EL MUNDO › DONALD RUMSFELD BAJO PEDIDOS
DE DIMISION DE SU PROPIO PARTIDO

Disparen contra el jefe del Pentágono

El bajo nivel de fuerzas y su desprotección en Irak abrieron un nuevo capítulo en la saga de Donald Rumsfeld, quien la semana pasada contestó despectivamente a un pedido militar para blindar sus vehículos. Senadores republicanos y hasta William Kristol, director de la principal revista neoconservadora, pidieron su dimisión.

Por Rupert Cornwell *
Desde Washington

Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa de Estados Unidos, está soportando un ataque sin precedentes por parte de sus compañeros republicanos en el Capitolio por no enviar más tropas a Irak y por no dar protección suficiente a las que están ahí. Hace sólo quince días la Casa Blanca anunció que el presidente Bush le había pedido a Rumsfeld, de 72 años, que se quedara en un segundo término. Desde entonces, por lo menos cuatro senadores republicanos, así como William Kristol, editor de The Weekly Standard, la revista de los neoconservadores, han criticado duramente al jefe del Pentágono pidiendo su despido.
Los últimos problemas de Rumsfeld comenzaron cuando ignoró rápidamente las quejas de los Guardias Nacionales que están prestando servicio en Irak, acerca de que los vehículos militares no eran lo suficientemente seguros contra las bombas camineras usadas por los insurgentes. “Hay que ir a la guerra con el ejército que se tiene, no con el ejército que a uno le gustaría”, respondió Rumsfeld en palabras que los críticos inmediatamente usaron como evidencia de arrogancia y falta de tacto respecto de la realidad de una guerra en la que unos 1300 soldados han muerto.
El comentario fue “muy perturbador”, dijo la senadora Susan Collin de Maine, añadiendo su voz a la de sus colegas John McCain, Chuck Nagel y Trent Lott, el ex líder de la mayoría republicana del Senado. Los problemas de Rumsfeld se multiplicaron ayer con el anuncio de la Guardia Nacional: que su reclutamiento estaba en un 30 por ciento por debajo de los requerimientos, aumentando el riesgo de posibles nuevas exigencias de poder humano en Irak.
Pocos esperan que el irritante Rumsfeld se vaya en un futuro cercano, especialmente después de una muestra de apoyo del mismo Bush esta semana. Que él se fuera ahora, además, equivaldría a una admisión de que se cometieron grandes errores en Irak, lo que es altamente improbable de un presidente famoso por su renuencia a admitir el mínimo error. Sin embargo, la crítica es la más dura desde los pedidos para que renunciara en la época del escándalo de los abusos en la prisión de Abu Ghraib. “¿Algún secretario de Defensa alguna vez se sacó la responsabilidad de encima con tanta ligereza?”, escribió Kristol en el Washington Post esta semana, exigiendo que Rumsfeld fuera reemplazado.
Las quejas también son audibles dentro del alto comando militar en el Pentágono, que hace tiempo que no está contento con la insistencia de Rumsfeld de pelear la guerra en Irak con lo que según su opinión era una fuerza demasiado pequeña, sin protección suficiente. “Me enojé cuando responsabilizó de todo al ejército, como si él, como secretario de Defensa, no tuviera nada que ver con el ejército”, dijo esta semana el general Noram Schwarzkopf, comandante general en la guerra del Golfo de 1991.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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“Hay que ir a la guerra con el ejército que se tiene, no con el ejército que a uno le gustaría.”
 
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