EL MUNDO › MUBARAK, QUE NO RENUNCIA, ANUNCIó UN AUMENTO DE LOS SUELDOS PúBLICOS

La revuelta egipcia baja en intensidad

Las crecientes señales de normalidad en zonas de El Cairo ayer ocultaban una impasse entre los dos bandos del conflicto que lleva 15 días.

 Por Donald Macintyre *

Desde El Cairo

Después de 30 años seguidos como presidente de Egipto, parece que la encantadora carrera de Hosni Mubarak finalmente está llegando a su fin. Pero ayer los famosos embotellamientos de tránsito volvieron y se abrieron los comercios, las tiendas y los bancos en toda la capital. Barack Obama habló del “progreso” hacia la reforma que el gobierno egipcio estaba haciendo. Y aunque todavía eran decenas de miles, el número de personas en la plaza Tahrir era menor que los días anteriores.

Mientras, Mubarak, el gran sobreviviente, hacía uso de toda la astucia que lo ha mantenido en el poder durante tanto tiempo para anunciar medidas edulcoradas que incluyen un aumento del 15 por ciento en los sueldos de los empleados públicos. Mantuvo su primera reunión con su nuevo gabinete como otra manera de retrasar el fin. En otra movida simbólicamente conciliatoria, el régimen liberó a Wael Ghonim, un gerente local de marketing de Google, que es un importante activista de la juventud involucrado en las protestas y que fue detenido tres días después de que éstas comenzaran.

Pero las crecientes señales de normalidad en zonas de El Cairo ayer ocultaban una impasse entre los dos bandos del conflicto que ya lleva dos semanas. Aun mientras el régimen trataba de sugerir que estaba nuevamente funcionando normalmente, los manifestantes que permanecen en la plaza Tahrir airosamente sostenían lo contrario. Puede haber habido menos de ellos que el día anterior, pero no mostraban señales de retroceder. Los manifestantes no quieren terminar la lucha en la plaza Tahrir por un temor real a ser arrestados, victimizados y sujetos a venganza por las autoridades si abandonan.

También hubo señales de división entre el comité negociador que los representa. Algunos de los 25 grupos fuertes de “hombres sabios” formados por prominentes egipcios sostenían que los manifestantes deberían tomar las promesas del régimen sobre la reforma constitucional como verdaderas y que Mubarak debería quedarse por el período de seis meses que mencionó la semana pasada. Naguib Sawiris, un importante magnate empresario y uno de los 25 negociadores, usó ayer una entrevista con la BBC para pedirles a los manifestantes que le permitieran a Mubarak quedarse hasta que fuera claro el mecanismo para la transición. Sawiris dijo que Mubarak había perdido su legitimidad, pero que un gran segmento de país no quería ver al presidente –un héroe de guerra– humillado.

Otros representantes de los manifestantes anunciaron su intención de mantenerse firme. Zyad Elelaiwy, de 32 años, un abogado que es uno de los organizadores en la web y miembro del grupo de oposición fundado por Mohamed El Baradei, le dijo a The New York Times que había una división generacional en el movimiento. Las figuras mayores “están más dispuestas a negociar, pero no tienen acceso a la calle”, dijo Elelaiwy. “La gente nos conoce. No los conocen a ellos.” El diario también informó que uno de los grupos que comenzó la protesta con una hasta ahora anónima página en Facebook había salido del anonimato para exigir una huelga general hoy.

Después de sus reuniones el domingo con varios grupos de la oposición –incluyendo la misma Hermandad Musulmana–, el vicepresidente Omar Suleimán dijo en una declaración ampliamente difundida por la televisión estatal que ahora había un “consenso” sobre el camino hacia la reforma. Esta versión de los hechos era desafiada por algunos prominentes activistas de la juventud, así como por el líder de la Hermandad, Mohamed Morsy, quien insistió. “No salimos con resultados.”

Entretanto, el toque de queda impuesto al comienzo de las protestas fue limitado para que comenzara a las 8 de la noche. Pero los periodistas que intentaban ingresar a la plaza Tahrir desde la entrada normal en Qasr en el puente Nil eran obligados a regresar y se les decía que necesitaban pases de prensa oficiales, que no se emitirían hasta dentro de 48 horas.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Aunque todavía eran decenas de miles, el número de personas en la plaza Tahrir fue menor a los días anteriores.
Imagen: EFE
 
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