SOCIEDAD › LA INVESTIGADORA MICHELLE VAN BEUSEKOM PRODUCE UN DOCUMENTAL CON EL CANAL CULTURAL

Un Encuentro con la tevé interactiva

Es directora de la National Film Board de Canadá. Firmó un convenio con el Canal Encuentro para producir un documental interactivo. La investigadora contó a Página/12 la experiencia en su país. El documental, en producción, saldrá en los próximos meses.

 Por Soledad Vallejos

La TV cambió tanto que ya ni siquiera es necesario ver los programas en un televisor a una hora determinada. De hecho, algunos programas ni siquiera fueron pensados para esa experiencia más bien pasiva, tradicional, que apenas exige un espectador dispuesto a sentarse y dejar que alguien le cuente una historia, no importa si es de ficción o no. La tele ya no es lo que era, y por eso dice la canadiense Michelle van Beusekom, investigadora audiovisual y directora general del National Film Board (NFB) de Canadá, el organismo público que produce y distribuye títulos documentales y de animación, que podría pensarse la experiencia “como un libro de Elige tu propia aventura”. El futuro de lo audiovisual es interactivo, explica en Buenos Aires, a donde llegó porque la NFB y el Canal Encuentro firmaron un convenio –el primero de su tipo con Latinoamérica– por el cual están produciendo un documental interactivo.

El crecimiento de Internet y la multiplicación de sus posibilidades de la mano de computadoras, tablets, dispositivos móviles alcanzaron para cambiar la idea del producto audiovisual. El modelo que se está probando (y que cualquiera puede ver en www.nfb.ca) es tan simple que resulta engañoso: parece que hubiera apenas un par de opciones y consecuencias donde, en realidad, se agazapan cientos de resultados. “Cuando estás enfrente de una computadora, de una pantalla, el movimiento de hacer click implica una interactividad. Cuando uno está mirando un documental tradicional, pone play y se sienta. Pero cuando es posible navegar en el contenido, cambia el programa y también el público. Ver el programa es una experiencia no lineal.” Como en Elige tu propia aventura, el espectador decide qué paso dar: la producción, el guión, proponen; y quien ve dispone. La situación puede resultar tan fascinante como la curiosidad lo permita; el riesgo quizá resida en que explorar todas las posibilidades de un documental, o de un programa cualquiera, construido a base de un rompecabezas de fragmentos guionados, registrados, contados, puede volverse vicio. Y eso que la primera pantalla puede parecer inocente: quizá no sea más que una especie de menú, una variedad de caminos posibles para empezar a recorrer la historia. La distancia entre eso y el espectador del sillón es, sí, sideral.

–Un programa interactivo es para un público más habituado a Internet que a la televisión.

–Sí, y quizá sea un poco más natural para los jóvenes. A veces, las personas más grandes tenemos un poco más de temor, como a romper algo, mientras que los niños se divierten y entienden rápidamente lo que tienen que hacer, como con un programa de animación infantil que se llama Blabla, en el que para ver todo tienen que tocar distintos puntos de la pantalla. Para nosotros es un tiempo de exploración, porque es nuevo el uso de la interactividad con fines artísticos. No hay un modelo financiero para este tipo de producción.

–¿Por qué?

–Porque es un formato nuevo y no se puede vender a la televisión por ser interactivo. En Internet es difícil establecer muro de pago para acceder a los contenidos, decir a las personas “para entrar aquí hay que pagar”, y para esto en particular no hay modelo hasta ahora. Nosotros, en NFB, somos un medio público, entonces podemos estar un poco más adelante en esta experimentación, podemos jugar un poco con las posibilidades creativas, de formas, de este tipo de producción.

–En el tiempo que llevan produciendo, ¿qué aprendieron de la respuesta de los públicos ante un producto así?

–El primer experimento que hicimos fue con un proyecto que se llamó Waterlife, sobre los cinco grandes lagos de Canadá. Empezó como un proyecto de largometraje, muy lindo, que se pasó por la televisión, en festivales, en teatros en Canadá. A partir de ese largometraje, que llegó a 400 mil personas, hicimos una obra interactiva para la que usamos las imágenes y la investigación original. El proyecto interactivo es totalmente independiente, no hacía falta ver el largo para entenderlo. Lo subimos a Internet, y ya lo vieron dos millones de personas hasta hoy.

–En televisión, el público puede acercarse por el zapping o porque vio una promoción del programa. En este caso, ¿cómo se logra promocionar?

–Es difícil porque hay muchas opciones, y las opciones son infinitas, pero funciona a través de comunidades de interés. Cuando se está haciendo algo sobre los grandes lagos, por ejemplo, hay comunidades en torno a los desafíos medioambientales que enfrentan los lagos. Entonces nos comunicamos con ellos, y luego empieza a circular por Twitter, por Facebook; así llega a personas que tienen un interés profundo por el tema, y ellos a través de sus propias redes van intercambiando la información.

–¿De qué se trata la coproducción con Encuentro?

–Va a ser la primera obra interactiva para la que nos asociemos en toda América latina. Nosotros queremos formar relaciones con nuevos socios que compartan los mismos valores, valores públicos. Nosotros no hacemos el producto para tener publicidad sino porque buscamos valores sociales, valores para construir ciudadanía. A veces esto va con lo que se hace en privado y a veces no. En este caso fue fácil llegar a una visión en común con Encuentro, porque los dos son públicos. El proyecto va a salir en pocos meses, está en las etapas finales de producción. Se llama Primal. Es un proyecto participativo para jóvenes de alrededor de 16 años de la Argentina y Quebec, y trata sobre los sentimientos de violencia que uno a veces tiene por dentro. Por eso se llama Primal, como el grito primal.

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Michelle van Beusekom y Encuentro producen Primal, que trata sobre la violencia interior.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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