EL MUNDO › ASUMIO EL PRESIDENTE FRANCES Y DIJO QUE LUCHARA CONTRA EL CALENTAMIENTO GLOBAL

Sarko prometió más “orden y autoridad”

En su discurso inaugural, Nicolas Sarkozy prometió mantener su palabra de reformar el Estado francés para recompensar el trabajo, el mérito, el respeto y la seguridad. El sucesor de Chirac dijo que quiere romper con los “comportamientos del pasado”.

 Por Eduardo Febbro
Desde París

El nuevo presidente, Nicolas Sarkozy, asumió ayer sus funciones y con ello se cerró el ciclo de una dominación absoluta de la derecha ejercida por Jacques Chirac desde hace un cuarto de siglo. Un largo apretón de manos entre los dos hombres y los aplausos de Sarkozy al ex que se alejaba sellaron el fin de una época y de un estilo. Más joven, menos ceremonioso, sin el formateo monárquico que marcó los dos mandatos de Chirac y los dos de su predecesor socialista, François Mitterrand, Nicolas Sarkozy se instaló en el corazón de su sueño: el sillón presidencial.

Si un dato puede medir el cambio generacional que se produjo ayer es la propia historia del mandatario: Sarkozy, sexto presidente de la quinta República, es el primer jefe del Estado que no conoció la guerra. En su discurso de investidura, el hombre de “la ruptura” dijo “no tengo derecho a decepcionar”. Luego, recapitulando los principales temas de su campaña, el nuevo presidente insistió en el respeto de la “palabra dada”, en la rehabilitación “de los valores del trabajo, el esfuerzo, el mérito, el respeto, la seguridad y la protección, el orden y la autoridad”. Sarkozy también evocó “la exigencia de resultados” y la necesidad de “romper con los comportamientos del pasado”. Seguidamente, el presidente se comprometió a defender “la independencia y la identidad de Francia”, a velar por el respeto del Estado y su imparcialidad y a “construir una República sobre los derechos reales y una democracia irreprochable”. En el campo internacional, Sarkozy definió sus dos prioridades: la defensa de los derechos humanos y la lucha contra al calentamiento del planeta. Delineando lo que se conocerá recién en viernes, es decir, la composición de su gobierno con personalidades socialistas, el presidente declaró que estaba dispuesto a trabajar con todos aquellos “que quieran servir a su país” porque cuando se está “al servicio de Francia no hay campos”. La frase parece dar como certera la información que circulaba ayer en medios de prensa según la cual, entre otras, una de las personalidades socialistas más emblemáticas, el ex ministro de Salud y Acción Humanitaria Bernard Kouchner podría hacerse cargo de la cartera de Relaciones Exteriores. Tanto entre los socialistas como en el seno de la derecha, la eventual llegada de Kouchner provocó un terremoto de malhumor. Sin embargo, Sarkozy reiteró que quienes se uniesen a él no tendrían ni que “renegar de sus convicciones” ni tampoco “traicionar sus amistades”. Finalmente, luego de rendir un homenaje a 35 resistentes fusilados en agosto de 1944, Sarkozy partió rumbo a Berlín para reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel. Sarkozy dejó escapar unas lágrimas cuando escuchó la última carta de Guy Moquet, un resistente comunista fusilado en 1941. Justamente, la primera decisión de Sarkozy consistió en que esa carta sea leída cada año en los liceos franceses. Una vez en Berlín, Sarkozy calificó de “sagrada” la amistad franco-alemana y puso de relieve lo urgente que era “actuar para sacar a Europa de la parálisis”. Merkel estimó a su vez que esa amistad era “un milagro”.

Los socialistas no se tomaron en serio las orientaciones fijadas por Sarkozy en su discurso de investidura. Benoît Hamon, diputado europeo del PS, dijo que los compromisos de Sarkozy –cambio, justicia, moral– “sonaban falsos”. Según Hamon, Sarkozy inicia su presidencia “sobre un campo de ruinas”. El PS francés tiene las alas heridas. La derrota de su candidata, Ségolène Royal, frente a Sarkozy, las incontables querellas internas, la proximidad de las elecciones legislativas –10 de junio– y, colmo del oprobio, las personalidades socialistas que integrarán el gabinete de Sarkozy, han puesto a los socialistas en un escenario ridículo. El PS hace aguas por todas partes. Este viernes se confirmará cuántos y quiénes son los hombres y las mujeres que dejarán en un cajón la rosa socialista para unirse a la aventura de la ruptura encarnada por la derecha. Por lo pronto, el presentido gobierno de Sarkozy ya tiene una mancha. Uno de sus posibles ministros importantes, el ex primer ministro Alain Juppé, fue largamente interrogado por la policía en calidad de testigo en torno de un caso de malversaciones en la Municipalidad de París. Esta historia remonta a la época en que el hoy ex presidente Jacques Chirac era intendente de París. Signo de lo que le espera en el futuro o mera casualidad, lo cierto es que los jueces, que llevan más de una década tropezando contra la inmunidad del presidente, parecen esperar a Chirac con los legajos bien afilados. Fin de reino para Chirac y nueva hora al estilo Sarkozy. La historia continúa... en el próximo número.

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Sarkozy saluda desde un auto descapotable escoltado por jinetes camino al Arco del Triunfo.
 
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