EL MUNDO › SIGUE MANTEGA EN HACIENDA, PERO CAMBIA EL PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL

Dilma tiene equipo económico

Todos los designados por la presidenta electa de Brasil prometieron la continuidad y la profundización de las políticas aplicadas desde 2003 por el gobierno de Lula. Tombini por Meirelles en el Central.

La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, confirmó ayer a los miembros de su equipo económico. El actual ministro de Hacienda, Guido Mantega, se quedará en su cargo. Mientras que Alexandre Tombini ocupará la dirección del Banco Central. La ingeniera Miriam Belchior se desempeñará como ministra de Planificación. Todos los designados prometieron la continuidad y la profundización de las políticas aplicadas desde 2003 por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Finalmente, Rousseff terminó con la intriga. Era esperable que Mantega siguiera en su cargo y que el ex banquero Henrique Meirelles abandonara su silla al frente del Banco Central. Los cruces entre la economista de 62 años y el ex ejecutivo del Banco Boston, a quien los analistas tildan de monetarista, comenzaron cuando Meirelles dijo que seguiría en su cargo sólo si se le daba libertad de maniobra a la entidad que él manejó durante la gestión de Lula. Esos dichos no le cayeron bien a Rousseff y ayer definió a su reemplazante.

Tombini es un funcionario de carrera del Banco Central, adonde ingresó en 1998. Actualmente, ejerce como director de Normas y Organización del Sistema Financiero de esa dependencia. El economista nació hace 46 años en Porto Alegre, la capital del sureño estado de Rio Grande do Sul. Estudió Ciencias Económicas en la Universidad de Brasilia y se doctoró en la Universidad de Illinois. Entre 2001 y 2005, fue asesor y tuvo cargos directivos en la oficina de representación de Brasil ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington. Como tal, participó en las negociaciones de los acuerdos firmados por el país con el organismo de crédito internacional entre 2001 y 2004.

El ministro Mantega tiene un perfil más conocido. Desde 2006, está al frente de Hacienda y se lo reconoce por ser un economista desarrollista. La permanencia en el cargo de Mantega muestra la intención del futuro gobierno de mantener la continuidad de la política económica de Lula, dijo la presidenta electa en una carta que se difundió ayer.

La otra novedad vino de la mano de la designación de una mujer al frente del Ministerio de Planificación. Rousseff ya había adelantado su intención de dar a las mujeres mayor participación y protagonismo en el gabinete. El anuncio fue hecho por el actual titular de esa cartera, Paulo Bernardo Silva. La ingeniera de 52 años ocupó varios puestos en las gestiones de Lula. Fue responsable de la unificación de los programas sociales que existían antes de la llegada del obrero metalúrgico al poder. En los últimos meses, reemplazó a Rousseff como coordinadora del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), un plan destinado a la construcción de infraestructuras. Belchior milita desde hace tres décadas en el oficialista Partido de los Trabajadores (PT). La mujer estuvo casada durante diez años con Celso Daniel, un dirigente del PT que fue asesinado en 2002, cuando era alcalde del municipio paulista de Santo André y coordinador de la campaña que finalmente llevó a Lula al poder.

Tras las designaciones, Belchior, Mantega y Tombini aparecieron ante la prensa y prometieron no tocar ningún área sensible de la política de Lula. “La primera misión que nos fue atribuida es superar la media del cinco por ciento anual que ha crecido la economía en los últimos años”, anticipó Mantega. Pero remarcó que para eso suceda deberán aumentar las inversiones públicas y providas y tendrá que fortalecerse el mercado interno, a través de una mayor generación de empleos. “El crecimiento económico sólo será sustentable si se logra sin desequilibrios macroeconómicos, sin generar deuda ni inflación”, añadió.

Por su parte, Tombini dijo que Rousseff le garantizó que el Banco Central tendrá una autonomía operacional total, aunque estará ajustada a la obtención de los objetivos definidos desde el Palacio del Planalto. Belchior explicó que su prioridad será buscar una mejor calidad del gasto público.

Aún falta que Rousseff defina quiénes ocuparán la Casa Civil (jefatura de Gabinete) y la Secretaría General de la Presidencia, entre otros puestos. Los medios especulan con que quienes pueden ser los elegidos son el actual ministro de Planeamiento, Paulo Bernardo, y quien fue el coordinador de campaña de la delfín de Lula, Antonio Palocci.

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Mantega mantiene el cargo en el gobierno de Dilma.
 
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