EL MUNDO › LA IGLESIA A 50 AñOS DEL GOLPE

Algo de mea culpa

La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil reconoció que algunos de sus miembros apoyaron la dictadura militar que rigió el país entre 1964 y 1985 y derrocó el gobierno constitucional de João Goulart. La intención, según una declaración firmada por sus máximos mandatarios, habría sido la de “combatir el comunismo”. El documento de la CNBB (según sus siglas en portugués), emitido ayer, agregó que la Iglesia brasileña no calló ante la dictadura, la violación de los derechos humanos y la represión política por parte del régimen autoritario. La declaración fue emitida con motivo de la conmemoración de los 50 años del golpe militar que sumió a Brasil en una dictadura que se prolongó hasta mediados de los años ‘80.

“Aunque es cierto que, al principio, sectores de la Iglesia apoyaron los movimientos que resultaron en la llamada ‘revolución’ para combatir el comunismo, también es verdad que la Iglesia no hizo caso omiso ante la represión apenas se dio cuenta de que los métodos usados por los nuevos dueños del poder no respetaban la dignidad de la persona humana y sus derechos”, afirma la nota suscripta por la Conferencia brasileña.

Según la CNBB, ese golpe de Estado llevó al país a vivir uno de los períodos “más sombríos de su historia” y lo convirtió en la nación del “dolor y la lágrima”, porque se estableció en Brasil una “espiral de violencia con el cercenamiento de la libertad de expresión, la práctica de la tortura, la censura periodística y el cese de los políticos, la inhabilitación de políticos”. Y que todo eso contribuyó a instalar el miedo y el terror. La nota destacó además que “en nombre del progreso que no se realizó”, pueblos enteros fueron expulsados de sus tierras y otros diezmados. “Aún hay muertos que no han sido sepultados por sus familiares”, agrega el documento, que lamenta que hasta hoy no se haya logrado revelar toda la verdad.

La CNBB afirma que, pese a que Brasil vive actualmente tiempos nuevos de libertad y democracia, todavía enfrenta graves desafíos: “Es necesario superar la injusticia, la desigualdad social, la violencia, la corrupción, el escepticismo frente a la política, la violación de los derechos humanos, la tortura”.

Por otra parte, el texto subraya que la democracia exige participación constante de todos, al afirmar que recordar los sucesos de 1964 cobra sentido “en la medida en que nos lleve a darnos cuenta del error histórico del golpe”, a admitir que no todo fue apropiadamente reparado y “a alertar a las generaciones post dictadura para que se mantengan activas en la defensa del estado democrático de derecho”.

El comunicado también reafirma el compromiso de la CNBB “con la defensa de una democracia participativa y con justicia social para todos” y exhorta a la sociedad brasileña “a ser protagonista de una nueva historia, liberada del miedo y fuerte en la esperanza”.

A su vez, el texto de la máxima entidad episcopal brasileña concluye que la vuelta de la democracia sólo fue posible gracias a “muchas personas que creyeron y lucharon por la redemocratización” del país. En este sentido, la Iglesia pidió a los jóvenes del país que se mantengan activos en defensa del estado democrático y de derecho.

Los actos conmemorativos por los 50 años del golpe que derrocó a Goulart culminaron esta semana con promesas de investigación en las bases militares, pedidos de derogación de la Ley de Amnistía y escándalo en el Congreso debido a algunas manifestaciones de reivindicación de la dictadura.

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