EL MUNDO › DAMASCO ACUSó AL GOBIERNO ISRAELí DE HABER BOMBARDEADO AYER UN CENTRO DE INVESTIGACIONES MILITARES

Sube la tensión entre Siria e Israel tras un nuevo ataque

El bombardeo tenía como objetivo un depósito de misiles procedentes de Irán y destinados al partido-milicia chiíta libanés Hezbolá. El gobierno de Netanyahu no desmintió ni confirmó que estuviera detrás de la acción selectiva.

Un bombardeo contra un centro de investigaciones militares sirio, que habría dejado centenares de víctimas según la agencia oficial de noticias SANA (Siryan Arab News Agency), constituye una declaración de guerra por parte de Israel, advirtió el gobierno de Bashar Al Assad, que acusó al país hebreo de aliarse con terroristas islamistas. Así lo informó a la cadena CNN el viceministro de Asuntos Exteriores de Siria, Faisal al Mekdad, quien advirtió que su país responderá a esta agresión en el momento y modo adecuados. Poco antes, la agencia SANA informaba que el ataque, el segundo en tres días y el tercero en lo que va del año, había causado “al menos 300 muertos entre soldados y civiles”. Del lado israelí no hubo declaraciones ni desmentidas.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no hizo alusión a la escalada con Siria durante su comparecencia pública previa a la reunión semanal del Consejo de Ministros, aunque reiteró su compromiso en garantizar la seguridad de Israel. Fuentes militares de ese país citadas por el periódico Haaretz, no obstante, confirmaron que la Fuerza Aérea de Israel llevó a cabo un ataque contra Siria el viernes, mientras el presidente estadounidense Barack Obama dijo que Israel “tiene el derecho de protegerse de la transferencia de armas avanzadas a Hezbolá”.

El vicecanciller sirio no especificó de qué modo responderá su país al ataque, aunque recalcó que la misión del gobierno de Al Assad es la de proteger al Estado de cualquier ataque doméstico o internacional a través de todos los medios disponibles. El bombardeo realizado en la madrugada de ayer contra el centro de investigación militar de Jamraya, en Damasco (ver infografía), tenía como objetivo, al igual que el ejecutado durante la madrugada del viernes, un depósito de misiles procedentes de Irán y destinados al partido-milicia chiíta libanés Hezbolá, según confirmó una fuente de la Inteligencia occidental.

La agencia oficial siria destacó que el nuevo ataque “traduce un claro intento por aliviar la presión pujante sobre los grupos terroristas armados”, tras los duros golpes que “recibieron a manos de nuestro ejército”. De acuerdo con el régimen de Al Assad, los rebeldes armados han recibido reveses en varios sitios del país, desde que comenzara la revuelta. El gobierno israelí reiteró en numerosas ocasiones que está dispuesto a adoptar las medidas que sean necesarias para evitar que las armas químicas del gobierno caigan en manos de Hezbolá o de los grupos yihadistas que participan en la guerra civil siria.

Según las autoridades sirias, los aviones de combate israelíes “violaron el espacio aéreo sirio el día 30 de enero pasado y bombardearon directamente uno de los centros de investigación científica en Jemraya, dedicado a mejorar las capacidades defensivas de nuestro país”. El hecho amenaza con recalentar las ya delicadas relaciones entre Israel y Siria, según advirtió el gobierno de Al Assad, que “pueden conducir a la región a una guerra amplia”.

El ejército israelí, en tanto, elevó ayer el nivel de alerta en sus fronteras con Líbano y Siria, desplegó baterías antimisiles ante posibles represalias y cerró el espacio aéreo a vuelos comerciales. Las baterías fueron colocadas en las ciudades de Haifa y Safed, en el norte del país, después de que mandos militares evaluaran la situación en la zona, informan medios locales. Desde Israel, el ministro de Turismo, Uzi Landau, justificó cualquier acción para impedir que “ciertas armas” lleguen a manos de grupos terroristas.

“(Mi padre) me enseñó que la mayor responsabilidad que tenemos es garantizar la seguridad de Israel y asegurar su futuro”, manifestó el primer ministro israelí al dedicar un intercambiador de autopista a su progenitor, Bentzion Netanyahu, historiador fallecido el año pasado.

El jefe de Gobierno israelí retrasó unas horas su partida en viaje oficial a China para participar en una reunión del gabinete de seguridad que analizó la situación regional tras los bombardeos.

El viceministro de Defensa israelí, Dany Danón, aludió, sin confirmar su autoría, a los bombardeos al aseverar que “el Estado de Israel está protegiendo sus intereses y continuará haciéndolo”. En declaraciones a la radio del ejército israelí, Danón agregó: “Hemos dicho en varias ocasiones que haremos todo lo posible en cualquier lugar a fin de proteger aquellos intereses”.

En los últimos meses Netanyahu advirtió que Israel estaba preparado para adoptar acciones militares si armas químicas ponían en peligro el balance de poder con la milicia libanesa pro-iraní Hezbolá y llegaban a manos de grupos armados. Después de que los organismos de inteligencia de varios países occidentales sopesaran la posibilidad de que Damasco hubiera empleado armas no convencionales para reprimir las sublevaciones contra el régimen, las advertencias israelíes elevaron el tono en la última semana.

Esa preocupación también se la transmitió Israel al presidente Obama durante la visita que realizó a la región en la segunda mitad de marzo. A esto se suma el ejercicio militar practicado la semana pasada, donde 2000 reservistas israelíes fueron convocados con el objetivo de comprobar el grado de preparación de las tropas para entrar en combate en el frente libanés.

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Según informó la agencia de noticias de Siria, el ataque aéreo impactó contra un centro de investigación y provocó víctimas.
Imagen: AFP
 
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