EL MUNDO › ENTRE LAS CIUDADES DE MARIUPOL Y DONETSK

Dos mundos en Ucrania

 Por Kim Sengupta *

Desde Mariupol

Petro Poroshenko declaraba ayer en Mariupol que su gente era líder en la lucha contra la agresión separatista; al mismo tiempo, se llevaba a cabo en Donetsk una manifestación que celebraba la victoria contra la agresión “fascista”. Una historia de dos ciudades a tan sólo 50 kilómetros una de la otra: pero con un mundo de diferencia sobre lo que el futuro le depara a Ucrania.

El presidente Poroshenko quiso subrayar que su gobierno había negociado la liberación de 1200 prisioneros excarcelados en los últimos cuatro días por los rebeldes. El número de ataques por parte de ellos también había disminuido, señaló, aunque agregó que el enemigo había comenzado a bombardear puestos de control en las afueras después de enterarse de que él tenía la intención de hacer su visita. “Ellos pensaban que me iban a asustar, pero nadie les tiene miedo”, tuiteó.

Hubo, sin embargo, relativamente pocos bombardeos y los separatistas deben haber tenido conocimiento de los movimientos del presidente antes que sus propios soldados, muchos de los cuales no sabía de su presencia hasta que llegó. La mayoría dice que tiene miedo del armamento moderno recién adquirido del enemigo, que fue suministrado por Rusia, de acuerdo con el gobierno de Kiev.

Ambas partes en la guerra civil sostienen que el alto el fuego firmado en la capital de Bielorrusia, Minsk, la semana pasada, se mantiene en general, a pesar de una serie de infracciones. El coronel Andriy Lysenko, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania, dijo que ningún militar había muerto en los últimos días, y las fuerzas rebeldes habían dejado de utilizar artillería pesada y sólo se utilizaba fuego de mortero y fusil. “Eso es un gran logro”, dijo. “Pensamos que el alto al fuego impone cierta disciplina a nuestros enemigos.” Las autoridades separatistas en Donetsk cancelaron una conferencia de prensa en la que se suponía que debían registrar violaciones por parte de Kiev.

Pero una solución política permanente en este país amargamente dividido sigue siendo una tarea mucho más ardua, y, si eso no sucede, las expectativas son que la tregua fracasará y recomenzará el derramamiento de sangre, que se cobró 3000 vidas hasta ahora. Los líderes de las dos repúblicas del pueblo en el este estuvieron ansiosos sosteniendo que el acuerdo alcanzado en Minsk no los detendría de tratar de escapar el control de Kiev. “Tenemos la intención de continuar con nuestra política de desapego”, declaró Igor Polotinsky, de Luhansk; para Alexander Zakharenko, de Donetsk, “nuestro objetivo sigue siendo el mismo, no ser gobernado por el régimen en Kiev”.

Ambos habían sido envalentonados por rápidas y contundentes victorias en el campo de batalla. Por el contrario, las fuerzas ucranianas, que habían llevado a cabo una ofensiva exitosa, recapturando pueblos y ciudades, al llegar a las puertas de Donetsk y Lugansk parecieron aturdidas y desalentadas por el repentino cambio de suerte.

Generó cierta sorpresa que la firma del acuerdo de tregua por los separatistas no se hubiera retrasado hasta después de que capturaran la ciudad de Mariupol, lo que le habría dado al Kremlin el control de la costa del mar de Azov y un corredor a Crimea. Tomar el puerto puede haber sido sangriento, pero, a juzgar por la fortaleza comparada de las dos fuerzas, se podría haber logrado. Un bombardeo de artillería pesada en la noche del sábado, durante cinco horas, sembró el pánico en la ciudad con noticias de tanques rusos en las calles. La cuenta de Twitter de los rebeldes anunció que estaban “tomando Mariupol”.

El hecho de que las “milicias del pueblo” y los “voluntarios” de las fuerzas rusas estarían dispuestos a burlarse pero no a atacar, porque Vladimir Putin no quiere que lo hagan en este momento, es la opinión de algunos funcionarios ucranianos.

“Los terroristas pueden intimidarnos con la artillería pesada y tanques, saben que nuestras fuerzas no tienen este tipo de armas”, dijo un miembro del consejo de la ciudad de Mariupol. “Putin quiere recordarnos que él puede tomar este lugar si quiere. Por supuesto que estamos a la defensiva; debemos ser cuidadosos con la seguridad todo el tiempo.”

En las reuniones que mantuvo Poroshenko con trabajadores, voluntarios y soldados, dijo: “Esta es nuestra tierra, no vamos a renunciar a ella por nadie” y “estamos luchando para defender la integridad de nuestro territorio”. Pero, al mismo tiempo, dijo que “es imposible ganar este conflicto por la vía militar, más aumentamos la presión, más tropas rusas entran en nuestro territorio”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

Compartir: 

Twitter

El presidente Poroshenko visitó la ciudad de Mariupol.
Imagen: AFP
 
EL MUNDO
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.