EL MUNDO › EN DETALLE

¿No será mucha sopa?

 Por Martín Granovsky

Blair no quiere más. Un artículo del diario inglés The Guardian que saldrá publicado esta misma mañana en Londres muestra bien el pánico del Reino Unido por la chance de tener que participar en una invasión de Siria. El diario informa sobre el estado de inquietud de miembros de la Cámara de los Comunes ante un eventual conflicto con Siria. “Yo hablo personalmente con Bush y les aseguro que no quiere atacar a Siria”, dice el diario que dicen parlamentarios que dijo Tony Blair que piensa Bush. Sin embargo, el diario aclara que el gobierno de Bush usará su influencia en la región para presionar de manera diplomática y económica al régimen de Damasco para resolver “las amenazas contra Israel provenientes de los grupos islámicos extremistas con base en Damasco como Hezbolah, Hamas y Jihad Islámica”. El propio Blair dijo haber hablado con autoridades sirias, y sobre todo con Bashar al-Assad, el presidente educado en el Reino Unido. Y el subsecretario del Foreign Office, Mike O’Brien, estuvo ayer en Damasco. Los argumentos de guerra en el caso norteamericano corrieron por cuenta del subsecretario de políticas, Doug Feith, y del jefe de planes especiales del Pentágono, William Luti. Ambos funcionarios hicieron rápidamente una lista a pedido de Donald Rumsfeld: Siria, dijeron, tiene armas peligrosas, se las proveyó a Saddam Hussein, conserva lazos con grupos terroristas del Medio Oriente y presuntamente avanzó en un programa de armas químicas. Según The Guardian, los dos aconsejaron al gobierno israelí en 1996 que debilitara a Siria.

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Víctimas. La estimación de la cantidad de muertos civiles en la guerra sigue creciendo. En el site de expertos www.iraqbodycount.org, que los lectores ya conocen, figuran las últimas cifras: murieron entre 1373 y 1786 personas.

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Sharon, no tan blando. ¿El resultado de la guerra en Irak es bueno o malo para Israel? Ari Shavit, diario israelí Haaretz, acaba de hacerle la pregunta al primer ministro Ariel Sharon. “Un alivio”, responde en una entrevista de la que ya se conoció el tramo en el que Sharon no ve otra salida que un Estado palestino. Pero, igual que sus antiguos asesores hoy bajo la órbita de Rumsfeld, advierte que Irán está construyendo armas de destrucción masiva y misiles balísticos, Libia quiere comprar armas atómicas y que hasta Arabia Saudita brinda ayuda a grupos terroristas. Sin embargo, Sharon no cree que justo al final de una campaña militar vendrá otra nueva. “Incluso una superpotencia tiene sus límites, porque cuando uno gana hasta cierto punto uno, antes, se debilitó.” Al mismo tiempo Sharon dice haberle dicho a George W. Bush que Israel no hará concesiones ni respecto al pasado ni respecto de la seguridad. Traducción: de ningún modo Israel se desprenderá de las armas de destrucción masiva, como la atómica, en su poder. “En última instancia, seremos nosotros los que decidiremos qué es peligroso y qué no para Israel.” En todo caso, eso sí, Israel hará “concesiones dolorosas”, una forma de hablar del futuro de sitios como Belén y Bet El. Ahora que el mundo árabe está impactado, “hay chances de llegar a un acuerdo”, dice Sharon. Para eso habría que implementar etapas, en acuerdo con Washington, “país con el que nunca tuvimos una relación tan buena”, y de ninguna manera aceptar el regreso de todos los refugiados palestinos en el exterior.
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Museos. Antes de la guerra los comandantes norteamericanos prometieron conservar las riquezas de Irak. Ahora está claro que solo se referían al petróleo y no a la población civil irakí ni a los tesoros culturales. Guy Gugliota, de The Washington Post, informa que en enero último un grupo de especialistas en arqueología asiática reclamó al jefe del Pentágono que cuidara el patrimonio histórico. Encabezados por McGuire Gibson, del Instituto de Estudios Orientales de Chicago, los expertos incluso le hablaron del Museo Nacional de Antigüedades de Bagdad, que acaba de sersaqueado sin freno alguno. Faltan miles de piezas encontradas en Sumer en el año 3500 antes de la era actual. John Russell, de Massachusetts, piensa que entre los saqueadores hay contrabandistas profesionales. “No lo permitimos, simplemente pasó”, dijo Rumsfeld. “En la vida también hay cosas feas”, minimizó el secretario de Defensa de Bush, de escasa vocación arqueológica. Quizás ignore que por el Irak actual pasaron sumerios, acadios, babilonios, caldeos, asirios, persas, griegos, romanos, partos, sasánidas y musulmanes. Entre las piezas desaparecidas podría estar parte de una biblioteca de escritura cuneiforme, aún poco investigada, que contendría partes de la Epopeya de Gilgamesh, uno de los grandes relatos concebidos en la historia humana sobre mitos que fundan una civilización.

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