EL PAíS › LAS PRIMERAS IDEAS DEL GOBIERNO PARA LAS ELECCIONES DEL 2009

Planes para los cuatro grandes

 Por Daniel Miguez

Superado el peor tramo del conflicto de las cámaras agropecuarias con el rechazo de las retenciones móviles en el Senado, el Gobierno se abocó a juntar heridos, amigarse con algunos de los distanciados del oficialismo y finalmente a pasar revista provincia por provincia para ver dónde está parado para el año que viene. Creen que en la mayoría de las provincias medianas y pequeñas no deberían tener mayores dificultades para ganar. Pero la incógnita se presenta en los de mayor peso electoral, que definirán los comicios legislativos y que, en buena parte, marcarán un rumbo hacia el 2011.

El Gobierno está afinando su estrategia en las cuatro grandes distritos: Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba y Santa Fe.

En la provincia de Buenos Aires, el oficialismo supone que no tendrá problemas para ganar, pero sí le preocupa hacerlo por la mayor cantidad de votos posibles, porque se trata del distrito, que –como ocurrió muchas veces– puede definir la elección.

Un dirigente de extrema confianza de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner confió a PáginaI12 que la clave estará en elegir bien el nombre de quien encabezará la lista de diputados. La fe del oficialismo se basa en encuestas donde su triunfo emerge en los distintos escenarios medidos. Aun cuando se ponen los nombres de los principales dirigentes opositores y en cambio en el renglón del oficialismo, sólo dice: candidato del Partido Justicialista. “Si ganamos bien sin ningún nombre, eligiendo con inteligencia al candidato, arrasamos”, expresó un dirigente que participará en la conformación de las listas.

Como posibles candidatos se mencionan a los ministros Sergio Massa y Florencio Randazzo o al recaudador de impuestos bonaerense, Santiago Montoya. “Hay tiempo, pero no nos podemos equivocar al elegir”, se limitó a responder la misma fuente.

En cambio, para la Capital Federal, el distrito más hostil para el kirchnerismo, cerca de la Presidenta dicen que ella tiene ya muy claro sus preferencias y que en esto coincide también su esposo y presidente del PJ, Néstor Kirchner. Si de ellos dependiera, pondrían a la cabeza de la lista al ex jefe de Gobierno porteño Jorge Telerman, o al ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Y todo parece indicar que ya comenzó el trabajo de seducción.

En el Gobierno saben que necesitan una figura potente para darle batalla a Gabriela Michetti, si es que finalmente ella acepta bajarse de la vicejefatura de Gobierno, para encabezar la lista de diputados del macrismo.

En la Capital el desafío para el kirchnerismo es doble. Por un lado, se concentra la mayor cantidad de votantes en desacuerdo con el Gobierno. Por otros, es el lugar donde gobierna Mauricio Macri, el único, hoy por hoy según todas las encuestas, que está en condiciones de darle pelea al oficialismo en las presidenciales de 2011.

En el círculo íntimo de la Presidenta, sostienen que si no hubiera sido por la fuerte resistencia del entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández, enemistado desde hace años con Telerman, ella y su esposo, en los comicios de 2007, hubieran preferido aunar en una lista al ex jefe de Gobierno con Daniel Filmus, quien fue finalmente el candidato K.

Con respecto a Lavagna, cerca de los Kirchner, dicen que lo respetan como siempre. “Hace poco en Olivos, hablando de la deuda, Néstor comentaba que Roberto –como lo llama– había hecho un excelente trabajo en el canje con los bonistas en 2005”, comentó un habitué de la residencia presidencial.

La única vez que el kirchnerismo ganó en la ciudad de Buenos Aires fue en 2003, cuando Kirchner apoyó con toda la fuerza a Aníbal Ibarra en su contienda con Macri. Hoy no lo volvería a hacer. El jefe del PJ está muy desilusionado con actitudes políticas que tuvo Ibarra últimamente. En cambio –dice– levanta la figura Carlos Heller, quien fue compañero de fórmula de Filmus.

Otro lugar donde el kirchnerismo deberá hacer una compleja ingeniería política si aspira a ganar es Córdoba, donde Cristina Fernández perdió en las presidenciales del año pasado. Allí cuenta con dos figuras de imposible confluencia: el gobernador Juan Schiaretti y el intendente de la capital provincial, Daniel Giacomino, que ganó por el Partido Nuevo, de Luis Juez.

Allí los principales opositores al oficialismo son el propio Juez y Mario Negri, un histórico del radicalismo, que supo tener en Córdoba una de sus más importantes cabeceras de playa.

Schiaretti, tras distanciarse del Gobierno por apoyar a los ruralistas, volvió a acercarse al calor oficialista corrido por el frío desajuste de los cuentas provinciales, en especial el déficit de la caja jubilatoria que le deparó violentas protestas de los estatales y la paralización de algunas obras públicas que dependían de fondos de la Nación. El Gobierno también necesita, a su vez, a Schiaretti porque seguramente con Giacomino sólo no alcance para ganar en Córdoba.

Giacomino día a día afianza su relación con la Presidenta, que tuvo el gesto de invitarlo a su viaje a Nueva York. Allí PáginaI12 recogió la impresión en varios integrantes de la comitiva oficial de que Giacomino terminará avalando una lista oficialista. La otra sería la de Schiaretti.

Otro rompecabezas para el Gobierno se le presenta en Santa Fe y no se trata de elegir nombres. Un confidente de los Kirchner dice que no piensan en otro que Carlos Reutemann para liderar la lista de candidatos a senadores. El problema en la provincia gobernada por el socialista Hermes Binner es lograr que todas las figuras del peronismo provincial tiren para el mismo lado.

“Reutemann mide muy bien en las encuestas, pero (Jorge) Obeid, siempre quiere competir con él y las dos figuras emergentes fuertes, (Agustín) Rossi y (Omar) Perotti, están por afuera de las estructuras del Lole y Obeid”, dijo una alta figura del Gobierno tratando de resumir la vida del peronismo santafesino.

El único que, por ahora, aparece como más alejado de Kirchner es Obeid. Reutemann se muestra alineado y Kirchner lo respeta. Y el diputado Rossi y Perotti, intendente de Rafaela, son hoy por hoy, dos figuras relativamente nuevas y muy valoradas por el presidente del PJ, pero con una fuerte impronta personal. Como dijo un conocedor la política provincial, “Néstor va a tener que trabajar mucho ahí”.

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