EL MUNDO › KLAUS IOHANNIS SE IMPUSO ANTE EL FAVORITO, EL PREMIER VICTOR PONTA

En Rumania ganó el candidato de la derecha

Rumania gira a la derecha. El primer ministro socialdemócrata, Victor Ponta, reconoció su inesperada derrota en las elecciones presidenciales y felicitó a su adversario de derecha, Klaus Iohannis. “Felicité a Iohannis por su victoria. El pueblo siempre tiene razón”, declaró Ponta, que de momento descartó dimitir de su cargo de premier.

“¡Ganamos!”, escribió poco después en su cuenta de Facebook Iohannis, del Partido Liberal, que pertenece a la minoría alemana del país. Según las proyecciones, la diferencia entre ambos fue de tres puntos a favor de Iohannis. La tasa de participación superó el 62 por ciento, un record para el país, donde la fatiga de los electores frente a la corrupción y la pobreza no han cesado de aumentar en los últimos años.

Klaus Iohannis, de 55 años, es el primer miembro de la minoría alemana que llega a la presidencia de este país, antes comunista, el más pobre de la Unión Europea después de Bulgaria. Ponta, de 42 años, tenía el apoyo de un electorado esencialmente rural y contaba con el 54 por ciento de intención de voto para la segunda vuelta de los comicios, según los últimos sondeos.

Iohannis salía en desventaja, pero algunos expertos consideraban que podía dar la sorpresa, como finalmente ocurrió. La victoria del candidato de derecha tiene como telón de fondo los temores de la población respecto del poder de la mayoría de Ponta sobre la Justicia, muy activa en los últimos años contra la corrupción, una de las mayores lacras de Rumania.

En los últimos meses, Ponta criticó en numerosas ocasiones a la fiscalía anticorrupción, justo cuando numerosos políticos socialdemócratas estaban siendo investigados o inculpados. Iohannis hizo campaña precisamente con la promesa de consolidar el Estado de derecho y defender la independencia de la Justicia. Veinticinco años después de la caída del dictador Nicolae Ceausescu, estas séptimas elecciones presidenciales son importantes en la historia poscomunista de Rumania, sobre todo en momentos en que la democracia se resiente en países de Europa central como Hungría, y de tensiones entre Bruselas y Moscú por el conflicto en Ucrania. La victoria de Iohannis significa un giro del país hacia una postura crítica con Rusia. “En los últimos 25 años, sólo hemos escuchado mentiras y promesas incumplidas. Espero que tengamos finalmente un presidente que respete a la gente y cumpla con lo que promete”, dijo Rodica Avram, una profesora de 56 años, tras votar en Bucarest. Según los analistas, la clave de esta segunda vuelta fue la movilización. En la primera, la participación fue baja: sólo el 52,3 por ciento de los votantes acudió a las urnas. Ayer, la movilización fue especialmente fuerte en el extranjero, donde miles de rumanos abarrotaron hasta la noche los centros de votación abiertos en París, Londres o Turín, y criticaron al gobierno por no haber habilitado más.

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