EL MUNDO › OPINION

Setenta años de lucha

 Por José Cruz Campagnoli *

La calurosa y húmeda Hanoi, capital de la República Socialista de Vietnam, está repleta de pequeñas motos. Día a día circulan por sus calles miles y miles de esos vehículos, que hacen que el tránsito aparezca como un completo desorden. Estas motos que llevan a familias con sus hijos, que sirven también para carga, y que hacen casi imposible cruzar una calle, representan parte de la idiosincrasia del pueblo de Vietnam, que esta semana celebró el 70 aniversario de su Independencia. Un vietnamita que hablaba un poco de castellano nos contó su teoría de por qué en las calles no había choques ni accidentes: dijo que aquí ningún motociclista quiere sacarle ventaja al otro ni adelantarse, que se cuidan. Esas motos reflejan, en algún punto, su modelo de país.

La delegación de Diputados Nacionales y de la ciudad de Buenos Aires del Frente para la Victoria invitada por la Asamblea Nacional de Vietnam, delegación presidida por Remo Carlotto y que integramos junto a Adela Segarra, Leo Grosso, Carolina Gaillard, Mara Brawer y Pablo Ferreyra, y el funcionario del gobierno nacional, Luis Ilarregui, arribó a Vietnam y fue testigo de la emoción que expresaba este pueblo.

Nos contaron que desde el sábado se habían cortado 40 calles y que 35 mil personas fueron parte de la simulación de lo que sería el desfile en conmemoración del aniversario de la independencia, que finalmente contaría con 40 mil participantes. Durante la celebración, el palco se armó de espaldas al mausoleo Ho Chi Minh y frente al edificio de la Asamblea Nacional. Ante el palco desfilaron las fuerzas armadas, las distintas etnias que tiene el país (54 en total), estudiantes y las distintas organizaciones de los frentes de masas del pueblo vietnamita.

El 2 de septiembre de 1945, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Ho Chi Minh declaró que Vietnam se había independizado de Japón, y hoy, 70 años después, Vietnam mostró su alegría. Desde las siete de la mañana este pueblo del sur de Asia, de 90 millones de habitantes, fue protagonista de un momento festivo, pero también de ejercicio de la memoria, de reafirmación de su soberanía y autodeterminación, y de la potencia que logró consolidar como pueblo.

Por eso la celebración representó un punto de profunda reivindicación histórica de una lucha que lo hermana con el pueblo argentino, porque nosotros fuimos solidarios con Vietnam. En la década del 70 en Argentina hubo gigantescas movilizaciones en contra de la invasión de Estados Unidos. En el año 1973, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, se estableció la relación bilateral diplomática entre ambos países y en 2012 la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reforzó ese puente histórico, el cual le dio marco a nuestra visita.

En estos días, participamos de reuniones y actividades conjuntas con miembros de la Asamblea Nacional y de la Comisión de Relaciones Exteriores del Partido Comunista de Vietnam, con quienes intercambiamos apoyos y palabras de solidaridad, compartiendo la importancia de poder seguir construyendo un camino común.

Vietnam es hoy un pueblo alegre, hospitalario, que camina en paz por sus calles. Es un pueblo que combina su tradición nacionalista con la fuerte influencia del marxismo y un profundo sentido de la espiritualidad. Aquí, el 80 por ciento de la población se reconoce budista y tiene un compromiso muy fuerte con su religión. Aquí hay pagodas y templos donde se les rinde culto a los ancestros, características de Hanoi y de todo Vietnam. Y también está por todas partes su insignia nacional –la bandera roja con su estrella amarilla–, retratos de Ho Chi Minh, el padre de la patria, y de los mártires de la guerra de Liberación. Y se ven, claro, los rasgos de la modernidad que fueron surgiendo a partir de 1986, al calor de las políticas de modernización de la economía de este país. Todo eso se mezcla aquí en Vietnam. Su historia de lucha, su religiosidad, su solidaridad.

El festejo del 70 aniversario de su independencia resumió con cada uno de estos detalles la profunda lucha anticolonialista y antiimperialista que se libró en esta tierra frente a potencias como Japón, Francia y Estados Unidos, y que continúa escribiendo páginas de su historia.

Los fuegos artificiales que se lanzaron en cinco puntos de Hanoi e iluminaron la ciudad le dieron cierre al aniversario, que tiene un motivo claro para celebrar: Vietnam es un país que trabaja en la construcción de una sociedad que produzca riquezas y que al mismo tiempo se distribuyan de forma igualitaria. Vietnam construye su propio futuro de prosperidad y grandeza sin recetas, igual que Nuestra América. Como planteó la Presidenta, Argentina y los países de Latinoamérica y el Caribe tienen un desafío gigantesco: construir lazos políticos, económicos, sociales y culturales para fortalecer los vínculos de los países que luchan por la autodeterminación, por la emancipación y por no ser dominados nunca más por ninguna potencia.

* Legislador porteño por Nuevo Encuentro-FpV.

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