” usadas por la CIA, que podría hacer que algunas evidencias fueran inadmisibles. Los documentos han mostrado que el submarino fue usado contra Mohammed 183 veces en 2003.

Diciendo que éstas fueron las decisiones más difíciles que enfrentó desde que es fiscal general, Holder evadió las preguntas sobre qué pasaría específicamente si Mohammed o cualquier otro de los acusados fuera absuelto. Para la mayoría de los estadounidenses, y más aún para los familiares de las 2973 personas que murieron en los ataques del 11 de septiembre, sería inconcebible que se les permitiera salir en libertad.

Holder repetidamente insistió en que confiaba en que los juicios de los cinco que llegan a Nueva York serían exitosos, revelando que estaba en conocimiento de evidencia respecto de sus crímenes que no ha sido dada a conocer públicamente. “Durante más de 200 años nuestra nación confió en la fiel adhesión al imperio de la ley”, aseguró.

Los cinco detenidos que serán juzgados por un tribunal militar –cuyos formatos han sido revisados por la administración Obama para ofrecer a los acusados más protecciones legales– incluyen al principal sospechoso en el bombardeo del submarino USS Cole en 2000, Abd al Rahim al Nashiri. Hubo especulaciones sobre que los juicios de la comisión tendrían lugar en una prisión de la Marina en la costa de Carolina del Sur.

La perspectiva de Mohammed y de los otros supuestos conspiradores del 9 de septiembre llegando a Nueva York provocó inmediatos y furiosos debates. “Al juzgarlos en nuestras cortes federales, le demostramos al mundo que la nación más poderosa de la Tierra confía en su sistema judicial”, insistió el senador Patrick Leahy, demócrata, presidente del Comité Judicial del Senado.

Pero muchos republicanos expresaron su alarma, como algunas de las familias de las víctimas. “Tenemos un presidente que no sabe que estamos en guerra”, se quejaba Debra Bulingame, cuyo hermano Charles era el piloto del avión secuestrado que se estrelló en el Pentágono. Dijo que estaba espantada ante “la perspectiva de que esos bárbaros se conviertan en víctimas por sus abogados”, mientras las afirmaciones de que fueron torturados son públicas.

Cuando los cinco lleguen a Nueva York, probablemente el año que viene, es posible que queden detenidos en una prisión fortificada en el sur de Manhattan, cerca del juzgado. Llamado Centro Correccional Metropolitano, sirvió como hogar temporario a los jefes de la mafia y a los defraudadores de Wall Street.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Un agente de policía monta guardia en la puerta del Tribunal Federal de Nueva York.
Imagen: EFE
 
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