EL MUNDO › HABLA THIERRY DE MONTBRIAL, EXPERTO FRANCES EM TEMAS INTERNACIONALES

“EE.UU. debe entender que necesita a Europa”

Por Octavi Martí *
Desde París

En 1979 Thierry de Montbrial puso en marcha en París el IFRI (Institut Français de Relations Internationales), un organismo creado siguiendo el modelo de los llamados “think tanks” anglosajones, alemanes o, entonces, soviéticos. En ese casi cuarto de siglo el IFRI se ha labrado un prestigio merecido y sus análisis a medio y largo plazo tienen gran influencia.
–¿Cómo pueden adaptarse instituciones como la que usted dirige a un contexto como el impuesto por la Administración Bush, que se desinteresa de los foros internacionales y de todo lo que pueda abrir la puerta al multilateralismo?
–Hace treinta años que conozco a los que hoy son los grandes actores de la política estadounidense, a los Richard Perle, Condolezza Rice o Paul Wolfowitz. Hemos trabajado juntos en los circuitos de las instituciones internacionales, ellos como miembros de institutos de reputación muy conservadora. Hace apenas 15 días he vuelto a encontrarme con Wolfowitz en París. Es importante seguir dialogando, lo peor es cortar los puentes. EE.UU. tiene que comprender que necesita de sus aliados europeos. Por ejemplo, el costo de la ocupación norteamericana de Irak supone, diariamente, un precio que duplica al que se pude obtener de la venta del petróleo extraído en el país. Dejo de lado las inversiones necesarias para la reconstrucción. El pueblo norteamericano no soportará mucho tiempo esto, ni que esos 150.000 o 200.000 militares sean víctimas de ataques más o menos importantes, pero que no es exagerado prever. Además, la actual Administración neoconservadora tampoco es eterna. Según su punto de vista, algunos de los aliados europeos hemos adoptado posiciones antiamericanas por el simple hecho de nos estar siempre de acuerdo con ellos, pero ahora incluso Tony Blair, que tiene que hacer frente a críticas internas cada vez más fuertes, ha dicho que “los europeos no podemos ser los lacayos de los americanos”.
–Pero, una vez desaparecida la URSS, es lógico que EE.UU. considere prioritario debilitar y dividir la UE, que es un competidor económico peligroso.
–La guerra en Irak hay que mirarla como un científico observa un experimento. La hipótesis americana es que la victoria militar desembocará en la instauración de la democracia en el país, desactivará el terrorismo de origen sirio, favorecerá la pacificación entre los palestinos e Israel e impulsará la modernización de las monarquías de la zona. Si ése es el resultado, ¡mejor para todos!, pero al margen del argumento económico que ya he apuntado y de que el mundo de la política y el de los laboratorios se rigen por leyes distintas, es más fácil mejorar la situación en Oriente Medio con la ayuda de una UE fuerte y unida que sin ella. Por ejemplo, la cooperación francesa en materia de información antiterrorista es muy eficaz y sigue funcionando, pero aún sería mejor la de una UE fuerte. EE.UU. puede dividirnos, pero eso se volverá contra ellos, como un boomerang.
–La actitud de EE.UU. respecto a la UE ha ido evolucionando: al principio defendieron su formación, luego quisieron limitarla y ahora parecen querer hundirla.
–La actitud de EE.UU. sobre la cuestión ha sido siempre esquizofrénica. Conviene no exagerar las diferencias entre ayer y hoy. Hace años que reclaman que Europa aumente el gasto militar, pero si lo hace se inquietan ante esa nueva potencia. Desean un aliado fuerte, pero no saben asumir las consecuencias de ello. Pero puede que baste con recordar el comportamiento americano ante la creación del Sistema Monetario Europeo. Se manifestaron ferozmente en contra, intentaron que no se pusiese en marcha. Luego, con el euro, han sido más prudentes, pero el número de artículos publicado alotro lado del Atlántico asegurando que era imposible hacer una moneda única y que sería un fracaso es incontable. En su primer viaje a Europa, Bush, si no recuerdo mal, prefirió visitar Madrid y Varsovia antes que París y Berlín. Ahora hablan de Polonia y de sus tropas para desplegarlas en Irak. Usted me perdonará, pero no creo que los 200 soldados que Varsovia pueda enviar pagando Washington sirvan para resolver nada. De momento, el 75 del gasto militar de la UE lo hacen Gran Bretaña, Francia y Alemania. Los EE.UU. tienen que elegir entre un aliado fuerte e independiente y unos aliados dóciles, pero débiles. Y si nos dividen demasiado, se quedarán sin aliados de ningún tipo.
–Pero parece que la UE, ella sola, se basta para dividirse y debilitarse.
En Francia existe una cierta idea de Europa, no queremos que la UE sea una gran Suiza, defendemos otros valores además del libre mercado, queremos jugar un papel en el mundo y hemos demostrado que sabemos hacerlo y que aportamos algo distinto. Por ejemplo, aunque haya diferencias tácticas, todos los países de la UE comparten una misma visión del conflicto palestino-israelí.

* (De El País de Madrid, especial para Página/12).

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