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El Presidente quiere resucitar el Ministerio de la Producción

Eduardo Duhalde va a ocupar el cargo que dejó vacante Ignacio de Mendiguren. El candidato que más suena es Oscar Vicente.

 Por Diego Schurman

La decisión está tomada. Entre esta y la próxima semana Eduardo Duhalde pondrá en funciones a un nuevo ministro de la Producción, cargo que está vacante desde abril, cuando se alejó de esa cartera José Ignacio de Mendiguren. Según pudo saber Página/12, el candidato del Presidente es el empresario Oscar Vicente, aunque ayer en la Casa Rosada también echaron a rodar los nombres de los funcionarios Martín Redrado y Eduardo Amadeo, y del empresario Carlos Leone.
Duhalde realizó el anuncio tras conocer los avances de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. El mandatario quiere aprovechar el nuevo escenario para imprimir al gobierno el “perfil productivista” que siempre quiso y nunca pudo.
“Hay indicios de que la rueda de la producción se está poniendo lentamente en marcha y en la medida en que se pueda resolver el problema del crédito podría registrarse una gran explosión en el sector”, señaló ayer el Presidente.
El primer obstáculo que encontrará Duhalde para cumplir con su promesa tiene nombre y apellido: Roberto Lavagna. El ministro de Economía no es partidario de resucitar la cartera de la Producción. Y por lo tanto, el Presidente buscará convencerlo dándole poder de veto entre los candidatos que ya tiene in pectore.
“Ojo que, aunque no parezca, Lavagna es un pequeño Cavallo, no será nada sencillo y todo lo que acepte será a regañadientes”, alertó sobre el carácter del ministro uno de los funcionarios que sigue a sol y sombra al Presidente.
En gobierno realmente creen que si prospera el acuerdo con el FMI el Ministerio de la Producción tendrá una función real y dejará de ser una simple cáscara, como lo es hasta ahora. “Estamos ante una posibilidad de dar vida a un área, de lograr que deje de ser ficticia, como lo son tantas otras”, dijo. Y abundó, autocrítico: “Nosotros tenemos un Ministerio de Trabajo que de trabajo poco y nada, más bien se dedica a administrar subsidios, a sumar y restar pobres”.
Aun cuando no era Presidente, Duhalde siempre levantó la bandera de la producción. A llegar a la Casa Rosada, creó por primera vez en la historia un ministerio ad hoc. De Mendiguren, un ex secretario de la Unión Industrial, fue el mascarón de proa de la gestión que dispuso la devaluación y luego la pesificación.
Ya en sus últimos días al frente de la cartera, el empresario se quejó de la falta de crédito que afrontaban las empresas, en especial las nacionales, a cuyo lobby representaba desde su cargo. “Querer estimular la producción sin crédito es como dictar un curso de buceo sin tubos de oxígeno”, solía graficar más de una vez ante sus colaboradores.
Las críticas por su gestión le llovieron desde distintos sectores: los bancos; las corrientes ortodoxas, como el grupo Cema –que proclamaba la apertura a ultranza de la economía sin considerar el daño que la competencia externa podría causar a las empresas nacionales–, y fundamentalmente las privatizadas.
Pero hoy por hoy, desde el corazón del mismo Gobierno, no ahorran en críticas. “Los pocos días que estuvo hizo una revolución: licuó las deudas de todos sus amigos”, señaló a Página/12 un funcionario de la Casa Rosada. Aludía a la pesificación de deudas obtenida por un número importante de empresas que impulsaron su candidatura a la cartera.
Duhalde ya dijo a sus íntimos que el reemplazante de De Mendiguren debía ser Vicente. Se trata del vicepresidente de la poderosa Pérez Companc, quien mantiene una estrecha relación con el Presidente. Pese a ello, sus últimas declaraciones no fueron precisamente bondadosas hacia Lavagna, en particular, y el Gobierno, en general.
A todos les reclamó “decisiones rápidas” para revertir la caída de demanda de productos energéticos. “Argentina perderá las ventajascomparativas que tenía y que debían transformarse en ventajas competitivas, que permitieran elevar las exportaciones”, señaló.
El candidato preferido de Duhalde tiene algunos competidores, aunque todos unos escalones por abajo. Ellos son Amadeo, vicejefe de Gabinete y de buena relación con Lavagna; Redrado, ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores y actual vicecanciller, y el empresario Leone, de Acindar, quien también fue mencionado con insistencia para el cargo los días posteriores a la partida de De Mendiguren.

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Ignacio de Mendiguren impulsó la pesificación.
Renunció cuestionado por todos los sectores.
 
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