EL PAíS › LA PRESIDENTA CERRó EL AñO EN OLIVOS CON UN ENCUENTRO CON LA CENTRAL DE HUGO MOYANO

Un almuerzo “familiar” con la CGT

Cristina Fernández y casi todo su gabinete –también estuvo Néstor Kirchner– recibieron en la quinta presidencial a más de cincuenta dirigentes cegetistas. La Presidenta agradeció el apoyo y no hizo anuncios.

 Por Martín Piqué

“Se habló como en cualquier mesa familiar”, fue la frase que eligió el diputado y apoderado de la CGT, Héctor Recalde, para definir el clima del almuerzo. La familia a la que hacía referencia el abogado laboralista estaba compuesta por el consejo directivo de la CGT en pleno, la presidenta Cristina Fernández, su esposo y diputado Néstor Kirchner y unos cuantos miembros del gabinete. Fueron alrededor de sesenta personas que se repartieron en ocho mesas ubicadas en la Sala de Conferencias de la quinta presidencial de Olivos. El salón había sido acondicionado para un asado abundante acompañado con empanadas, pero el menú que más interesaba a la delegación sindical eran las palabras de la Presidenta y la oportunidad, que varios gremios aprovecharon, de solicitar audiencias de manera individual para tratar temas específicos de cada organización. En los quince minutos que duró su discurso, CFK agradeció el apoyo al Gobierno brindado por la CGT, hizo un pronóstico muy optimista de las variables económicas para los próximos meses y llamó a profundizar el modelo.

La recepción a más de cincuenta dirigentes sindicales de la CGT en Olivos también fue una señal elocuente de la política de alianzas y la base de sustentación del Gobierno. Encabezados por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, los miembros del consejo directivo fueron recibidos por CFK, su esposo, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini; los ministros Florencio Randazzo (Interior), Carlos Tomada (Trabajo), Débora Giorgi (Industria y Turismo), Juan Manzur (Salud), Julián Domínguez (Agricultura) y Amado Boudou (Economía). Poco antes del almuerzo, el propio Moyano se encargó de subrayar cuál sería el sentido del almuerzo. “No vamos a hacer ningún tipo de planteo. No vamos a hacer nada que no sea la despedida de un año. Espero que sea un muy buen asado, donde nos vamos a desear, para los que estemos presentes y los que no, para el país, que el año 2010 sea mejor que el 2009”, dijo el camionero.

A la mesa principal se sentaron la Presidenta, Moyano y los secretarios generales de los gremios más fuertes de la CGT. En esa mesa estuvieron representados todos los sectores de la central de Azopardo: los “gordos”, los “independientes” y los sindicatos que provienen de lo que fue el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), el llamado moyanismo. Allí estuvieron Moyano, Recalde, Omar Viviani (taxistas), Armando Cavalieri (comercio), Antonio Caló (metalúrgicos), Oscar Lescano (Luz y Fuerza), Gerardo Martínez (Uocra), Jorge Pérez Tamayo (pilotos) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).

De la delegación que visitó Olivos también formaban parte los ocho diputados nacionales de extracción sindical: Recalde, Omar Plaini, Octavio Argüello, Antonio Alizegui, Carmen Nebreda, Roberto Robledo, Juan Carlos Sluga y Dante González. La pata legislativa de la CGT se completaba con el diputado bonaerense Jorge Mancini (trabajadores de Ceamse) y el legislador porteño Claudio Palmieyro (taxistas).

Kirchner se sentó muy cerca de la mesa principal que encabezaba CFK. Lo acompañaron Plaini (vendedores de diarios), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Omar “Caballo” Suárez (Marítimos Unidos), Facundo Moyano (peajes) y Roberto Fernández (UTA). Los ministros se repartieron uno por cada una de las mesas: Aníbal Fernández encabezaba la número 3, donde, entre otros, lo secundaban Julio Piumato (judiciales) y Mario Manrique (Smata). Antes de dedicarse al asado y las empanadas, como también a las bromas y los cruces de chicanas (comentar el color estridente de la camisa de Omar “Caballo” Suárez, por ejemplo), los visitantes escucharon el discurso que había preparado CFK. La mandataria puso especial énfasis en informar sobre el estado de las cuentas públicas y dijo que este año será record la exportación de carne. “Nos presagiaron las siete plagas de Egipto y eso evidentemente no va a pasar”, ironizó ante Página/12 uno de los asistentes.

Uno de los datos salientes del asado fue la ausencia obligada del secretario general de La Bancaria, Juan José Zanola. Ese gremio estuvo representado por el secretario adjunto, Sergio Palazzo. Al salir del almuerzo, varios de los asistentes cruzaron palabras con los periodistas. Algunos dejaron entrever que, en 2010, la CGT no fijará un parámetro para las negociaciones paritarias del año. “(Las discusiones) van a ser abiertas. Algunos gremios podrán obtener menos y otros más porcentajes, pero no hay ni piso ni techo para las discusiones en 2010”, adelantó Viviani. Los invitados al asado organizado por la Presidenta también desmintieron que en Olivos se haya hablado de ensayar un nuevo pacto social entre trabajadores y empresarios. “No se habló de eso”, desmintió ante este diario uno de los diputados de origen sindical.

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El taxista Omar Viviani, ayer, a la salida de Olivos, luego de almorzar con Cristina Kirchner.
Imagen: Télam
 
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