EL MUNDO › LA DERECHA CHILENA PRESENTO A UN NUEVO CANDIDATO

Una candidatura que fractura

La derecha chilena opositora se divide para enfrentar la elección presidencial. El magnate Sebastián Piñera fue proclamado este fin de semana como candidato del Partido Renovación Nacional para los comicios del 11 de diciembre, rompiendo la unidad de la conservadora Alianza por Chile reunida en torno a Joaquín Lavín. Sin embargo, Lavín –que va tercero en las encuestas, por detrás de las dos candidatas del oficialismo– se mostró ayer optimista y aseguró que está dispuesto a ir a primarias y agregó que este nuevo hecho “abre una gran oportunidad a la Alianza” para que “por primera vez en su historia elija democráticamente a su candidato presidencial”.
Piñera, uno de los principales accionistas de la aerolínea LAN y principal representante del sector liberal de la derecha chilena, obtuvo 255 votos a favor y 88 en contra en una votación celebrada durante una tumultuosa reunión del Consejo Nacional de RN, con delegados de todo el país. En un ambiente de tensión el sábado, los delegados excluyeron el apoyo de Renovación a Joaquín Lavín, que ha sido el candidato presidencial de la Alianza por Chile, integrada por RN y la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), desde que forzó una segunda vuelta contra Ricardo Lagos en 1999. La irrupción de la nueva candidatura llevaría, en teoría, a realizar primarias al interior de la Alianza por Chile. No se descarta, sin embargo, que Piñera mantenga su postulación hasta las elecciones de diciembre. El diario Siete escribió que “Sebastián Piñera provoca terremoto en la derecha. Renovación Nacional desconoció apoyo a Lavín y proclamó candidato al empresario”. “Ahora –prosiguió– la derecha enfrenta el más crítico escenario desde el regreso de la democracia, ya que deberá definir cómo se zanjará la competencia entre Lavín y la ‘Locomotora’” (apodo que recibe Piñera en círculos políticos).
La decisión marca un distanciamiento que podría resultar definitivo entre los sectores liberales de la derecha y la UDI, que dio sustento político e ideológico a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y ha sido predominante en la coalición derechista desde que el país recuperó la democracia. Hace algunas semanas, ya se había dado un primer paso hacia el divorcio de ambos partidos, cuando resolvieron afrontar “en competencia total” las elecciones parlamentarias que se celebrarán junto con las presidenciales, el próximo diciembre.
La ex ministra de Defensa, la socialista Michelle Bachelet, sigue liderando todas las encuestas para los comicios de diciembre, pero su postulación debe competir ante la opción de la ex canciller demócrata cristiana Soledad Alvear, en las elecciones primarias de la oficialista Concertación, programadas para el 31 de julio. La incorporación de Piñera a la carrera presidencial “es una condena a la demagogia, al oportunismo y al populismo de Joaquín Lavín”, sostuvo ayer el generalísimo de la campaña de Soledad Alvear, Marcelo Trivelli.
Lavín –ex alcalde de Santiago que en 1999 obligó a Ricardo Lagos a una segunda vuelta en las elecciones presidenciales, donde tuvo el 47,51 por ciento de los votos– confía en su respaldo electoral obtenido desde entonces en la oposición, pese a que se mantiene muy distante de Bachelet en las encuestas.
En el lavinismo creen que Piñera intentará por lo menos dilatar las primarias lo más posible para ganar tiempo y hacer campaña, pero no descartan, bajo ninguna circunstancia, que el ex senador “patee el tablero”, rechace una interna e intente mantener su candidatura hasta diciembre, apostando a que él, y no Lavín, pasa a una segunda vuelta.

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