EL MUNDO › OBAMA INVITó A NEGOCIADORES DE LAS FARC Y DEL GOBIERNO DE SANTOS

El béisbol también los reunió

Con remeras cubanas, los guerrilleros colombianos alentaron al equipo del país que habitan hace tres años y medio, cuando se instaló la Mesa de Conversaciones del Proceso de Paz. Hoy se espera un anuncio de cese del fuego bilateral.

 Por Katalina Vásquez Guzmán

Página/12 En Cuba

Desde La Habana

Raúl Castro y Barack Obama se daban la mano, una vez más, ante la prensa internacional y miles de espectadores en el estadio de béisbol de La Habana. En instantes se disputaría el partido entre el equipo de Cuba y los Rays de La Florida, último evento de la visita del mandatario norteamericano a la isla que comenzó el domingo e incluyó una reunión de su secretario de Estado, John Kerry, con las dos partes que están negociando la paz de Colombia en La Habana.

El gobierno de Estados Unidos se ocupó también de invitar a ambas delegaciones a hacerse presentes en el estadio para mirar de primera mano cómo el deporte une a dos pueblos históricamente antagonistas. Y aunque tanto guerrilleros como representantes del gobierno colombiano asistieron al partido, no fue posible ver la imagen de unión entre ambas partes. Según pudo conocer Página/12 por la oficina de prensa del Alto Comisionado para la Paz, los integrantes del Equipo de Gobierno sí estuvieron en el estadio. Sin embargo, no atendieron a la prensa y rápidamente se marcharon del lugar.

A unos metros de Obama, el máximo líder de las FARC, alias Timochenko, lucía una remera de Cuba y, como todos en el enorme recinto deportivo, se inclinaba para intentar ver de más cerca al presidente de Estados Unidos. Entretanto, los encargados de fotografía de la organización rebelde le sacaban fotos al mandatario afroamericano y en la tribuna a sus jefes negociadores en los Diálogos de Paz presentes en el juego: Iván Márquez, Carlos Losada, Pastor Alape, Pablo Catatumbo, Victoria Sandino, quienes estaban rodeados de la insurgencia entusiasta por ver, por primera vez al salir de la selva, un partido de esta magnitud. También los acompañaba la guerrillera holandesa Alexandra Nariño, Camila Cienfuegos, Antonia Simón, y una decena más de “camaradas”, como se decía entre ellos para pedirse despejar la visual y enfocar también a Michelle Obama.

Con remeras y gorras cubanas, los guerrilleros alentaban al equipo del país que habitan hace tres años y medio, cuando se instaló la Mesa de Conversaciones del Proceso de Paz en La Habana.

Hoy, 23 de marzo, estarían firmando con el gobierno el acuerdo final derivado de las conversaciones, de cumplirse el plazo anunciado por el presidente Juan Manuel Santos y el comandante mayor de las FARC-EP, Timochenko el 23 de septiembre pasado. Ese día, después de presentar el acuerdo en el tema Víctimas –el punto más largo de las conversaciones de paz– los líderes dijeron estar de acuerdo en tomarse seis meses a partir de la fecha para cerrar la negociación.

Pero esa promesa no se cumplirá. Las dos delegaciones, y líderes de opinión como Piedad Córdoba, han dicho ya que no se logró llegar a los acuerdos en los puntos que siguen abiertos –Fin del Conflicto e Implementación, Verificación y Refrendación– y que hoy se anunciará, en cambio, el cese bilateral del fuego, es decir, el armisticio. Un silencio a los fusiles ahora de parte también del Estado, pues la guerrilla suma un año de tregua unilateral que, según dijo ayer la Defensoría del Pueblo, se viene cumpliendo en todo el país.

Mientras en Colombia los rebeldes siguen en las montañas y selvas aguardando la orden de movilizarse y entregar las armas, en la capital cubana los plenipotenciarios en la negociación combinaba béisbol con trabajo. Algunos estaban ansiosos por regresar a la zona de El Laguito, donde viven en lujosas casas, para verse con otros integrantes de la Delegación de Paz guerrillera que, junto a sus asesores, trabajaban contra tiempo en un posible acuerdo para presentar hoy.

Unos minutos después de la salida de Obama del estadio de béisbol, los representantes de las FARC también comenzaron a marcharse. Unas treinta de sillas quedaron vacías tras su partida precedida por los hombres de seguridad del gobierno de Cuba. Algunos se detenían para observar las últimas jugadas de la competencia que, para ese momento, ya estaba ganando el equipo de Estados Unidos. A las cinco de la tarde el marcador era definitivo. Cuatro a uno, Estados Unidos impuso su mejor béisbol ante Cuba. El grupo guerrillero, entre tanto, se ocupaba de mostrarle al mundo en fotos y videos su aparición sin armas y en trajes deportivos en el momento histórico más sonado de Cuba y el hemisferio occidental de los últimos tiempos. Hoy se sabrá si, como lo ha dicho la guerrilla al medio independiente colombiano GeneracionPaz.Co, diciembre será la nueva fecha límite en la que, esta vez, los guerrilleros no serán testigos sino protagonistas de la noticia del año para este lado del mundo: el fin de la guerra con el ejército insurgente más grande de Colombia y América Latina.

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Obama y Castro se encontraron ante miles de espectadores en el estadio de béisbol de La Habana.
Imagen: EFE
 
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