EL MUNDO › PYONGYANG DESAFIO A WASHINGTON ANUNCIANDO UN PASO PREVIO A LA FABRICACION DE PLUTONIO

¿Quién dijo que EE.UU. nos había asustado?

Después del desenlace exitoso de la invasión estadounidense a Irak, Corea del Norte retiró sus demandas de un diálogo bilateral con Washington y aceptó incluir a China en una negociación la semana próxima. Pero ayer endureció el tono al advertir que estaba avanzando en su programa nuclear, al enriquecer uranio para fabricar plutonio.

Corea del Norte redobló ayer sus presiones sobre Estados Unidos, en momentos en que Washington llevaba adelante esfuerzos multilaterales para tratar el programa nuclear norcoreano. Pyongyang afirmó ayer que está “reprocesando con éxito” más de 8000 barras de combustible radiactivo usadas en su planta nuclear de Yongbyon, de modo de producir plutonio que –según los especialistas– podría ser usado en media docena de bombas atómicas. Después de una serie de declaraciones contradictorias, Estados Unidos afirmó que no cree que Corea del Norte haya comenzado a reprocesar el combustible radiactivo en esa planta, según dijeron ayer fuentes oficiales, a la vez que Japón dijo desconocer si esa actividad se está llevando adelante. El Departamento de Estado norteamericano señaló que analizará con Corea del Sur, Japón y China el programa nuclear norcoreano, antes de resolver si habrá una reunión con Corea del Norte (y China) en Pekín, anunciada para esta semana.
“Como ya anticipamos, estamos reprocesando con éxito más de 8000 barras de combustible usado en la fase final e informamos en marzo a Estados Unidos y a los otros países implicados en esta cuestión, tras reanudar nuestras actividades nucleares en diciembre del año pasado”, dijo un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte. Los especialistas en inteligencia de Estados Unidos estiman que tomaría hasta seis meses reprocesar esas miles de barras para extraer suficiente plutonio para unas cinco armas nucleares. A juicio de los expertos, Corea del Norte podría lograr así plutonio suficiente para producir entre seis y ocho bombas atómicas. La administración Bush decidirá si mantiene conversaciones con Corea del Norte en Pekín la semana próxima sólo después de consultar con China, Corea del Sur y Japón sobre el programa nuclear de Pyongyang, dijo ayer la Casa Blanca. La declaración de Corea del Norte de que ha comenzado a reprocesar combustible radiactivo “no es clara”, afirmó el Departamento de Estado norteamericano. El vocero, Richard Boucher, dijo que si Pyongyang inició el reprocesamiento del combustible, eso podría tener serias consecuencias.
Japón dijo que no posee información sobre el reprocesamiento norcoreano de barras de combustible como parte de su reactivado programa nuclear. El portavoz del gobierno japonés, Yasuo Fukuda, refutó un comentario del secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, según el cual Japón contribuye a sostener el régimen norcoreano con transferencias masivas de dinero al país comunista, informaron fuentes oficiales. Fukuda aseguró que los envíos de dinero no han sido “tan activos” y especificó que la mayor parte fueron con “propósitos humanitarios”, dijeron las fuentes. Además, el vocero japonés señaló el desacierto de Rumsfeld al revelar las condiciones de Estados Unidos antes de la próxima reunión multilateral sobre la crisis nuclear en la península coreana, cuando el jefe del Pentágono aseguró que no tiene planes de “premiar” a Corea del Norte, aun si decide abandonar su programa de desarrollo de armamento nuclear.
El anuncio norcoreano se conoció al tiempo que el subsecretario de Estado de Asuntos Asiáticos de Estados Unidos, James Kelly, recibía en Washington a funcionarios de Corea del Sur y Japón para hablar de esos futuros contactos en busca de soluciones a la crisis. Kelly y sus interlocutores tienen previsto hablar precisamente sobre la cita de Pekín, programada para discutir de manera preliminar la posible celebración de conversaciones formales. En tanto, Corea del Sur pidió ayer a su vecino del norte que le permita participar en esas negociaciones.
La crisis entre Washington y Pyongyang estalló en octubre de 2002 cuando Estados Unidos dijo que Corea del Norte había iniciado un programa secreto de enriquecimiento de uranio en violación del tratado de control de armamento nuclear de 1994. En los meses siguientes, el tono subió, Washington suspendió su ayuda a Pyongyang, en particular la energética, y Corea del Norte reactivó la central nuclear de Yongbyon, expulsó a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y se retiró del Tratado de No Proliferación (TNP). En 1994 el acuerdo que logró el ex presidente Jimmy Carter consistió en la provisión gratuita de petróleo, alimentos y la construcción de dos reactores nucleares de agua liviana, alcanzado luego de que Pyongyang iniciara programas de enriquecimiento de uranio e hiciera pruebas de misiles de mediano alcance. Al reconocer la reactivación de su programa nuclear y violar el acuerdo, Corea del Norte parece estar forzando una mejora de su trato con Estados Unidos.

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Kim Il-Sung, el difunto “líder inmortal” de la autocracia norcoreana, preside (en imagen) una reciente celebración de su 91º aniversario.
 
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