EL MUNDO › EE.UU. ADMITE CONTACTOS CON LA INSURGENCIA IRAQUI

La guerra pasó al Senado

La batalla por Irak se pelea ahora en el Capitolio. El Senado comenzó ayer a debatir una ley de financiamiento de la guerra, que incluye una cláusula no vinculante que fija la retirada de las tropas estadounidenses para marzo próximo. Este proyecto de ley ya había sido aprobado en comisión una semana atrás y deberá enfrentar ahora la reticencia de la mayoría de la bancada republicana, que aunque minoritaria, puede bloquear la iniciativa. El debate en la Cámara alta adquirió mayor relevancia después de que la Cámara de Representantes aprobara, en una votación histórica, una ley que ordena la retirada en agosto de 2008. El presidente George Bush ya adelantó que vetará estas iniciativas, sin embargo, al hacerlo tendrá que renunciar al financiamiento militar que ellas aprobaban.

El debate en el Senado podría durar toda la semana y alcanzaría una votación recién el jueves o el viernes. Seguramente se presentarán posturas similares a las que se escucharon en la Cámara de Representantes la semana pasada. Los demócratas argumentarán que ya van más de cuatro años y la guerra se ha vuelto un pantano del cual el país no puede salir ileso, y los republicanos replicarán que cortar los fondos y presionar para una salida anticipada pone en riesgo todo lo que los militares estadounidenses han hecho hasta ahora y que significará que más de tres mil norteamericanos murieron por nada. No se llegará a ningún acuerdo y los demócratas intentarán robar algún voto republicano.

La fuerza de los demócratas en este enfrentamiento con la Casa Blanca radica en que el presidente no puede vetar sólo una parte de una ley, sino que sólo puede vetarla entera. Por eso, la oposición, tanto en la Cámara alta como en la baja, decidió incluir la cláusula de la retirada de las tropas dentro de una ley de financiamiento de emergencia para Irak. La que se está discutiendo en el Senado es por 122 mil millones de dólares y la que se aprobó el viernes pasado en la Cámara baja es por 124 mil millones de dólares.

El Congreso sabe que la administración Bush no está en un momento para estar dándoles la espalda a cientos de miles de millones de dólares. Ayer murieron cinco soldados estadounidenses en dos ataques separados en Bagdad y Diyala, una provincia en el norte. Esto eleva la cifra de bajas norteamericanas a 3234, un número que cada vez molesta más a la opinión pública estadounidense y le da más fuerza a la oposición demócrata en el Congreso. Un sondeo difundido por la empresa Pew Research Center ayer sostenía que el 59 por ciento de los norteamericanos quieren que las tropas vuelvan a casa a más tardar en agosto del año próximo. Además, el Pentágono ya no sabe de dónde echar mano para reemplazar a los heridos y los soldados que cumplen sus misiones y vuelven a casa. El Cuerpo de Infantería de la Marina, una fuerza de elite, informó ayer que convocarán a 1200 reservistas involuntarios. Hasta ahora esta fuerza sólo había llamado a pelear a 69 reservistas.

La desesperación de la administración Bush por demostrar que está haciendo todo lo posible para ganar en Irak es tal que ayer reconoció por primera vez que tuvo contactos con grupos insurgentes iraquíes, algo que unos años atrás habría sido inconcebible para el presidente norteamericano. Lo dijo ayer el embajador estadounidense en Bagdad y futuro representante ante la ONU, Zalmay Khalilzad. “Hemos conversado con grupos que no han participado en el proceso político, con grupos que mantienen contactos con agrupaciones insurgentes”, explicó el diplomático.

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