EL MUNDO › HOY ELIGEN PRIMER MINISTRO EN MEDIO DE UNA SERIE DE ATAQUES SUICIDAS DEL TALIBáN

Elecciones manchadas con sangre en Pakistán

La violencia talibán ha tenido como blanco a los partidos de la coalición liberal saliente y ha esquivado a los de discurso más conservador, antinorteamericano y dialoguista con los insurgentes, que parten como favoritos.

A horas de la elección del nuevo primer ministro, al menos cuatro personas murieron y unas 15 resultaron heridas ayer a la mañana por una explosión en un mercado en Pakistán. El artefacto estaba oculto en una moto estacionada en el mercado, cerca de las oficinas de candidatos locales a las legislativas de hoy, las primeras en este país después de que un gobierno civil lograra concluir el mandato de cinco años.

Cerca de 130 personas murieron en ataques contra candidatos o voluntarios de partidos desde principios de abril, y la mayoría de los atentados fueron reivindicados por los talibán locales, que dicen que la democracia del país es contraria al Islam. Ninguna organización se atribuyó la acción de ayer, y no quedó claro contra qué candidato estuvo dirigida, ya que en la cuadra donde explotaron las bombas hay varios comités de campaña. Las bombas estallaron en un bazar de Miran Shah, principal ciudad de Waziristán del Norte, un distrito situado cerca de Afganistán y considerado como santuario de los insurgentes talibán y de otros grupos vinculados con Al Qaida. Según un comandante de los insurgentes que pidió el anonimato, el jefe de los talibán paquistaníes del Tehrik e Taliban Pakistán (TTP), Hakimulá Mehsud, ordenó perpetrar atentados suicidas el día del voto.

La violencia talibán ha tenido como blanco a los partidos de la coalición liberal saliente y ha esquivado a los de discurso más conservador, antinorteamericano y dialoguista con los insurgentes, que parten como favoritos para liderar la nueva mayoría en el poder. Cercana a Afganistán, Peshawar ha sido una de las ciudades más golpeadas por los atentados llevados a cabo en las semanas anteriores a las elecciones. Como los talibán afganos, los paquistaníes son pastunes. Y tienen como programa la islamización del país.

“Nos atacan porque rompemos su agenda”, dijo Syed Aqil Shah, ex senador nacional y candidato por Peshawar en las elecciones regionales –que se celebran con las generales–, del Partido Nacional Awami (ANP), uno de los que más han sufrido la violencia insurgente. El ANP cuenta con base popular pastún pero es secular, lo que lo ha situado en el punto de mira talibán junto a otras dos principales formaciones de la coalición hasta ahora gobernante, el Partido Popular de Pakistán (PPP) y el Movimiento Muttahida Quami (MQM). “Vienen por nosotros porque tenemos como objetivo mejorar la asistencia sanitaria, promover la educación y garantizar servicios básicos como la corriente eléctrica, pero lo que más les molesta es que ante todo persigamos la paz”, aseguró el dirigente del ANP. Por su parte, el director de la principal red de monitorización electoral de la sociedad civil (Faffen), Farrukh Zeb, denunció la inestabilidad que ha desencadenado la guerra afgana en la región, con la aparición de los talibán locales. “Es la presencia militar de EE.UU. en Afganistán, y lo que ha traído consigo, como los drones, lo que provoca la radicalización en la zona”, concluyó Zeb. Los talibán de Pakistán tienen vínculos con los de Afganistán, y Estados Unidos dice que estos islamistas radicales cruzan regularmente la frontera para participar de ataques contra las tropas internacionales desplegadas en suelo afgano desde 2011.

El jueves, un candidato e hijo del ex premier Yusuf Reza Gilani fue secuestrado en un acto electoral en el centro del país. Ningún grupo reivindicó el secuestro de Syed Ali Haider Gilani, de 25 años, quien aspira a una banca por el distrito de Multán por el PPP, aunque las sospechas recaen sobre los talibán. Ayer, Gilani dijo que solicitó a los Servicios de Inteligencia de Pakistán que traten de encontrar a su hijo, y agregó que el hecho no debería interrumpir los comicios. “El proceso electoral debería continuar”, dijo el ex premier.

Según Zeb, el bloque liberal ha tenido menos oportunidades que el bloque conservador a la hora de desarrollar su campaña en los últimos meses, debido a la estrategia talibán. “Los ataques han afectado a los partidos seculares, pero no a los más conservadores, que tienen un discurso más antinorteamericano y son partidarios de negociar con ellos”, señaló Zeb, y citó al Partido de la Liga Islámica (PLI), del ex primer ministro Nawaz Sharif, y el Pakistan Tehrik e Insaf (PTI), del ex deportista Imran Khan. Sharif en primer lugar, y Khan en segundo, encabezan las preferencias para convertirse en el próximo jefe de Gobierno si se confirman las encuestas y sus partidos, ambos de derecha, logran los votos suficientes para liderar la nueva mayoría gubernamental.

Sharif se ha presentado durante la campaña como un pragmático, partidario del desarrollo de grandes infraestructuras, como su proyecto para construir un tren de alta velocidad que una el país de punta a punta. Sin embargo, ha evitado pronunciarse explícitamente sobre el islamismo violento y sobre las fuerzas de seguridad. Tan sólo se limitó a sugerir una eventual reconsideración del apoyo paquistaní a la guerra de Estados Unidos y una posible negociación con los talibán. En cambio Khan, apodado por sus detractores como “Taliban Khan”, ha promovido un discurso populista y antinorteamericano. Durante la última legislatura (2008-2013), el Ejecutivo paquistaní estuvo encabezado por el PPP de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto, que se espera que sufra ahora una fuerte caída por el desgaste político sufrido en los años en el poder.

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Soldados paquistaníes hacen guardia en la puerta de un colegio electoral en Hyderabad, a un día de las elecciones legislativas.
Imagen: EFE
 
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