EL PAíS › LOS MENEMISTAS QUIEREN QUE REICH DESMIENTA TODO

Otto más que critica a Menem

El menemismo pasó el día desesperado tratando de que el Departamento de Estado desmintiera que su encargado para América latina, Otto Reich, no piensa lo que dijo sobre Menem: que es uno de los casos de corrupción en el continente, junto a Salinas de Gortari.

 Por Martín Granovsky

El menemismo se desesperó ayer por demostrar que el subsecretario de Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, Otto Reich, no había dicho lo que el diario El País publicó que dijo. Es decir, que Carlos Menem integra el pelotón de ex presidentes corruptos junto al mexicano Carlos Salinas de Gortari.
Reich mantuvo un jugoso diálogo con Rosa Townsend, que colabora con el diario español desde Miami. Cuando la periodista le preguntó quiénes están en la lista de corruptos, Reich dijo textualmente: “Este hemisferio es fértil cuando de corruptos se trata. Ahí tiene el caso de (el ex presidente Arnoldo) Alemán en Nicaragua, que supuestamente ha robado más de cien millones de dólares. Nosotros apoyamos lo que está haciendo el presidente Bolaños. Y tiene el caso de Menem en Argentina y de Salinas en México”.
Bolaños es Enrique Bolaños. El mismo que acaba de anunciar contento que Panamá intervino las cuentas del ex presidente Alemán, a quien Bolaños conoce de cerca porque fue su vicepresidente. Bolaños dijo que Panamá le había congelado 30 millones de dólares a Alemán. Panamá lo rectificó: había congelado, dijo el procurador, solo siete millones de dólares.
Igual que Menem y Salinas de Gortari, Alemán no es un enemigo de los Estados Unidos sino un dirigente del Partido Liberal Constitucionalista que en su momento cayó simpático a Washington justamente por encarnar una alternativa al sandinismo. Ocupaba la presidencia del Congreso y controlaba la bancada parlamentaria del PLC. La paradoja es que fue el sandinismo el que encabezó la campaña anticorrupción, y si la Casa Blanca no apoyaba a Bolaños hubiera dejado a Daniel Ortega como el único punto de referencia ética de Nicaragua. Los Estados Unidos respaldan tanto a Bolaños que bendijeron un crédito del Fondo Monetario a Nicaragua aun cuando el país centroamericano no califique.
Como Menem, Alemán no habría reunido el dinero solo en una cuenta a su nombre. Según Bolaños, figuran también su hija María Dolores, el ex director de ingresos Byron Jerez y el ex secretario privado Alfredo Fernández. Jerez está en la cárcel. Fernández, fuera del país desde hace dos meses. “Arnoldo, estoy triste”, dijo Bolaños en su ataque contra Alemán. “Les quitaste salarios a los maestros, parte de la pensión a los jubilados, medicinas a los enfermos, defraudaste la confianza de nuestro pueblo”, criticó.
Salinas de Gortari fue también un niño mimado de la Casa Blanca incluso después de haber terminado su mandato. El romance duró hasta que una comisión del Senado norteamericano descubrió una articulación entre el gobierno mexicano y el salinismo con el Citibank para lavar dinero de las coimas en paraísos fiscales de las Bahamas.
Salinas y Menem fueron calificados como “bambinos de oro de los Estados Unidos” por el candidato petista Luiz Inácio Lula da Silva. Como Reich ahora, Lula siempre dijo que Menem y Salinas eran “corruptos”.
La diferencia de Menem con Salinas es que el mexicano está fuera de juego. Ni el Partido Revolucionario Institucional (PRI, hoy en la oposición) reivindica su nombre. Menem, como Alemán, sigue en carrera. Quiere convertirse en el candidato presidencial del justicialismo a pesar de que las encuestas le asignan un mínimo de 75 por ciento de rechazo entre los votantes (lo cual no significa que un 25 por ciento lo apoye) y busca hacerlo con un argumento: él sería el hombre de los Estados Unidos y el único, por eso, a quien los Estados Unidos le darían el dinero fresco.
Nadie en Washington dio señal alguna de que la idea de Menem es cierta, y más bien todas las noticias Made in USA de los últimos meses resultaron adversas al ex presidente. Una en especial: aquella tapa de The New York Times que recordaba el desastre institucional del Estado argentino en el caso Amia, por la incapacidad de dar con los autores del atentado, e incluía en la nota el testimonio de un arrepentido iraní que vinculaba a Menem con una coima de diez millones de dólares recibida del régimen de Teherán.
La desesperación menemista llegó ayer a tal punto que un comunicado afirma que, en un llamado a Menem, “el señor Reich se declaró sorprendido por los términos que se le atribuyeron en ese reportaje en relación al doctor Menem y por las equivocas interpretaciones que la publicación suscitó en medios de Argentina y el continente”. Según el texto, Reich pidió “disculpas” por lo que el menemismo califica de “malentendido”.
El ex secretario general de la presidencia, Alberto Kohan, fue más allá. Dijo que habría “un comunicado del Departamento de Estado, por lo cual se da por terminado el incidente”.
Hasta anoche la diplomacia norteamericana no había emitido ningún texto sobre Menem.
Tampoco El País había desautorizado a su colaboradora en Miami.
El enojo de los menemistas evitó ayer que el resto de los candidatos y el propio gobierno prestaran atención a otras definiciones de Reich. Dijo que la lucha anticorrupción será un requisito para proveer ayuda a cualquier país del hemisferio. Anunció que los Estados Unidos van a premiar “a los países que tengan un sistema democrático y a los que sigan nuestras políticas económicas”. Y ante una pregunta sobre Venezuela dijo: “Nos preocupan los gobiernos que adoptan políticas que no generan riqueza, nos preocupan los amigos de nuestros enemigos”.
La periodista preguntó a Reich si los Estados Unidos no sabían que eran corruptos. “En muchos casos íbamos tras peces más gordos, en la guerra fría, por ejemplo, y entonces tienes que aparcar temporalmente ciertos valores para combatir problemas mayores”, respondió. “Pero la mayoría de las veces es porque no se les descubre hasta que salen del gobierno.” Reich es un norteamericano de origen cubano que promovió a los contras antisandinistas y representó como lobbyista al ron Baccardi. Esas condiciones deberían acercarlo a Menem, pero la política tiene ese maravilloso toque de sorpresas.

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Carlos Menem, antiguo niño mimado de los Estados Unidos como el ex presidente nicaragüense Arnoldo Alemán, hoy cuestionado.
 
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