EL PAIS › LOS POSIBLES CANDIDATOS Y LAS ESTRATEGIAS DEL PJ OPOSITOR

En la baraja de los disidentes

Sin haber resuelto aún si se presentarán en las internas del justicialismo ni tampoco cómo definirán candidaturas, dentro del espacio peronista antikirchnerista especulan que el candidato a presidente en 2011 se definirá entre Duhalde, Solá y Das Neves.

 Por Nicolás Lantos

Rápidos de reflejos, los principales nombres del peronismo opositor acordaron acudir juntos a las elecciones presidenciales de 2011 para no perder posicionamiento ante un radicalismo renovado por la victoria de Ricardo Alfonsín en las internas bonaerenses. Pero, en el apuro, muchas cosas quedaron en el tintero. Aunque desde el entorno de las figuras más fuertes que firmaron el documento “Reencuentro” juran que van a encontrar una fórmula civilizada para dirimir las candidaturas –el principal objeto de disputa–, también reconocen que se trata de “pesos pesados” con los cuales “nunca se puede dar nada por definitivo”. Algunas cosas sí que están claras: “Lo más probable es que el candidato salga de los que firmaron”, le confió a Página/12 un allegado a Francisco de Narváez, descartando la posibilidad de que un outsider, como Mauricio Macri, ocupe ese lugar. Entonces hay tres que pueden y quieren: Eduardo Duhalde, Felipe Solá y Mario Das Neves. De ellos saldrá el candidato, salvo que medien sorpresas, como una reaparición de Carlos Reutemann o un improbable fallo judicial a favor de De Narváez.

El gobernador chubutense fue el primero en lanzarse a la arena, ya que los afiches de su candidatura se pegaron al día siguiente de la elección que consagró presidenta a Cristina Fernández, en 2007 (en ese entonces, incluso, resaltaba su origen patagónico para mostrarse como una opción continuista). Sin embargo, en casi tres años nunca pudo prender en la opinión pública y eso lo deja un escalón abajo de sus rivales.

Duhalde, en tanto, “está convencido de que será el candidato” y cree que, cuando llegue la hora de asignar posiciones, los números van a decantar a su favor. Dice contar con el apoyo de los caudillos provinciales en varios distritos cruciales y apuesta a reconstruir su influencia en el conurbano bonaerense.

Felipe Solá, por su parte, impulsa la realización de una primaria entre todos los precandidatos del sector. Claro que eso implicaría ir por afuera del Partido Justicialista, algo que muchos de sus socios no ven con buenos ojos.

Por ahora, la única certeza es que el 1º de julio se hará una nueva reunión, a la que no acudirán los caciques y donde se comenzará a discutir cómo llegar, a principios del año que viene, a escoger al mejor posicionado. “Los dos, tres o cuatro candidatos que podría haber tienen que seguir creciendo por su cuenta, así el que llega es el que más creció”, le explicó a este diario Roberto Moulleiron, mano derecha de Solá en el Parlamento bonaerense. Sólo si los números no les dan a ninguno de los tres podría haber lugar para una sorpresa. De Narváez, que luego de vencer a Néstor Kirchner el año pasado se lanzó a pesar de que la Constitución no se lo permite por su origen colombiano, en sus últimas apariciones confirmó que irá por la gobernación bonaerense. En las oficinas de su partido, Unión Celeste y Blanca, dan por sentado que la Corte Suprema, en este contexto, difícilmente le dé vía libre, por lo que especulan con trocar su apoyo al candidato elegido para 2011 a cambio de la promesa de sumar adhesiones para el siguiente turno, en 2015. Además, por una cuestión de tiempos judiciales, cada día que pasa las chances del empresario de llegar a la Casa Rosada son cada vez más bajas.

Mientras, el santafesino Carlos Reutemann “ha pedido que se lo descarte, que no se lo cuente como candidato”, según confió a Página/12 el ex gobernador entrerriano Jorge Busti, que mantiene una estrecha relación con el ex automovilista. En su momento pudo haber sido el nombre que unificara el peronismo disidente. Hoy ya no reúne un apoyo unánime, aunque todos lo ven como la mejor opción para un eventual Plan B. Hay que ver si, llegado el caso, se decide a competir.

El resto de los firmantes del acuerdo tiene otras aspiraciones. Es el caso de Busti, quien buscará su cuarto mandato como gobernador en Entre Ríos. O del ex defensor del Pueblo de la Nación Eduardo Mondino, que quiere pegar el salto y gobernar Córdoba, pero la tendrá difícil: tanto el gobernador Juan Schiaretti como el hombre fuerte del PJ en esa provincia, José Manuel de la Sota, atenuaron hoy sus diferencias y están más cerca del gobierno nacional. En Salta, Juan Carlos Romero buscará arrebatarle el poder a Juan Manuel Urtubey, quien luego de coquetear con el Peronismo Federal después de junio del año pasado ha vuelto al redil kirchnerista.

Antes de que se defina eso, hay otro tema que divide las aguas: ir por adentro o por afuera de la estructura del PJ. Duhalde y De Narváez son los que impulsan competir en las internas, el resto mira esa instancia con desconfianza. “Si las condiciones cambiaran por adentro”, ponen como condición desde el bunker de Solá, uno de los más reacios. “Yo no creo que vayan a cambiar, ni siquiera sabemos cuál es la ley con la que vamos a funcionar”, se despacha Moulleiron. Para Busti, el problema va más allá: “El obstáculo mayor es el tema de las alianzas antes que las internas. El kirchnerismo ya hizo su armado, y si vamos, y ganamos, no podemos quedar pegados a D’Elía”.

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Duhalde, Solá y Das Neves, precandidatos ante la imposibilidad de De Narváez y la reticencia de Reutemann.
 
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