EL MUNDO

Misha, como le dicen al sucesor del “zorro blanco” de Georgia

En las elecciones adelantadas, salió vencedor Mikhael Saakashvili, quien apuró la salida del presidente Shevardnadze.

Por Fred Weir *

Anoche, Mikhael Saakashvili, el abogado neoyorquino devenido en líder de la “revolución de terciopelo” de Georgia, ganó las elecciones presidenciales de forma aplastante. Una encuesta de boca de urna realizada por un grupo que incluye a la Fundación Soros y al British Council indicó que Saakashvili, que lideró las protestas masivas para sacar al entonces presidente Edouard Shevardnadze, ganó con el 85,8 por ciento de los votos. Incluso antes de que se conocieran los primeros resultados oficiales, Saakashvili ya estaba celebrando la victoria.
“Quiero agradecer a toda la nación... Ustedes, mi gente, han ganado estas elecciones.” Más temprano, los votantes que salían de las estaciones de emisión de votos dijeron que tenían esperanzas en este joven de 36 años para terminar con una década de corrupción, pobreza y economía a la deriva bajo el gobierno de Shevardnadze. Muchos también declararon que esperan que Misha, como le dicen cariñosamente, traiga paz y estabilidad a esta pequeña república del Cáucaso, que ha sido devastada por la guerra civil, el separatismo étnico y el crimen organizado desde que logró independizarse de la URSS en 1991. “Nuestro país necesita un cambio desesperadamente y Misha es el único que puede hacer este trabajo”, dijo el escritor Lasha Bugadze. “El hizo que la gente vuelva a tener esperanzas y ése ya es un gran logro”, agregó.
No se pudo encontrar a casi nadie que admitiera haber votado por alguno de los ignotos cinco rivales de Saakashvili. “Saakashvili se destaca de los otros en todas las áreas”, dijo Per Gahrton, un sueco del Partido Verde del Parlamento Europeo, que viajó a Georgia como observador. “Espero que finalmente podamos tener algo de felicidad en nuestras vidas”, declaró Tamar Mekokishvili, una anciana que apenas puede sobrevivir con su pensión de siete dólares mensuales.
Las fraudulentas elecciones parlamentarias de noviembre dispararon tres semanas de protestas –dirigidas por Saakashvili– en Tiflis, la capital de este país, que culminaron con la renuncia de Shevardnadze. Desde la “revolución de terciopelo”, el nuevo gobierno dirigido por una aliada de Saakashvili, la legisladora Nino Burdjanadze, ha trabajado duro para poner orden en los poco confiables padrones y reemplazar las corruptas comisiones electorales locales. Estados Unidos y la Unión Europea donaron varios millones de dólares para que este país en bancarrota pudiera celebrar estos comicios. Los observadores dijeron ayer que el proceso se desarrolló en forma justa y aceptable. “Es un gran contraste con las elecciones de noviembre, que fueron celebradas en un clima muy tenso y donde se falsificaron votos con mucha facilidad”, sostuvo Gahrton.
Saakashvili estudió en Estados Unidos y trabajó en un prestigioso estudio de abogados neoyorquino antes de volver a su Georgia natal en 1995. Hace dos años, el ex protegido de Shevardnadze dejó su puesto como ministro de Justicia quejándose de que el gobierno estaba paralizado por la ineficiencia y la corrupción. Rápidamente se convirtió en el líder clave de la oposición. Y el año pasado ayudó a fundar el Movimiento Nacional que, de acuerdo con un fallo de los tribunales georgianos, fue el verdadero ganador de las elecciones de noviembre.

* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Milagros Belgrano.

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Mikhael Saakashvili, el electo presidente de Georgia.
 
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