EL PAíS › PANORAMA POLíTICO

Confluencias

 Por Luis Bruschtein

No hay mal que por bien no venga para el centroizquierda. El domingo pasado hubo una cena del ala kirchnerista no PJ y mañana, en el campamento anual de los jóvenes socialistas, habrá otro encuentro de hecho del ala antikirchnerista. Mal que bien, una Reforma Política, criticada con razón por los límites que impone a las fuerzas más pequeñas, terminó por convertirse en el estímulo del nuevo impulso de confluencia en espacios que arrastran una dificultad sempiterna para generar alianzas y que cuando lo hacen resultan efímeras y muy inestables. Todos vienen de haber roto o fracasado en más de una o dos alianzas diferentes en los años recientes, pero además, están convencidos de que los equivocados fueron los demás y por lo tanto nada indicaba que fueran a modificar esa línea de acción centrífuga.

Si es más efectiva la necesidad que la autocrítica, está por verse. Pero lo cierto es que estos vientos de confluencia originados en los requisitos impuestos a los partidos más pequeños para su desarrollo y sus intervenciones electorales (porcentajes de votos y de afiliados para personerías y subsidios) han generado un espíritu confluyente que no existió en los últimos años, con muy contadas excepciones. Más vale tarde que nunca, aunque la demora en este caso determinó que el centroizquierda tuviera hoy varios andariveles de confluencia, e incluso algunos antagónicos, desde el peronismo enrolado en el kirchnerismo, el kirchnerismo no PJ, el antikirchnerismo más afín con la oposición, y la fuerza de Martín Sabbatella que intenta mantenerse por fuera de esos alineamientos, apoyando algunos puntos del oficialismo y criticando otros, pero rechazando cualquier alianza con la oposición de centro o centroderecha.

La reunión del kirchnerismo no PJ se efectuó en la Municipalidad de Ensenada y tuvo como anfitrión al intendente Mario Secco, de origen gremial y radical. Participaron otros dos intendentes: Francisco “Barba” Gutiérrez, que viene soportando una fuerte presión de sectores del PJ desplazados que intentan recuperar la intendencia; y Gustavo Arrieta, de Cañuelas. Además de los intendentes, estuvieron el ex diputado Edgardo Depetris, del Frente Transversal; Quito Aragón, de la agrupación Martín Fierro; el ex intendente de Avellaneda Oscar Laborde; el dirigente del Frente Grande Eduardo Sigal; Eduardo Cardesa, del PI, y representantes del Partido de la Victoria que dirige Aldo San Pedro, intendente de Bragado.

Es el segundo intento de confluencia de los sectores no PJ del kirchnerismo. El primero fue el Foro de Organizaciones Sociales, en el que participaban todos los movimientos sociales que en ese momento apoyaban al Gobierno. Al primer y único acto que se realizó en el Luna Park asistieron todos los aliados del kirchnerismo PJ, incluyendo a los radicales de la Concertación y los socialistas. El foro era impulsado por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y quedó envuelto en las disputas con Alberto Fernández. No duró más que esa reunión en el Luna y no faltaron los que le echaron la culpa al propio gobierno por la frustración. Lo cierto es que la responsabilidad de aquel fracaso fue de los mismos dirigentes de los movimientos sociales que al día siguiente del acto pusieron sus rencillas históricas sobre la mesa. Libres del Sur tenía un viejo rencor con Luis D’Elía que los llevó a abandonar la CTA en su momento y que luego los llevó también a romper con una iniciativa que ellos mismos venían reclamando. Aunque después acusaran al Gobierno de frustrar el Foro, lo cierto es que los movimientos sociales hicieron prevalecer sus viejas rencillas y la tendencia a la dispersión, a la espera de un dedazo de transversalidad de Néstor Kirchner que hiciera sentar a todos a la misma mesa. En ese sentido, estas expresiones del centroizquierda fueron kirchnerdependientes en cuanto a la distribución de candidaturas y áreas de gestión y nunca habían mostrado entusiasmo por la conformación de un espacio con su propia identidad, organización y vida institucional, aliado del PJ kirchnerista, pero diferenciado como fuerza política y, en algunos casos, hasta disputando espacios, como suele suceder en todas las alianzas.

Según lo que se puede discernir del texto de la Reforma Política, los congresos de cada sector partidario decidirán las alianzas con las cuales concurrirán a las elecciones. De esa manera, las internas abiertas serían para las candidaturas de la alianza que, en el caso del oficialismo, es el Frente para la Victoria. Los comensales en la Municipalidad de Ensenada, el domingo pasado, son todos kirchneristas convencidos, por eso la primera opción y la más fuerte sería participar en la interna del FpV, pero se plantean dudas respecto del espacio que les dejarán los tironeos que se producen dentro del PJ.

En las primeras conversaciones tomaron como referencia el modelo del Frente Amplio uruguayo, una especie de confederación que dé lugar tanto a agrupaciones políticas como a movimientos sociales o personalidades individuales y que vaya abriéndose a otros sectores, como los intelectuales de Carta Abierta, otras corrientes de la CTA y personalidades que no terminan de fijar su encuadramiento en la estructura justicialista. No deja de ser un aprendizaje importante que este comienzo se produzca bajo el signo de una incógnita decisiva, porque nadie tiene claro el curso de acción que elegirá Néstor Kirchner. Que intentará el tipo de participación más a fondo que le permitan las circunstancias resulta indudable y lo está demostrando con la reforma política. También es indudable que nuevamente el distrito bonaerense es visualizado por Kirchner como el pilar central de esa contienda. La reforma también fue rápidamente aprobada en la provincia. Si la interna abierta se da en el PJ junto con la del FpV, Felipe Solá, Eduardo Duhalde y Francisco de Narváez deberán presentarse allí. Kirchner elige el escenario y lo diseña, pero nadie puede decir en este momento si además de estratega será candidato.

La respuesta a ese interrogante resulta decisiva para el centroizquierda kirchnerista que, ante un panorama con tantas aperturas, también se está planteando una variedad de posibilidades abiertas, lo que les da a las conversaciones una proyección menos coyuntural. No se descartó, incluso, que esta especie de confederación vaya por fuera del FpV, lo que abre la posibilidad de acercamientos a otras fuerzas, en especial a las de Sabbatella y Aníbal Ibarra, pero también se lo plantean con Proyecto Sur y las otras fuerzas hoy más alineadas en la oposición.

En el caso del centroizquierda antikirchnerista, el proceso de confluencia tendrá mañana otra de sus expresiones en la invitación de los referentes socialistas al líder del Partido Nuevo, de Córdoba, y actual senador, Luis Juez, y al principal referente de Proyecto Sur y flamante diputado, Pino Solanas, para que asistan al campamento juvenil de esa militancia partidaria. Las tres fuerzas representan un caudal de votos muy fuerte en tres de los principales distritos electorales del país. En esa misma confluencia estaría el sector de la CTA de Víctor De Gennaro, cuya diputada Graciela Iturraspe entró en la última elección en la lista de Sabbatella; las dos diputadas de Libres del Sur, que entraron en listas kirchneristas en elecciones anteriores, más Miguel Bonasso, otro ex kirchnerista. En el plano parlamentario los lazos se abren también hacia el SI de Eduardo Macaluse y el GEN de Margarita Stolbizer. Este sector del centroizquierda se asume como oposición y, aunque hacen alianzas con el resto de las bancadas opositoras, se esfuerzan por diferenciarse del centro y el centroderecha. Todavía no está claro cuál será el proceso definitivo de reagrupamiento en el momento de las elecciones, pero sí se puede prever que en una hipotética segunda vuelta la base electoral de estas fuerzas se inclinaría mayoritariamente por el candidato de oposición, más allá de la decisión de sus dirigentes.

Tampoco en la oposición hay un panorama demasiado claro, aunque el vicepresidente Julio Cobos despunta ya como el candidato más claro del panradicalismo que puede arrastrar al grupo de Stolbizer y tentar fuertemente al juecismo y los socialistas. En ese punto Pino Solanas no sería de la partida. Pino insiste en su candidatura presidencial, pero es muy difícil que cualquier otro candidato de su agrupación logre la misma performance en la ciudad de Buenos Aires. La aspiración declarada por Juez es la gobernación de Córdoba, que seguramente disputará contra el radicalismo. Y Binner ya aclaró que no sería el segundo de Cobos en una fórmula presidencial para el 2011. Para el año y pico que faltan para las elecciones, son todos temas en discusión. Sin embargo, el proceso de acercamiento entre las tres grandes corrientes electorales de centroizquierda de Córdoba, Santa Fe y Capital parece avanzar aunque todavía con cierta cautela.

El lugar que ahora se presenta como más difícil es el de Sabbatella, en su esfuerzo por preservar un centroizquierda que no sea oficialista y tampoco se embloque con la oposición. La reforma política también lo ha complicado, porque tal como se plantea el escenario tiene pocas posibilidades de cerrar acuerdos electorales con otras fuerzas, ya sea porque son oficialistas o son opositoras. De hecho, las dos corrientes que lo acompañaron en las elecciones (Libres del Sur, CTA-De Gennaro) lo abandonaron en el Congreso, acercándose más al espacio de Solanas. Con su poco más del cinco por ciento en la provincia de Buenos Aires, es la fuerza del centroizquierda que mejor midió en el distrito electoral más importante y más difícil del país. La situación de Sabbatella, al igual que la del resto del centroizquierda depende mucho de quien sea el candidato del kirchnerismo. En realidad, la resolución de ese misterio será el factor decisivo para las confluencias y alianzas de todo ese espacio.

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